Aunque ha sido históricamente incomprendida por su dieta y comportamiento, esta ave rapaz posee habilidades únicas que la convierten en una pieza fundamental para el control de plagas y la limpieza ambiental
Aunque es comúnmente asociado a la carroña y muchas veces visto con desprecio por su comportamiento oportunista, el carancho cumple una función ecológica esencial en los ambientes donde habita.
Su capacidad para adaptarse a diversas condiciones y su dieta variada lo convierten en un actor clave en la regulación de poblaciones animales y el control de plagas.
Con un plumaje pardo claro, una cresta erguida en la cabeza y un vuelo que lo distingue en el cielo de las zonas frías y ventosas del cono sur, el carancho es mucho más que un ave de rapiña.
Presente desde el sur de Estados Unidos hasta el extremo austral de América, incluyendo regiones de Argentina y Chile, este ejemplar de la familia Falconidae es una de las especies más versátiles del continente.
A pesar de su importancia ecológica, el carancho arrastra una mala fama alimentada por prejuicios y desconocimiento. Su costumbre de alimentarse de carroña lo ha hecho blanco de falsas creencias, como la idea de que representa una amenaza para los humanos.
Nada más lejos de la realidad. Según explicó el doctor en ciencias biológicas Ulises Balza al portal Infobae, “los caranchos no representan un peligro para las personas. Solo reaccionan si alguien invade su territorio o se acerca demasiado a sus nidos”.
Su comportamiento alimenticio cambia de acuerdo con las estaciones y su ciclo reproductivo. Los caranchos jóvenes o aquellos que no están en etapa reproductiva suelen alimentarse de cadáveres de animales, aprovechando su rol como recicladores naturales.
No obstante, durante el periodo de cría, los adultos despliegan todas sus habilidades de caza para obtener presas vivas, que pueden incluir roedores, reptiles, insectos y hasta aves de gran tamaño como coscorobas o garzas moras.
Esta capacidad de alternar entre la caza activa y el consumo de carroña les permite adaptarse a contextos cambiantes y desempeñar un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas.
Además, esta ave posee conductas que denotan una inteligencia notable. Puede participar en ataques grupales, robar huevos de nidos ajenos y modificar su comportamiento según las oportunidades del entorno.
En áreas cercanas a la actividad humana, no es raro que se alimente de desperdicios o restos, lo cual refuerza su función como limpiador natural y controlador de plagas urbanas, al eliminar animales potencialmente nocivos como ratas o palomas domésticas.
Su presencia no solo contribuye a la salud ambiental, sino que también es indicativa de la biodiversidad de un lugar. Proteger su hábitat y promover su conocimiento entre la población es fundamental para revalorizar a una de las aves más, si se quiere, «incomprendidas» del paisaje sudamericano.
Provincial es líder de la Conferencia Sur y enfrentará el viernes como local a Racing
La petroquímica especializada en embalajes anunció el despido del 45% de su personal. Al final…
El salario cubre exactamente el costo de la Canasta Básica Total de noviembre, según el…
Lácteos Verónica atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria. Incumple acuerdos salariales,…
Desde el Consejo Federal dieron a conocer día, hora y árbitros para el duelo desquite…
Josué Alexis Urquía tenía pedido de captura por la agresión a una empleada de una…