Cuando el intendente de Ezeiza. Alejandro Granados, organizó el increíble recibimiento para darle la bienvenida a la selección argentina de fútbol, luego de consumar un nuevo fracaso mundialista estaba todo dicho. El Gobierno necesita a Diego Maradona, qué importan los resultados deportivos. Su nombre sigue siendo muy fuerte en las clases argentinas. «De todos los sectores lo quieren», dicen en voz baja en Casa Rosada. No hubo mucha diferencia entre la eliminación del Mundial de Alemania 2006 y ésta en Sudáfrica. O sí, aquella la del equipo dirigido por José Pekerman fue mucho más decorosa. Ante Alemania, también, pero por penales y en cuartos de final, igual que ahora. Pero, al equipo de Pekerman lo fueron a buscar un poco más de 200o hinchas. Mientras que a Diego lo «bancaron» 20 mil, y nadie le importó el papelón ante los alemanes con cuatro goles en la canasta.
Cundo se cerró el contrato de «Fútbol para todos», con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por el cual se perdieron cerca de 550 millones de pesos se tuvo una primera lectura de cómo venía la mano. El Gobierno Nacional entendió que necesitaba, entre otras cosas, el fútbol para afianzar su proyecto de continuidad. Y el interminable Don Julio quedó contento porque con el dinero recibido «ayudaba» a sus endeudados clubes. A sabiendas que el «sí Don Julio» que se hizo eco durante tanto tiempo en los pasillos de AFA, ahora iba a tener un rebote más fuerte que retumba en un «sí, señora presidenta».
A modo de elemento distractivo el jefe de Gabinete Aníbal Fernández dijo que le agradó y mucho el trabajo de Gerardo Martino con Paraguay, pero esto no fue más que un aviso para Diego. «Ojo porque si no agarrás hay opciones», la cosa no va más allá de eso. Noray Nakis, el armenio dirigente de su club y hombre fuerte de AFA, amigo personal de Don Julio, fue contundente «a muerte con Maradona». Como Cristina, quien todavía lo espera en la Rosada. Hoy, donde se maneja el fútbol de la Argentina.
