El fútbol juvenil de la región fue epicentro de un lamentable episodio de violencia el pasado domingo por la mañana en un encuentro correspondiente a la octava división disputado en las instalaciones del club Fisherton (Muiño al 9155) frente a Defensores de Funes. Un joven árbitro, Bautista Pereyra de 17 años, fue atacado por un grupo de padres e integrantes del equipo visitante ataca. Tras los hechos la Asociación Rosarina lanzó un comunicado y pidió por la convivencia deportiva.
«Ningún resultado deportivo, fallo arbitral o situación de juego justifica, bajo ninguna circunstancia, la agresión física o verbal. El fútbol debería ser un espacio de convivencia y respeto; quienes no lo entiendan de esa manera no tienen lugar en nuestras competencias», escribieron.
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Las medidas de la Rosarina
«Frente a los episodios registrados, la Liga informa las medidas inmediatas adoptadas:
1. La Comisión Directiva se encuentra en contacto directo con cada uno de los árbitros afectados, brindándoles total apoyo institucional, contención y el asesoramiento para las instancias que deriven de estos hechos.
2. Los informes correspondientes han sido elevados con carácter de urgencia al ámbito del Tribunal Disciplinario y al Consejo Permanente de Prevención y Sanción de la Violencia Deportiva a los efectos que correspondan.
3. Convocatoria a Reunión Plenaria de Presidentes de Clubes Afiliados y funcionarios del ámbito municipal y provincial para el tratamiento de esta problemática».