Rosario, martes 06 de octubre de 2026
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Rosario, martes 06 de octubre de 2026

La Facultad de Ciencias Médicas de la UNR investiga los efectos benéficos de la yerba mate en los huesos, a partir de un estudio de mujeres posmenopáusicas

La premisa del análisis fue comparar la masa ósea de las mujeres que tomaban mate con la de aquellas que no lo hacían. El resultado clínico fue contundente: las mujeres que consumían al menos un litro de mate diario durante los últimos cinco años presentaban una densidad mineral ósea mayor que las que no consumían la infusión
Tomar mate

Fotos: Camila Casero

La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario investiga el vínculo de la salud ósea con una de las infusiones más tradicionales de Argentina como la yerba mate. Lucas Brun, médico y Doctor en Ciencias Biomédicas, investigador del CONICET, docente de la Cátedra de Química Biológica y director del Laboratorio de Biología Ósea, dirige esta extensa línea investigativa que comenzó gracias a una observación clínica de un grupo de médicos de la provincia de Mendoza

Uno de estos profesionales analizó su base de datos sobre densitometrías que son estudios utilizados para evaluar el estado del tejido óseo y diagnosticar condiciones como la osteopenia y la osteoporosis. La población estudiada consistía en mujeres posmenopáusicas ya que son quienes más se someten a este tipo de controles médicos.

La premisa del análisis fue comparar la masa ósea de las mujeres que tomaban mate con la de aquellas que no lo hacían. El resultado clínico fue contundente: las mujeres que consumían al menos un litro de mate diario durante los últimos cinco años presentaban una densidad mineral ósea mayor que las que no consumían la infusión. Esta diferencia positiva se calculó entre un 6% y un 9%, dependiendo de la región anatómica evaluada, lo que representaba un hallazgo significativo para la salud ósea.

Aquel descubrimiento observacional, que data del año 2011, capturó el interés del Laboratorio de Biología Ósea de la UNR. Para el Dr. Brun, el dato resultaba inicialmente paradójico porque popularmente se suele hablar de la “mateína”, pero desde el punto de vista químico, ese compuesto como tal no existe. El término hace referencia en realidad a las xantinas presentes en la yerba mate, siendo la más importante la cafeína, seguida por la teobromina.

Equipo-Laboratorio
Fotógrafa Gentileza: Camila Casero

La paradoja radicaba en la vasta evidencia científica que demuestra que la cafeína en altas concentraciones tiene un efecto negativo sobre el tejido óseo. Dado que en Argentina la población consume más cafeína a través del mate que del café, a priori cabría esperar que la infusión tuviese un efecto perjudicial para los huesos. Al evidenciarse lo contrario en el estudio mendocino, el equipo de la UNR dedujo que la yerba escondía componentes diferentes que merecían ser estudiados en profundidad.

El primer paso experimental del laboratorio se llevó a cabo utilizando modelos animales. El objetivo era intentar replicar la situación observada en las pacientes y poder analizar internamente el tejido óseo. Para ello, dividieron a los animales en dos grandes grupos: unos que recibían mate con idénticas características a la de consumo humano, ofreciéndola como reemplazo del agua y otros que no. Además del consumo de mate, los investigadores introdujeron una variable crucial: el requerimiento de calcio. Esto se debió a que los efectos negativos de la cafeína suelen manifestarse principalmente cuando la ingesta de calcio en la dieta no es la correcta o la recomendada. Así, conformaron cuatro subgrupos evaluando las dietas con y sin buen requerimiento de calcio.

Los resultados de esta primera etapa experimental culminaron en un trabajo publicado en 2015 en una revista científica internacional. Pudieron verificar científicamente que la yerba mate, en efecto, posee un impacto positivo sobre el tejido óseo. Sin embargo, este beneficio se observó únicamente en el grupo de animales que presentaba un consumo bajo o deficiente de calcio.

El Dr. Brun es enfático al aclarar que el mate no es un tratamiento médico ni cura la osteoporosis, sino que ejerce un efecto protector pequeño pero significativo cuando el organismo no se encuentra en las mejores condiciones nutricionales, ayudando a mitigar la pérdida de masa ósea generada por el déficit de calcio.

Tras confirmar experimentalmente la observación clínica inicial, el laboratorio avanzó hacia una nueva fase de la investigación. El objetivo mutó hacia la identificación precisa de los compuestos responsables de este beneficio. Dejaron temporalmente los modelos animales para adentrarse en estudios in vitro utilizando cultivos celulares. La sospecha principal recaía sobre los polifenoles de la hoja, conocidos por sus potentes efectos antioxidantes y sus beneficios comprobados en diversos sistemas del organismo.

Fotógrafa Gentileza: Camila Casero

Se evaluó el efecto de los componentes individuales de la yerba sobre los dos tipos celulares más importantes del hueso: los osteoblastos y los osteocitos. Probaron los compuestos químicos de forma individual, luego los combinaron respetando las proporciones reales del mate, y también utilizaron un extracto de yerba mate liofilizado. Observaron la viabilidad celular y descubrieron que los polifenoles, junto con la cafeína en bajas concentraciones, generaban un marcado efecto positivo. Este beneficio impactaba de manera principal sobre las células osteoblásticas, que son, ni más ni menos, las células productoras de hueso.

Buscando llevar el hallazgo un paso más allá, los científicos publicaron recientemente un trabajo donde intentaron crear una especie de “yerba mate plus”. Realizaron una serie de experimentos modificando la extracción para obtener una bebida con una capacidad antioxidante mucho mayor. No obstante, al someter esta yerba potenciada a las mismas concentraciones celulares previas, determinaron que no existía un beneficio adicional. Descubrieron que existe un límite celular; la mejora se estanca alrededor del 9% o 10% respecto a la ausencia de mate, por lo que agregar cantidades excesivas de polifenoles no incrementa exponencialmente el tejido óseo.

Posteriormente, el equipo logró conseguir licencias de un avanzado software que permite tomar los datos de las densitometrías y separar analíticamente el tejido cortical del tejido trabecular. Volvieron a asociarse con el grupo original de Mendoza y sumaron un grupo de mujeres posmenopáusicas de Rosario. Gracias a esta tecnología, lograron discriminar y observar en detalle qué sucedía internamente en ambos componentes del tejido óseo de estas pacientes, corroborando de manera exacta y con tecnología superior los efectos positivos que habían originado todo el proyecto.

Actualmente, el laboratorio se encuentra en la etapa final de una tesis que evalúa el impacto del consumo materno de mate sobre el desarrollo del feto. Específicamente, están analizando qué sucede en el hueso, el tejido mandibular y el desarrollo dentario del bebé en crecimiento cuando la madre consume la infusión, observándose también resultados preliminares positivos en algunos puntos.

La financiación fue un reto superado gracias al talento local. El Dr. Brun fue galardonado en Estados Unidos por la sociedad americana de hueso, lo que permitió ingresar subsidios internacionales para la compra de equipamiento tecnológico. Gran parte del avance de esta investigación también fue posible  por el apoyo y fomento del Instituto Nacional de la Yerba Mate a través del programa “Yerba y Salud”.

Como hito educativo desprendido de esta labor académica, el equipo impulsó una oferta de posgrado única. Luego de cuatro años de gestiones ante el Consejo Superior y la CONEAU, este año se inauguró la Maestría en Osteología.  Con la Dra. María Lorena Brance como directora y el Dr. Lucas Brun como vicedirector, la UNR dicta la primera formación en osteología de una universidad pública en toda Latinoamérica.

Fuente: Universidad Nacional de Rosario