Rosario, sábado 12 de septiembre de 2026
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Rosario, sábado 12 de septiembre de 2026

En busca de la armonía perdida con la naturaleza

Se expande en los países andinos una visión naturalista sobre el “buen vivir”, opuesta al materialismo de la sociedad de consumo y aplicada a la revalorización de los bienes naturales del hombre y el planeta.

Se expande en los países andinos una visión naturalista sobre el “buen vivir”, opuesta al materialismo de la sociedad de consumo y aplicada a la revalorización de los bienes naturales del hombre y el planeta.

El concepto básico de este movimiento ecosocial se basa en la doctrina del Sumak Kawsay quechua, también expresado por el Suma Qamaña aymara y el Kümen Mongen mapuche.

El cónclave más reciente de dicha tendencia tuvo lugar del 17 a 20 de febrero pasado en el sur de Chile, en la localidad de Melipeuco, región identificada como Araucanía, y se denominó Primer Encuentro sobre el Buen Vivir, sus organizadores explicaron: “Decimos vivir bien porque no aspiramos a vivir mejor que los otros. No creemos en la línea del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del otro y de la naturaleza”. Y agregaron: “Tenemos que complementarnos y no competir. Vivir bien es pensar no sólo en términos de ingresos e índices de desarrollo, sino de identidad cultural, de comunidad, de autonomía, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra”.

Numerosos pueblos y comunidades aborígenes sudamericanas están asumiendo los postulados fundamentales de este credo, que es debatido progresivamente en una secuencia constante de encuentros comunitarios.

Algunos analistas consideran que una de las manifestaciones más expresivas de esta tendencia integradora fue la Cumbre de los Pueblos por el Cambio Climático, organizada en Cochabamba (abril 2010) por el gobierno de Bolivia.

Un testimonio que resume los puntos cruciales del Sumak Kawsay es el libro Buen vivir / Vivir bien, que publicó hace un año la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (Caoi).

El trabajo constituye una síntesis del modelo de vida autóctono en armonía con el mundo natural, con reciprocidad, diálogo y equilibrio entre todos los seres vivos.

Este concepto ya ha sido incorporado a la Constitución de Ecuador (2008) y la de Bolivia (2009), donde vibran los postulados del espíritu indígena que, en pro de un “nuevo desarrollo social”, reivindica sin concesiones un claro imperativo ético.

Otro antecedente inequívoco de estas iniciativas, ya extendidas sólidamente a las comunidades autóctonas de Colombia y Perú, tuvo lugar en Lima del 18 al 20 de noviembre de 2010. En esa ocasión, el Foro de los Pueblos Indígenas sobre Minería, Cambio Climático y Buen Vivir analizó los contenidos básicos para construir una plataforma continental, como alternativa que “supere las crisis climática, alimentaria y económica, para volver al equilibrio con la Madre Tierra”.

En este sentido, se está promoviendo la realización de una movilización continental a concretarse el próximo 21 de junio, para reclamar la protección de los derechos humanos y los bienes naturales.

Filosóficamente hablando, el historiador aymara boliviano Fernando Huanacuni es categórico: “En la percepción de la vida, es importante, dicen los abuelos, saber vivir. Esto significa entrar en el tiempo intenso, darle más brillo a la vida, vivir plenamente”.