Los rosarinos expresaron toda su algarabía con banderas celestes y blancas, caras con pintura albiceleste, bombos, silbatos, vuvuzelas, bocinazos, gritos, fuegos artificiales, cánticos y saltos
Fotos: Juan José García
Como en todo el país, Rosario se sumó de forma masiva a esta alegría colectiva, que tuvo un tono de final por el adversario de turno y la carga de sentimientos que envolvió el partido. Miles de rosarinos coparon el Monumento a la Bandera y todo el centro de la ciudad para celebrar.
Además de gritar los goles con el alma, confirmando una vez más que es la capital nacional del fútbol, los rosarinos expresaron toda su algarabía con banderas celestes y blancas, caras con pintura albiceleste, bombos, silbatos, vuvuzelas, bocinazos, gritos, fuegos artificiales, cánticos y saltos.
Muchos bajando por las peatonales, otros por las calles aledañas. La alegría es total.
La caravana albiceleste así es interminable, el Monumento explota. Grandes y chicos unidos a una misma sensación: alegría, no solo por los tres puntos y jugar una nueva final, sino porque la victoria trajo aparejado eliminar a un rival con el que nunca hay solamente partidos de fútbol, sino todo un marco histórico atrás que hace que cada enfrentamiento deportivo se viva de manera especial.
Rosario se abrazó así este miércoles en una emoción incontrolable e inolvidable. No importa que sea día de semana, y que al finde le falten un par de días todavía. El partido era muy temido y la celebración está a la altura de las circunstancias.
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