Rubén González sometió a su pareja e hija a todo tipo de violencias por más de una década. Las víctimas estaban sumidas en la más absoluta soledad y vulnerabilidad. En 2019, el agresor las mantuvo cautivas y a finales de agosto cometió el ataque fatal contra su esposa. Su hija pudo escapar
Rubén Lucio González, de 45 años, fue condenado a la pena de prisión perpetua por mantener cautiva a su pareja Norma Quiroga y a su hija, no darles comida ni atención médica, ejercer violencia física y verbal, violar a la primera de ellas y el 28 de agosto de 2019 ahorcarla. La historia de Norma es un conglomerado de vulnerabilidades y violencia ejercida por un hombre que terminó ejecutando la peor de las violencias sin que nadie lo detuviera sobre una mujer enferma e indefensa. La sentencia fue dictada por el tribunal que presidió el debate, integrando por los jueces Rodolfo Zvala, Nicolás Vico Gimena e Ismael Manfrín, en forma unánime.
Norma tenía 53 años, vivía con su pareja Rubén González y la hija de ambos, Laura, en una casa ubicada en pasaje 1821 al 6200, de barrio Toba. Pertenecían a la comunidad Qom. Las mujeres eran víctimas de violencia, la que era fuertemente acentuada sobre Norma.
En 2005, la mujer perdió un embarazo y González no le permitió recibir atención médica a pesar de que a pocos metros había un Centro de Salud, contó la hija. En 2013, la pareja se separó pero cinco años más tarde el hombre volvió a instalarse en la casa y todo fue de mal en peor.
La violencia era de toda índole y fue escalando: las dejaba encerradas, les restringía el alimento y la asistencia médica. En medio de ese cautiverio y tormentos, la salud de Norma se deterioraba y González no le permitía ir al médico. El hombre tapió las ventanas y las puertas, la golpeaba y agredía verbalmente. Hacía un mes que no les permitía salir y según estimó el fiscal Gastón Ávila el femicidio de Norma se produjo el 28 de agosto de 2019.
Según contó Laura, ese día su padre vino de la iglesia y comenzó a rezar, decía que tenían el demonio adentro. Golpeó a su madre y ella salió corriendo a pedir ayuda, pero cuando volvió su madre estaba muerta.
Según pudo reconstruir la Fiscalía el agresor golpeó a Norma, que ya se encontraba debilitada por su cuadro médico, abusó sexualmente de ella y le produjo una grave lesión. Esa noche del 28 de agosto la ahorcó hasta matarla.
El fiscal recordó que en la casa había un ejercicio de violencia en todos sus formatos, física, psicológica, sexual, económica, también ejercía violencia sobre su hija que tenía afectada su salud y debió declarar en Cámara Gesell a pesar de ser mayor de edad por la especial situación de vulnerabilidad en la que se encontraba, dijo el funcionario.
Ávila acusó a Rubén González y pidió la prisión perpetua para el acusado al iniciar el juicio. Este miércoles el tribunal a cargo del debate lo condenó a la máxima pena por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por ser cometida mediante amenazas y violencias y por resultar un grave daño a la salud de la víctima, abandono de persona agravado por el vínculo, abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante agravado por resultar un grave daño a la salud de la víctima y homicidio calificado por el vínculo y dentro de un contexto de violencia de género (femicidio).
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