En la planta baja del espacio se ofrece desde ropa hasta muebles, libros y alimentos artesanales. Hoy será de 15 a 2 de la mañana.
Podría decirse que las ferias rosarinas ya son moneda corriente. Todas las semanas hay, en bares o parques, encuentros de productores independientes que, desde un lugar cada vez más naturalizado, invitan a comprar y vender por fuera de un circuito convencional de comercialización. Esta vez es la Plataforma Lavardén la que abre sus puertas a estos diseñadores, músicos, editores. Bajo el nombre “Feria de otoño para pasar el invierno”, desde el jueves y hasta hoy –en rigor hasta mañana, ya que la jornada será de 15 a 2–, la Sala de las Miradas del edificio de Mendoza y Sarmiento se suma a dar lugar al intercambio “alternativo” de objetos. La entrada es libre y gratuita.
“La idea de la feria es, sobre todo, salir un poco de lo convencional, darle la oportunidad a tantas producciones independientes que hay en la ciudad de mostrarse, de que la gente pueda conocerlas y también lograr que el público tenga acceso a un montón de producciones que están buenas”, señaló Luciana, una de las organizadoras de la feria.
Para la ocasión, la Sala de las Miradas no sólo tenía mesas para los feriantes, sino que en parte del piso podían verse, pisarse y olerse algunas hojas secas de los árboles. Bien otoñal, bien a tono. A pesar de ser temprano, siempre hubo alguien mirando, aunque sea una sola persona atenta y viendo qué comprar entre las múltiples ofertas. Estaban las marcas de indumentaria “Qué pretende usted de mí”, “Kurku Mura”, “Mushi” y “Maracaibo”; libros de las editoriales Iván Rosado, El Ombú Bonsai, Erizo Editora y habrá puestos de discos de Polvo Boreau y El Qubil; objetos de diseño de Reciclarte y Kinetica; confituras preparadas por Nuevas Artes y Melao para el Sapo. Pero, además, todo estuvo armonizado con buena música. Un show acústico de El Berna el jueves y luego, DJs invitados para viernes y sábado.
“Buscamos algo más que una feria de ropa, hacer algo más inclusivo. Está buenísimo que estos espacios se abran y se genere un ida y vuelta, especialmente en un lugar público como es Plataforma Lavardén”, señalaron las organizadoras. Según contaron, la idea de esta feria surge a partir de distintas propuestas que fueron acercando los productores, además del primer ensayo: una feria de ropa en la terraza del edificio. “Ahora pensamos en repetirlo, buscarle alguna periodicidad, renovar los feriantes y las propuestas”, se entusiasman.
Las ferias en Rosario surgieron como una necesidad de encuentro entre la gran cantidad de productores independientes en la ciudad. Así, a las ferias de todos los fines de semana se suman las que están prácticamente todos los días en distintos bares de la ciudad –el público sólo tiene que enterarse de quién es el turno en la fecha–, las ferias de libros independientes que suelen hacerse dos veces por año, la nueva feria de discos independientes y las casas que abren sus puertas para que todos los que producen desde adentro tengan un lugar de comercialización libre y gratuito. Y hasta ya hay alguna que otra “venta de garaje”, como es costumbre en otras latitudes para desprenderse de cosas que se heredaron o que no se usan más y son demasiado lindas o valiosas para tirarlas sin más.
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