El cambio climático es un fiel enemigo. Hace poco más de un año, el Secretario General de la ONU convocó a una acción global frente al avance del calor extremo. Doce meses después de su advertencia, las olas de calor azotan a múltiples países del mundo, generando un estado de alerta global y la necesidad urgente de actuar para revertir esta situación.
Por Morena Scarone
El secretario General Antonio Guterres predijo que las olas de calor se convertirían en parte de la vida cotidiana y no en fenómenos esporádicos. Su pronóstico se cumple: regiones de todo el planeta registran temperaturas récord e incendios forestales sin precedentes.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en Estados Unidos casi 100 millones de personas han recibido alertas por condiciones climáticas peligrosas debido al calor. En el norte de África y Medio Oriente, las altas temperaturas han provocado este verano boreal cortes masivos de electricidad y agua, afectando servicios esenciales y generando fuertes trastornos en la vida diaria de las personas.
En la región mediterránea y los Balcanes, la tercera ola de calor del año ha interrumpido actividades al aire libre, tareas agrícolas y laborales, con un alto impacto en la salud pública. El calor extremo también ha sido el combustible de incendios forestales devastadores, que han causado víctimas y deteriorado gravemente la calidad del aire.
Este escenario alarmante pone de manifiesto la urgencia de actuar. Varias agencias de la ONU —lideradas por la OMM y la Oficina para la Reducción del Riesgo de Desastres— lanzaron una nueva serie de recursos para mejorar la gestión del riesgo térmico por parte de los gobiernos.
La iniciativa tiene como meta ayudar a los países a prepararse mejor ante futuras olas de calor, coordinando respuestas a nivel local, nacional e internacional. Uno de sus principales objetivos es prevenir muertes evitables.
Según datos recientes, la implementación de sistemas de alerta sanitaria por calor puede salvar más de 98.000 vidas al año en 57 países. Sin embargo, muchos gobiernos aún no cuentan con planes de acción eficaces frente a esta amenaza.
El llamado de la ONU propone medidas urgentes en cuatro áreas críticas:
Se publicaron además diversos materiales de apoyo para los gobiernos, incluyendo: Un informe comparativo de políticas implementadas por diez agencias internacionales. Un análisis de planes de acción de países como Canadá, India, Reino Unido, Australia y Francia. Estudios de caso en 12 países, entre ellos Argentina, Ecuador y Egipto.
“El calor extremo ya no es un problema climático lejano, es una emergencia de salud pública diaria”, declaró Joy Shumake-Guillemot, coordinadora de la Oficina Conjunta de Clima y Salud de la OMS y la OMM. “El calor mata, aunque lo hace en silencio”, agregó. La lucha contra el cambio climático exige solidaridad global, acción coordinada y compromiso ciudadano. Con ayuda de la ciencia, la planificación y el esfuerzo colectivo, aún es posible proteger el planeta: nuestro único hogar, cada día más vulnerable.
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