A casi un año del inicio de la obra, la inversión de US$300 millones ya completó el 30% de ejecución. La planta comenzará a operar en 2028 y, en una entrevista con El Ciudadano, Pablo Cattoni brindó detalles sobre el proceso de aprobación para acceder al RIGI y la decisión de priorizar proveedores nacionales en el desarrollo del proyecto
Avances en la nueva planta de Sidersa
A casi un año del inicio de la obra, Sidersa avanza en la construcción de la que será la primera planta siderúrgica integrada levantada desde cero en más de seis décadas en la Argentina. El proyecto, que demanda una inversión de 300 millones de dólares y se desarrolla en San Nicolás, no solo representa un hito para la compañía en el año de su 70° aniversario, sino que además es el primer y hasta ahora único proyecto industrial aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En una entrevista con el stream de Economía de El Ciudadano, el director de Sidersa, Pablo Cattoni, destacó que la obra ya alcanzó un 30% de avance, en la que se emplea a 700 operarios (en las próximas semanas serán 1.000) y que la empresa prevé finalizar la construcción hacia fines de 2027. En esa etapa comenzarán las primeras pruebas de funcionamiento, con el objetivo de que la planta entre en operación durante el primer semestre de 2028.
«Es la primera vez en más de 60 años que se construye una planta siderúrgica integrada desde cero. No es solo un hito para Sidersa sino para la industria en general», señaló.
La decisión de avanzar con el proyecto surgió, según explicó, a partir de una necesidad concreta de sus clientes. La empresa ya contaba con un amplio portafolio de productos, pero le faltaba incorporar una línea destinada al acero para la construcción, principalmente hierro para hormigón y alambrón. La nueva planta tendrá capacidad para producir 360.000 toneladas anuales de esos insumos, fundamentales para abastecer a la industria nacional.
Cattoni remarcó que la empresa descartó la posibilidad de importar esos productos para comercializarlos en el mercado interno y optó por desarrollar capacidad productiva local. «Pensamos que no era una buena alternativa importar ese producto y venderlo sino darle un valor agregado», afirmó. Con el crecimiento del proyecto, la iniciativa evolucionó hasta convertirse en una planta que, según la empresa, será «la más moderna, eficiente y sustentable del mundo».
El director de Sidersa destacó que el régimen de incentivo fue determinante para concretar la inversión. «Este proyecto tuvo un claro impulso a través del RIGI. De hecho, es el único proyecto industrial aprobado bajo ese régimen; el resto corresponde a minería, energía, petróleo y gas», explicó.
La inversión total asciende a 300 millones de dólares. Solo un tercio fue financiado mediante crédito, mientras que el resto corresponde a capital propio de la empresa. Esa participación de financiamiento externo, explicó Cattoni, respondió a uno de los requisitos contemplados por el régimen.
El empresario también detalló que el proceso de aprobación implicó una extensa presentación de documentación y un análisis exhaustivo por parte de las autoridades. Además del piso mínimo de inversión de 200 millones de dólares, el RIGI exige el cumplimiento de distintos requisitos, entre ellos alcanzar un porcentaje mínimo de contratación de proveedores nacionales.
Uno de los aspectos que Sidersa buscó destacar del proyecto es su apuesta por fortalecer el entramado productivo local. Si bien la compañía importará la maquinaria (equipamiento de última generación provisto por la firma italiana Danieli, que no se fabrica en el país), el resto de la obra se desarrolla con una fuerte participación de empresas argentinas.
«El requisito del 20% de proveedores nacionales lo tenemos ampliamente superado. Teníamos la posibilidad de importar parte de lo destinado a la obra, pero más allá de la maquinaria, no está en el espíritu de la compañía ni del proyecto», sostuvo Cattoni.
Y agregó: «Entendemos que si el país otorga beneficios a una inversión, la compañía tiene que derramarlos sobre el resto del entramado empresario argentino».
La lógica también se extiende al producto final. En lugar de abastecer el mercado con acero importado, la empresa busca producir localmente los insumos que demanda el sector de la construcción, fortaleciendo tanto a proveedores como a clientes nacionales.
La construcción de la planta también genera un importante movimiento laboral en San Nicolás. Actualmente trabajan cerca de 700 personas en la obra y la empresa prevé alcanzar en los próximos días el pico de actividad, con entre 900 y 1.000 trabajadores, en su mayoría mano de obra local.
Una vez que la planta entre en funcionamiento, Sidersa estima incorporar alrededor de 300 empleados directos y generar unos 3.000 puestos de trabajo indirectos vinculados a la actividad.
El avance de esta inversión coincide con un aniversario especial para la empresa. Este año, Sidersa cumple 70 años de trayectoria. La compañía nació en Rosario y, con el paso de las décadas, expandió sus operaciones hasta consolidar su complejo industrial en San Nicolás, desde donde ahora impulsa el proyecto que busca marcar un nuevo capítulo para la siderurgia argentina.
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