El deterioro del poder adquisitivo, las elevadas tasas de financiamiento y el creciente endeudamiento de los hogares pusieron bajo presión a las empresas de retail. Cadenas como Frávega, Cetrogar, On City, Musimundo y Coppel registran niveles de incumplimiento que alcanzan máximos de los últimos años
La financiación para la compra de electrodomésticos atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Los niveles de morosidad en las principales cadenas comerciales del país se dispararon durante los últimos doce meses y ya muestran cifras que generan preocupación en todo el sector.
De acuerdo con datos del Banco Central, la irregularidad en los créditos otorgados por empresas no financieras para la adquisición de artículos para el hogar pasó del 14,8% al 48,2% en apenas un año. El salto refleja las dificultades crecientes que enfrentan miles de familias para cumplir con el pago de las cuotas en un contexto de ingresos deteriorados y costos financieros cada vez más elevados.
El fenómeno se da en paralelo a una desaceleración del consumo y a un encarecimiento sostenido del crédito, especialmente desde mediados de 2025, cuando las tasas comenzaron a escalar y redujeron significativamente la capacidad de pago de los consumidores.
Los datos oficiales muestran que la mora en las empresas dedicadas a la venta de electrodomésticos supera ampliamente la registrada en el sistema bancario tradicional.
Mientras los créditos bancarios destinados a familias exhibieron una irregularidad cercana al 12% en abril, en el segmento de retail los porcentajes son considerablemente mayores.
Coppel: 60,6%
Cetrogar: 53,7%
Frávega: 53,5%
On City: 52,2%
Carsa (Musimundo): 51,2%
En algunos casos, más de la mitad de los clientes financiados presenta atrasos o incumplimientos en sus pagos, una situación comparable a los momentos más críticos registrados durante la pandemia.
Uno de los factores que explica este escenario es el elevado costo del financiamiento ofrecido por las cadenas comerciales.
A diferencia de los bancos, estas compañías suelen operar con costos financieros significativamente más altos. En algunos casos, los costos financieros totales (CFT) superan el 240% anual y pueden acercarse al 300%, mientras que determinadas líneas de préstamos personales llegan a exhibir costos aún más elevados.
Para muchos consumidores, la combinación entre cuotas crecientes, inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo termina generando una situación difícil de sostener.
Las empresas no financieras representan un actor relevante dentro del sistema de crédito al consumo. Actualmente financian a más de 12 millones de personas y abarcan desde fintechs y cooperativas hasta mutuales y cadenas comerciales.
Sin embargo, el aumento de la morosidad está obligando a revisar estrategias comerciales y políticas de financiamiento.
El desafío para el sector es especialmente complejo porque la venta de electrodomésticos depende en gran medida del acceso al crédito. Cuando las familias reducen su capacidad de endeudamiento o dejan de calificar para nuevos préstamos, las operaciones comienzan a resentirse rápidamente.
A pesar de la magnitud de la mora, especialistas destacan que el riesgo de contagio hacia el sistema bancario sigue siendo relativamente acotado.
Esto se debe a que gran parte de las compañías que otorgan este tipo de créditos se financian mediante fideicomisos financieros, emisiones de deuda y otros mecanismos alternativos, mientras que los bancos representan una porción menor de sus fuentes de fondeo.
No obstante, el deterioro del crédito al consumo funciona como una señal de alerta sobre la situación financiera de los hogares argentinos.
Los datos del Banco Central también muestran que los mayores niveles de incumplimiento se concentran en personas que toman créditos exclusivamente con entidades no bancarias.
En este segmento, la mora supera el 36%, mientras que entre quienes mantienen deudas tanto con bancos como con otras compañías el nivel de irregularidad ronda el 24%.
La diferencia sugiere que gran parte de las empresas de financiamiento no bancario están llegando a consumidores con perfiles crediticios más vulnerables, justamente los más afectados por la pérdida de ingresos y el aumento del costo del crédito.
Con un consumo que aún no logra recuperar dinamismo y tasas que continúan en niveles elevados, el sector de electrodomésticos enfrenta uno de los desafíos más importantes de los últimos años: sostener las ventas sin profundizar el riesgo financiero de una cartera de clientes cada vez más exigida.
Fuente: ON24
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