Transformar las culturas masculinizadas es posible y urgente. El bienestar laboral depende de reconocer que el cambio no puede esperar
Por Tomás Di Giannantonio (#)
En los espacios laborales donde la mayoría de los trabajadores son varones existen códigos y dinámicas totalmente naturalizadas de violencia y desigualdades. Desde Grow-género y trabajo compartimos algunas de nuestras experiencias, diagnósticos de estas realidades y, sobre todo, algunas propuestas para avanzar hacia entornos laborales más inclusivos y libres de violencia.
Un primer problema es que, en muchísimos casos, los varones ni siquiera identifican situaciones como violentas. Están tan naturalizadas en sus formas de ser, sentir y pensar que, a pesar que les generan estrés, ansiedad o cualquier otro malestar (incluso físico), no lo identifican. En un relevamiento realizado en 2024 por Grow-género y trabajo junto a Mundo Sur, el 18% de los varones declaró haber sufrido violencia física en su empleo y el 24% dijo haber sido testigo de ella.
En las industrias más masculinizadas (como pueden ser las del transporte o la construcción) los ritos de iniciación, bromas ofensivas o prácticas ligadas al “aguante”, son moneda corriente y funcionan como mecanismos de pertenencia que, lejos afianzar el lazo entre trabajadores, establecen jerarquías a partir de prácticas violentas que se normalizan. El gran inconveniente radica, entonces, en romper la normalidad y nombrar la problemática
La violencia que atraviesa la sociedad en su conjunto también se reproduce dentro de las empresas y en las relaciones cotidianas entre trabajadores. No se trata de un fenómeno aislado: en América Latina, la violencia interpersonal es la principal causa de muerte entre varones de 15 a 49 años (OPS, 2019), lo que evidencia la magnitud del problema. En contextos laborales hiper-masculinizados estas dinámicas encuentran un terreno fértil perfecto debido a que los modelos tradicionales de cómo ser varón (aún asociados a la heterosexualidad y al rol de proveedor económico) refuerzan conductas competitivas y jerárquicas, y muchas veces violentas.
Desde Grow-género y trabajo creemos que las organizaciones tienen un rol clave para revertir estas dinámicas. Algunas líneas de acción:
En Grow-género y trabajo impulsamos espacios de reflexión y capacitación para que los varones se involucren activamente en la construcción de entornos laborales libres de violencias. A través de talleres de sensibilización y herramientas como el Varónmetro (un instrumento de diagnóstico para implementar de forma situada) acompañamos a las organizaciones a identificar sus desafíos y avanzar hacia prácticas más igualitarias. Transformar las culturas masculinizadas es posible y urgente. El bienestar laboral depende de reconocer que el cambio no puede esperar.
(#) Area de masculinidades de Grow-género y trabajo
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