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El universo inabarcable de Max Cachimba en una doble muestra en Rosario

¡Caramba! Inventario incompleto puede visitarse de lunes a viernes de 10 a 18 en el Espacio Cultural Universitario, San Martín 750; ¡Caramba! Varieté variopinta, en Galería Local 15, Pasaje Pan, Córdoba 954.

Por Osvaldo Aguirre /Especial para El Ciudadano

“Es tanta la obra de Max Cachimba, y tan variada, que adaptarla a estructuras expositivas habituales me resultaba insuficiente”, dice Pablo Silvestri. El curador explica sus criterios: “Agrupar trabajos por técnicas, soportes o periodos históricos de su propia labor habría sido contraproducente para mostrar su universo creativo que es mucho más que una articulación de tiempos y obras”. Hubo que buscar otra forma y el resultado puede apreciarse en ¡Caramba! Inventario incompleto, la muestra del gran artista rosarino que presenta el Espacio Cultural Universitario.

Max Cachimba (Juan Pablo González, Rosario, 1969) presenta historietas, ilustraciones, pinturas, tiras cómicas y obras realizadas para la ocasión como “Hipertrofia de cornetes”, en acrílico, tinta y collage. La muestra dialoga con otra de su producción, ¡Caramba! Varieté variopinta, que se expone en la Galería Local 15, en el Pasaje Pan.

Caramba es una palabra muy cachimba, aparece en más de una viñeta –dice Silvestri, a propósito del título de la muestra-. Para mí es la reacción que uno tiene ante cada pieza en particular pero también frente a la muestra en su conjunto. Es un asombro medio cómico frente a eso que parece salirse de control con muchísima inteligencia. Se subtitula Inventario incompleto porque la obra de Max nunca termina de contarse a sí misma”.

El título refiere también a una historieta publicada en 2005 por la revista Spirou, de Bélgica, en la que Cachimba narra una historia desde los ojos de un perro. “La ingrata suerte de Edmundo Rivero” (2015) es otra pieza curiosa del inventario, ya que los diálogos citan letras de tango y la historieta fue publicada en Finlandia, lo que plantea el enigma de cómo habrá sido recibida por los lectores de ese país. “Llueve” (1998) proviene de un libro publicado en España. La muestra recupera así obras poco conocidas para el público local.

Silvestri hizo la asistencia de curaduría en otra gran muestra de Cachimba, Breve antología polimorfa (2017). “Max crea un universo personal muy rico, donde conviven un montón de cosas en un mismo espacio, de manera caótica pero también muy coherente –dice el curador-. En lugar de adaptar la obra a esas estructuras, el propio modo de trabajar toma forma en el espacio de la muestra. Porque Max acumula ideas sobre las que vuelve una y otra vez, con variaciones, retrabajando formas, mezclando viñetas e imágenes digitales sin jerarquizar unas por encima de otras, y ese gesto muy personal es en el fondo lo que estructura la curaduría”.

 

 

 

La muestra comienza con una instalación de video que remite a las acciones de La dimensión descocada, el teatrillo de variedades que Cachimba produce con Rodolfo Marusich desde 2007. Entre las historietas se encuentran “El arte de ser un pelotudo”, realizada para la revista Fierro, donde recicla la figura de Humpy Dumpty, el personaje con forma de huevo, y “Los aventureros del culo del mundo”, protagonizada por otras criaturas extrañas y publicada por Transatlántico en Rosario. “De cómo funcionan las historietas” parodia ciertas intelectualizaciones sobre el género, con un pelícano inolvidable.

Humor idiota, que comenzó en el diario Perfil y siguió en otros medios, resalta procedimientos característico de Cachimba. El chiste consiste en remover a través del absurdo un código estereotipado o en ilustrar un refrán o un icono convencional al pie de la letra, como el elefante que entra al bazar o un patito feo de auténtica fealdad; también en contraponer elementos incompatibles, como una masacre y un osito de peluche.

“No pensamos en un espectador especializado sin más bien en alguien que puede ingresar a la muestra y perderse un poco con gusto, con placer, como quien entra a una kermés –sigue Silvestri-. Incluso hay obra expuesta a casi un metro del piso pensando en que buena parte de la muestra fuera accesible para las infancias”.

Cachimba se define como “autor de historietas cómicas y trágicas, ilustrador de libros y pintor de caballete dominguero”. En otra presentación, para el proyecto de curaduría autogestiva Bola de nieve, describe un amplio campo de trabajo: “No tengo un especial interés en las artes visuales según algún tipo de línea histórica o Institucional (de arte realizado por artistas profesionales, que producen ‘arte’) sino que me interesan producciones diversas de imágenes de todas las épocas y lugares, lo que sea, imágenes folclóricas, ilustraciones de libros sobre cualquier tema, cartas de tarot, juguetes, carteles, imágenes destinadas al ‘entretenimiento’, como el cine de dibujos animados o las historietas”.

¡Caramba! incluye además y entre otras las ilustraciones realizadas para los libros Tengo ganas de risas raquel, la obra poética de Elvio Gandolfo (2022) y Letras sueltas, de Juan Lima (2015). “Si tuviese que elegir los proyectos vinculados a su labor editoria, mencionaría los libros propios de Cachimba como El embrujo de tus ojos (2019) o Versos selectos (2016) pero también los realizados en colaboración con otros autores, como las ilustraciones fantásticas que hizo para un libro de Alejandro Jodorowsky, Memorias de un niño bombero (2009)”, apunta Silvestri.

Cachimba dice que la muestra es un cambalache, pero el supuesto desorden es aparente. El curador subraya constantes que atraviesan la producción más allá de la época y los soportes: “El chiste y el humor, la ternura conviviendo sin pudor con el exceso, son formas plenas de su pensamiento artístico y crítico. Se trata de un universo hecho de cientos de escenas y personajes que no responden a un tiempo particular sino que más bien deambulan entre épocas, géneros y referencias populares y algunas un tanto más eruditas”. Los extremos culturales podrían transcurrir entre “Casa de horrores”, historieta basada en “una noticia real” sobre crímenes, y “Fausto”, la versión personal de Cachimba sobre el tema del artista que pacta con el diablo.

“La unidad de sentido pasa tanto por los temas que aborda como por esa manera tan particular que tiene Max de acumular cosas variopintas y de reescribirse una y otra vez a sí mismo de manera infatigable –dice Silvestri-. Precisamente de ese modo ha creado un universo de 40 años de trabajo que se fue ampliando con cierto desorden fecundo. La palabra cambalache hoy convive no solo con la exposición sino con toda la trayectoria de Cachimba, la de uno de los artistas más importantes de nuestro país”.

 

¡Caramba! Inventario incompleto puede visitarse de lunes a viernes de 10 a 18 en el Espacio Cultural Universitario, San Martín 750; ¡Caramba! Varieté variopinta, en Galería Local 15, Pasaje Pan, Córdoba 954.

 

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