Miguel Passarini
Resulta inquietante cómo, a medida que pasan los años, la imagen y la producción intelectual, tanto en la escritura como en el arte gráfico, del inmanente Roberto El Negro Fontanarrosa (Rosario, 1944-2007) sigue latiendo a la par de las nuevas generaciones que encuentran en él un universo de una vastedad poética de alto vuelo y, al mismo tiempo, un costumbrismo bien con los pies sobre la tierra.
Algo de eso pasa con Federico Winer (Argentina, 1980), doctor en Tecnología y Ecosistemas de Datos por la Universidad de Loughborough (Inglaterra), actualmente residiendo en Alemania, pero con una trayectoria que integra el periodismo y la investigación académica, que acaba de publicar Fontanarrosa, ¡genio! (Editorial SFT), un libro que no puede definirse como una biografía específicamente aunque algo de eso hay; tampoco como una investigación, aunque tenga datos que son un hallazgo, y un disparador para acercarse al universo del Negro desde un lugar diferente.
Con una carrera que se inició en el Grupo Clarín y derivó en colaboraciones con medios y agencias internacionales como Fox Sports, Cadena Caracol, Newsweek Japan, Formula 1, Associated Press y STATS LLC, mientras prepara la presentación de su libro en el país, Winer investiga en Alemania acerca de la Inteligencia Artificial (IA) orientada a la seguridad convergente.

“Yo me fui de Argentina hace 26 años por motivos laborales y viví en ocho países diferentes. Siempre que me preguntan por referentes de nuestra cultura, para mí Fontanarrosa es el mejor escritor en español que ha dado la literatura no sólo argentina, sino de todos los países hispanohablantes. Lo recomendé siempre y consumí toda su obra. Para mí Fontanarrosa es lo que Pushkin a Rusia, Shakespeare a Inglaterra o Cervantes a España. Lo que pasa es que hay que entender que Fontanarrosa nació en una época donde no tenía un imperio detrás, con un idioma que no siempre está traducido a todo el mundo, y él con una obra que, a diferencia de Quino, con el cual era muy cercano y amigo, no era tan universal, porque los personajes del Negro son más para consumo interno, más del Río de la Plata. Entonces ahí estamos un poco limitados por eso, aunque Boogie, el aceitoso sí tuvo traducción al inglés. Pero bueno, fuera de eso, creo que sin dudas estamos ante un tipo que en el famoso Congreso de la Lengua (2004), con sus dos ponencias en Rosario, dejó clara su impronta y su gran calidad literaria. Y como dibujante, es algo poco habitual que alguien tenga esas dos facetas y el Negro realmente sobresalió en ambas”, dijo Winer acerca de un material que en breve lo traerá al país, y que cuenta con testimonios inéditos del círculo íntimo del rosarino, entrevistas exclusivas con su hermana Perla Fontanarrosa, su amigo de la infancia Fernando Gutiérrez, su abogado y confidente Chiquito Martorell, El Colorado Vázquez, su segunda esposa Gabriela Mahy, y periodistas como Walter Vargas, Juan Pablo Méndez, Adrián De Benedictis y Adrián Piedrabuena.
Acerca del mote de “genio”, que encierra un tono irónico porque a Fontanarrosa no es un adjetivo que le gustara o lo definiera, el escritor, que propone “un viaje al corazón de sus personajes que va de la pampa intraducible de Inodoro y Mendieta a la violencia sin culpa de Boogie el Aceitoso, con escala en el cine, la televisión y sus veintisiete años con Les Luthiers”, expresó: “Claramente es ironía porque a él no le gustaba que le digan genio. Pero yo juego con eso, y hay una explicación del porqué decirle «genio» que está en el libro. Es porque él era tan humilde que no se asumía como el genio que era. Y entonces, justamente yo juego con eso y con los testimoniales que me dieron sus familiares más cercanos y algunos amigos, para explicarle al Negro mediante estas líneas que se deje querer por todos nosotros con la palabra genio, y que eso no implica que él no fuese un genio laburante. El genio de la lámpara también tenía que frotarse, y salir con el humo. Hay que explicarle al Negro que seguramente a dos décadas de su partida, simplemente es una partida física porque en la parte presencial creo que está en el día a día de todos dentro y fuera de Rosario. En el mundo futbolero, ni hablar, y no sólo en el de los Canallas, porque ha dejado los mejores cuentos de fútbol que tiene nuestro país, «19 de diciembre de 1971», creo que le gusta hasta a los Leprosos. Y en el caso de todo lo demás que produjo, las tiras gráficas, cuando hay muchos chistes de fútbol de un tipo entrevistando a un jugador, eso ha quedado para la mitología futbolera argentina para siempre, y eso es un regalo que nos ha hecho y que sigue muy presente”.
