Supermercados Coto es la cuarta empresa que más factura en Rosario, detrás del Casino, Nuevo Banco de Santa Fe y Super Norte SA (Carrefour). En el 6º lugar se ubica La Gallega; en el 10º Lucio Di Santo (Micropack); en el 20º David Rosental; en el 24º Makro; en el 32º Libertad, y el 41º La Reina. De las 50 empresas que más facturan en Rosario, ocho son supermercados minoristas y/o mayoristas.
Se trata de un dato relevante en el contexto de un nuevo capítulo de la guerra comercial entre supermercados locales y foráneos, esta vez motivado por el proyecto de descanso dominical promovido y militado por el Sindicato de Empleados de Comercio.
El descanso dominical es una reivindicación gremial que lleva años. Una de las razones que permitió que se convierta en ley ahora y no antes es el trabajo que vino haciendo la que quizás sea una de las conducciones gremiales más interesantes de ciudad, que se muestra muy activa, capaz de articular consensos con sectores patronales y a la vez constituirse como protagonista en temas sensibles para los trabajadores, como el seguimiento de precios de productos de primera necesidad, entre otros.
Pero la ley no salió por exclusiva voluntad y militancia gremial, sino que hubo intereses económicos concretos que coincidieron con el histórico reclamo del sindicato mercantil.
El caso más concreto es el respaldo de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Rosario (Casar), representante de las cadenas de capital local, y su entidad madre, la Asociación Empresaria.
Poder de fuego
Las cadenas nacionales e internacionales hacen la diferencia los fines de semana y feriados, y especialmente los domingos, días que despliegan una artillería de promociones, financiamiento y descuentos contra la que los supermercadistas locales no pueden competir.
Basta ver páginas completas en diarios locales y nacionales que son algo así como convocatorias masivas para que los domingos y feriados los consumidores salgan corriendo de sus casas para comprar desde artículos de primera necesidad hasta electrodomésticos, tentados por descuentos o reintegros que ofician de llamadores y vacían los salones de la competencia.
Por eso Casar (La Gallega no está en la cámara, pero su silencio se interpreta como adhesión) vio en el proyecto de descanso dominical una oportunidad para emparejar fuerzas.
Lo que está en juego
Coto es un actor desequilibrante si se lo deja mover con sus reglas de juego. Al aparecer la ley de descanso dominical interpretó que le estaban tocando la arista más rentable de su negocio y que se trataba de una ley con nombre y apellido, ya que el descanso dominical se prevé para supermercados pero no para shoppings y otros tipos de comercios.
En la vereda de enfrente, la Asociación Empresaria de Rosario, que nuclea a la cámara de supermercadistas locales, apoyó el cierre dominical. Horas después de la sanción de la ley ratificó sus argumentos: “Si los comercios cierran el domingo, lo que se deje de comprar ese día será adquirido de lunes a sábado, como ya está sucediendo en muchas ciudades de la Argentina”. Probablemente Coto coincida con ese pronóstico, sólo que intuye que en esa redistribución perderá ventas que irán a parar a alguno de los otros siete grandes jugadores del supermercadismo rosarino. La causa: no todos los clientes disponen de tiempo, y si están obligados a comprar de lunes a sábados privilegiarán los comercios de proximidad más que la compra gigante que exige pasarse horas recorriendo góndolas y haciendo cola en la caja para favorecerse con un descuento.
Antecedentes
La ciudad reconoce antecedentes de disputas con millones de pesos en juego en el selecto grupo que se reparte el negocio del supermercadismo.
La más recordada es la del intento del mayorista bonaerense Yaguar SA por establecerse en Rosario, donde llegó a levantar un edificio de 10 mil metros cuadrados en Seguí y Circunvalación y contratar personal, a pesar de contar sólo con un permiso transitorio de obra.
El desembarco puso en pie de guerra a los empresarios de la ciudad y a los almaceneros, que promovieron la ley provincial 12069 y ordenanzas que regulan el sector y protegen al capital local. En aquel entonces el Sindicato de Empleados de Comercio enfrentó a los empresarios rosarinos porque su prioridad era defender a los empleados de Yaguar que, al igual que los 200 suspendidos esta semana por Coto, fueron los primeros heridos en la guerra comercial. La batalla siguió en Tribunales y recién se cerró en 2011 con una sentencia definitiva de la Corte Suprema de la Nación. Sólo un negocio con mucho potencial justifica semejante esfuerzo en abogados durante tantos años.
Los métodos de Coto
La batalla comercial que se coló detrás del proyecto de descanso dominical tuvo un giro inesperado esta semana cuando Coto suspendió trabajadores para amedrentar, movilizó patovicas y colectivos con supuestos empleados de la empresa que reclamaban en contra de la ley y protagonizó aprietes al Ministerio de Trabajo y la Legislatura.
Los daños ocasionados por los manifestantes en la Legislatura le valieron a la empresa una denuncia penal promovida por el vicegobernador Jorge Henn y alentada por el gobernador Bonfatti.
“No recuerdo haber visto una situación de apriete semejante. Por momentos sentí miedo, miedo primario por el grado de violencia que exhibieron. No sé qué iba a pasar si lograban meterse adentro de la Legislatura. Ya sabemos quién es Coto, están acostumbrados a moverse así. ¿Cómo van a dejar en la calle a 200 familias, están locos? Lo único que lograron fue acelerar el tratamiento legislativo y por eso la Cámara de Diputados reaccionó rápidamente y lo aprobó sin dilaciones”, confesó Henn.
La brutal, desesperada y agresiva reacción de Coto sorprendió a todos. En el fondo, fue una muestra de su debilidad a la hora de hacer lobby. O al menos mostró torpeza y menor capacidad de influencia sobre gobiernos y legisladores que los supermercadistas locales, cuya fortaleza ya quedó demostrada en casos como el de Yaguar.
Continuará…
El cierre dominical acarrea polémica y hace años que está en discusión. Tiene tanto defensores como detractores. También sobran argumentos a favor y en contra, legítimos y atendibles, a los que hay que diferenciar de la posición de las empresas contendientes, que no hacen otra cosa que forcejear por quedarse con una mayor tajada del bolsillo de los rosarinos, aún cuando disimulan sus posiciones con el derecho del empleado a descansar en familia los domingos o, por el contrario, el derecho del trabajador a llevarse un extra por sacrificar el día no laborable.
El gobernador Bonfatti dijo que no vetará la ley, a pesar de que el oficialismo no está convencido de las bondades del proyecto.
Cabe aclarar que el debate no se cerró con la aprobación en la Legislatura. Los cambios que introdujo la Cámara de Senadores, dejando a criterio de cada ciudad su aplicación, trasladó el problema a Rosario, ya que el gremio mercantil local es el principal promotor del cierre dominical.
Mónica Fein y el Palacio Vasallo estarán entre la espada y la pared: por un lado presionará el sindicato, por el otro (y ya se vio con qué métodos), Coto. En la capital provincial, el intendente Corral buscó clausurar el debate de entrada adelantando que no quiere supermercados cerrados los domingos. El debate también se instalará en ciudades pequeñas de interior a las que llegaron las cadenas nacionales. Venado Tuerto, por ejemplo, lo vino discutiendo en los últimos tres años.
