Rosario, martes 27 de octubre de 2026
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Rosario, martes 27 de octubre de 2026

La Iglesia pidió un “quiebre” para “poner fin a la corrupción”

Con la asistencia del presidente Macri, finalizó ayer el Congreso Eucarístico Nacional que se desarrolló en Tucumán.

Con un llamado a “poner fin a la corrupción” y conseguir una “verdadera reconciliación entre los argentinos”, el Congreso Eucarístico Nacional culminó ayer en Tucumán con una misa multitudinaria de la que participaron 150 mil fieles de todo el país, a la que asistieron el presidente Mauricio Macri y la vicepresidenta Gabriela Michetti.

“La Eucaristía es luz para el servicio del bien común y para la contribución que los cristianos deben aportar a la vida social y política, que necesita hoy más que nunca de un quiebre, que lleve a poner fin a la corrupción y a una real renovación y progreso en la honestidad, en la rectitud moral, en la justicia y en la solidaridad”, afirmó en la homilía el enviado del papa Francisco al encuentro, el cardenal Giovanni Battista Re.

Lo escuchaban desde la primera fila el presidente Macri, acompañado por la vicepresidenta y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en el marco de una multitudinaria y colorida celebración que se desarrolló al aire libre en el predio del hipódromo de la capital tucumana, bajo un cielo plomizo y un día frío.

En su homilía, el cardenal Re se refirió también a la necesidad de “conseguir una verdadera reconciliación entre los argentinos en la justicia, en la fraternidad, en el amor y en la paz, para hacer crecer la cultura del diálogo y del encuentro”.

Al término de la misa, Macri fue invitado a subir al escenario, donde pronunció una oración en la que pidió la interseción de Dios y la Virgen para “construir entre todos un país con esperanza y trabajo, para actuar siempre con la verdad y la justicia, para incluir a todos y vencer las diferentes formas de pobreza, para erradicar la corrupción en todas sus manifestaciones, para promover la fe respetando sus distintas expresiones” y, no se olvidó, “para proteger la vida desde la concepción hasta la muerte”.

La misa fue concelebrada por 150 obispos, presididos por el presidente del Episcopado argentino, monseñor José María Arancedo, y de otros países latinoamericanos, y unos mil sacerdotes, en un inmenso escenario.