Las cosas por su nombre
Respecto del Congreso de la Lengua realizado en Rosario en 2004, donde ofrece aquél discurso fabuloso sobre las malas palabras y su uso corriente donde no tienen reemplazo, el autor habló acerca de la figura de su ídolo siempre alejada de la solemnidad: “Las características de su personalidad son fascinantes, y si bien el libro no es una biografía, termina revelando mucho de eso a partir de los testimoniales y de su propio recorrido. Para esta obra recorrí su trabajo en la revista Boom de Rosario a finales de los años 60, miré también lo que hizo en publicidad. Ya en ese entonces se ven tendencias muy innovadoras para la época de cómo maquetar una revista; él era director artístico de Boom. Entonces, me parece que todo eso habla de su genialidad. Y respecto al Congreso de la Lengua, a partir de ese testimonial de Roberto, me dio por investigar si todas las lenguas tenían congresos de la lengua y reales academias que las regularan, y resulta que no. Esto es una rémora colonial. Y por eso creo que Roberto no se sintió lo más cómodo en ese congreso y terminó dando una cátedra espectacular de que la lengua es una cosa viva, que no necesita que nadie la regule. Cuando uno va a Estados Unidos, a mí me ha tocado trabajar allí, me acuerdo que la primera vez que fui a trabajar a Fox en Los Ángeles me tuve que tomar un colectivo como cualquier otra persona, y las instrucciones están en inglés y en español, y el español que usaban tenía faltas de ortografía que yo no hubiese pasado de primero a segundo grado si las cometía. Y se lo planteé a mis compañeros de Fox. Yo trabajaba en el tercer piso del edificio, en el segundo estaban Los Simpson, siempre fue algo que me marcó de aquellos tiempos. Y les contaba esto y me decían: «Pero qué nos importa si vos lo entendiste», entonces cumplía la función. Y acá estamos en lo mismo, creo que Roberto marcó perfectamente que el significado de las palabras tiene su contexto y que en base a ello dejemos que la lengua se regule sola. De hecho, el inglés se regula solo, no tiene Real Academia y es el idioma más internacionalmente aceptado”.

De la pluma a la IA
En el libro aparece “La entrevista imposible”, un reportaje armado con siete archivos audiovisuales de 1994 a 2006, donde las preguntas son nuevas pero las respuestas son suyas, palabra por palabra. También “La Mesa de la IA”, donde ocho inteligencias artificiales de cuatro países escriben un chiste de Inodoro Pereyra. “Ninguna necesitó que le explicara quién era el gaucho y casi todas fallaron en lo mismo”, dice el autor.
Además, el material contiene la pieza teatral completa Cómo morir abrazado a un gordo en musculosa, una secuela en tres actos tan hilarante como profunda que retoma el célebre secuestro de Don Amancio Casale en el histórico clásico rosarino del 19 de diciembre de 1971 retratado en el cuento homónimo.
“Esa obra es la que abre el libro y, de hecho vamos a decir que es la parte más literaria que me permití, porque es donde yo creé la obra y no habla del Negro en sí, sino que continúa el hilo que él dejó a partir de aquel cuento fantástico que ha trascendido ya la literatura porque también está en radioteatro y en los relatos de Alejandro Apo tan famosos en Radio Continental. Ese cuento se lo he hecho escuchar en los ocho países en los que viví a cada persona que hablaba español y lo sigo haciendo, por más que no sean argentinos, porque me parece que es una obra fantástica. Y a muchos les ha llegado al corazón, y a partir de eso lo que tomé fue la idea de un juicio imaginario sobre el crimen, sobre Casale, que básicamente intenta reflexionar sobre qué es la muerte, cuáles son las formas de vivir felices o no, y de morir también en eso, que en definitiva es el último don de Dios. Y sin embargo, hay distintas formas de hacerlo. En el cuento mismo se habla de que Casale muere feliz por haber muerto abrazado a un gordo musculoso, de ahí viene el título. Y entonces ese abrazo ocurre después de que Central no sólo gana con la famosa Palomita de Aldo Pedro Poy, sino que se defiende después de ese gol de Poy al minuto cincuenta y algo, «alambrando el área», como dice Roberto en su cuento. La hija termina acusando al protagonista que había secuestrado/engañado a su padre, hay un fiscal que hace las acusaciones y el público creo que va a disfrutarlo muchísimo. Ojalá la obra se pueda llevar a escena el año que viene en Rosario y por qué no a otras ciudades, porque cuando uno pinta su aldea, pinta el mundo, y ahí está la aldea de Rosario representada, porque nadie puede negar que la ciudad no vibra con el fútbol, es creo que la capital del fútbol no sé si mundial o al menos del continente”.
Respecto de la irrupción de la IA en el material, su otro expertiz profesional anclado aquí en el contexto de la escritura, Winer destacó: “En el proceso creativo se me ocurrió que así como estaba La mesa de los galanes, podía estar La mesa de los galanes de la inteligencia artificial. Entonces, invité a ocho modelos de IA, que yo en realidad trabajo de eso porque me dedico a desarrollar inteligencia artificial en Alemania de algo que se llama Edge AI, que es inteligencia artificial sin electricidad y sin internet. Y en base a eso, le pedí a la IA que cuente un chiste de Inodoro Pereyra. Ahí la gente va a poder encontrar ocho respuestas sin filtro, yo copié directamente lo que decía la IA creando un chiste de Inodoro Pereyra. Y adelanto que de las ocho hubo una que lo hizo muy bien, otra más o menos y las otras seis tiraron un genérico. Y ahí explico un poco también en esta época que vivimos cómo interactúa la tecnología con un legado cultural tan profundo como el del Negro, porque son inteligencias artificiales de todo el mundo. No tomé solamente las de Estados Unidos, sino que hay IA de China, de Rusia y de Francia también involucradas”.
El libro se presenta en octubre en la Feria del Libro de la ciudad de Gálvez y va a estar disponible en distintas librerías tanto de Rosario como de Buenos Aires. Además se puede adquirir mediante Amazon en todo el mundo o Mercado Libre. Y también llegará en algún momento a los canales de venta de merchandising del Club Rosario Central. “El club me ofreció que se ponga a la venta a través de sus canales, tenemos que terminar de instrumentarlo. Y desde ya que incluso si Newell’s quiere ponerlo a la venta también, yo estoy de acuerdo, no tengo ningún problema, me parece que la del Negro es una obra que trasciende todo; varios hinchas de Newell’s me dijeron que lo adoraban al Negro, que no les importaba que sea Canalla, y eso me parece algo maravilloso”, cerró el autor.
