El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, instó hoy al Consejo de Seguridad a que apruebe sanciones contra Libia para poner fin a la violencia en ese país, en la víspera de la votación de la resolución del órgano.
«Ahora es el momento de tomar una acción decisiva», dijo Ban, quien participó en la reunión que celebró hoy el Consejo de Seguridad sobre Libia para estudiar posibles sanciones contra el país norafricano, y que continuará mañana, día en el que se espera una decisión.
Luego de informar al organismo sobre la situación en Libia y la región, el secretario general de la ONU manifestó su apoyo a las sanciones contra Libia: «Nuestro reto es proteger a los civiles».
«Por eso insto al Consejo de Seguridad a que considere un amplio abanico de opciones, como sanciones comerciales y financieras, así como la prohibición de viajar o el congelamiento de activos financieros a la cúpula del régimen», solicitó el representante.
«También», añadió, «el Consejo está discutiendo el embargo de armas», informó la agencia de noticias DPA.
Ban informó que la violencia continúa en el país, «con un alto número de muertes», y violaciones de los derechos humanos como «asesinatos indiscriminados, arrestos arbitrarios, disparos contra manifestantes pacíficos, la detención y tortura de opositores».
Asimismo, denunció el uso de mercenarios extranjeros y el que se esté impidiendo el acceso a ayuda médica y humanitaria.
El secretario general cifró en 22.000 los libios que ya huyeron a Túnez, mientras que 15.000 lo hicieron a Egipto, a la vez que alertó que un gran número de personas quedaron «atrapadas» en el país.
Ban, manifestó además su apoyó a la propuesta del Consejo de Derechos Humanos del organismo en Ginebra de establecer una comisión que investigue lo sucedido, así como las sanciones anunciadas por parte de Estados Unidos.
Además, dijo que viajará el lunes a Washington para discutir con el presidente estadounidense Barack Obama la situación.
El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó hoy una resolución que solicita a la Asamblea General suspender la participación de Libia en dicho organismo debido a la brutal represión ejercida por el gobierno de Muamar Kaddafi contra el levantamiento popular.
La resolución fue aprobada en una reunión extraordinaria del consejo en Ginebra por consenso, por lo que no hizo falta realizar una votación, aunque Cuba y Venezuela intervinieron para afirmar que la decisión establecería un peligroso precedente.
También se acordó que una alta comisión internacional investigue los hechos ocurridos en Libia en los últimos diez días en los que murieron cientos de personas.
Se trata de la primera vez que un país miembro del Consejo (Libia se incorporó a este órgano en 2010 por un período de cuatro años) es examinado en una sesión especial, que se convocan únicamente ante graves violaciones de los derechos humanos o una emergencia humanitaria en un determinado país.
La delegación libia ante el Consejo anunció en la sesión de la que abandonaba al régimen de Kaddafi y se convertía en «representante del pueblo libio».
La Asamblea General de la ONU necesita una mayoría de dos tercios para aprobar la expulsión de un miembro del Consejo de Derechos Humanos.