La industria textil atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con niveles récord de capacidad ociosa, fuerte caída del empleo formal y un avance sostenido de las importaciones que reemplazan producción local, el sector se consolida como un caso emblemático de deterioro estructural, según datos de la Fundación Pro Tejer.
En ese contexto, los reclamos empresariales por una baja de impuestos para mejorar la competitividad chocaron esta semana con una respuesta directa del ministro de Economía, Luis Caputo, que reavivó el debate.