Rosario, domingo 04 de octubre de 2026
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Rosario, domingo 04 de octubre de 2026

La Scaloneta vivió su fiesta de sábado pensando en Messi

La cuenta regresiva para la despedida del Diez se vivió con una catarata de goles: Messi siempre está
La Scaloneta vivió su fiesta de sábado pensando en Messi

Alejandro Duchini / Especial para El Ciudadano

Son las seis de la tarde en Buenos Aires y en las inmediaciones del Monumental se vive a modo Selección. Aunque no esté, hay un rosarino que representa no sólo a una ciudad sino a un país. La sombra de Lionel Messi parece agazapada en banderas, camisetas y gritos. Cualquier cosa justifica Messi: un periodista que pregunta para su transmisión en vivo a los hinchas si tienen entradas para el martes, alguien que lleva una camiseta con el dibujo de Leo en el pecho o en la espalda, otro que tiene la 10 y ya sabemos qué significa la 10 en estos tiempos.

Así que el clima es Messi, aunque no esté. Poco antes de las 19, el estadio está apenas concurrido. Los primeros aplausos se dan un rato después, cuando los jugadores de Burkina Faso pisan el terreno de juego para reconocerlo. Es loco, porque recién hace tres horas que se bajaron de un avión que no se sabía, hasta ayer a la noche, si llegaría. Así que sin descanso, sin entrenamiento ni nada, se saben testigos de una fiesta. La gente los reconoce. No deja de ser emotivo que se aplauda el gesto: al menos vinieron. Una locura si se tiene en cuenta que la Selección subcampeona del mundo estuvo en veremos por cuestiones organizativas. Menos mal que merodea Messi.

Son las 20 y la gente aplaude de nuevo. Preparan los arcos para la entrada en calor. Vamo lo pibe, grita alguien desde una platea. Los pibes son los jugadores que tanto ilusionan en el ciclo post Messi. Aunque la cancha no esté llena, hay clima de alegría, de fiesta futbolera. La Scaloneta ya está en nuestro ADN.

Pasaron apenas minutos de las 20 y los de Burkina Faso vuelven para hacer la entrada en calor y, otra vez,  una lluvia de plausos. Devuelven el saludo; se deben sentir como en casa. ¿Seremos, los argentinos, tan malos como quisieron hacer creer durante el Mundial? Y mientras escribo, aparece Dibu. La primera explosión de la noche. Gritan, aplauden. Suenan los bombos desde una cabecera; suena cumbia, la música que tanto representa a esta generación de jugadores. Falta media hora para el partido. Ahora los que entran son los de Scaloni: la fiesta está a la vuelta de la esquina.

No se puede pasar por alto, por más que se sepa, el cariño que el argentino siente por Lionel Scaloni, lejos, el más aplaudido cuando anunciaron las formaciones. Su historia será digna de una lectura más profunda. Un tapado, un ninguneado y hasta meme (cuando se cayó de su bicicleta) que hizo del silencio una postura y la rompió. Alguien que dejó atrás la obsoleta discusión Bilardo-Menotti para convertirse, tal vez, en el mejor DT argentino de la historia.

Así que ahí anda la leyenda que salió de Pujato, disfrutando de lo cosechado. Merecedísimo. Y si todo sale como queremos, habrá al menos dos años más de contrato. Quién sabe…

En medio de la antesala del martes, hubo un partido. Y cuando la pelota rueda, los conceptos pueden cambiar. O sea, si en la previa había enojos por la calidad del rival, cuando empezó el amistoso (nunca mejor dicho) uno entendió, en la cancha, que no se vino a ver un partido sino a disfrutar de un momento. Una continuidad de aquello que empezó en tiempos de pandemia y que tocó el cielo en Qatar. Porque acá, y más allá de Messi, hay un sentimiento que no puede -ni quiere- parar. Es el sentimiento por la Selección que mejor representó al país. No es sólo por resultado, es por emotividad. Hay un momento, unos segundos apenas, que lo resumen: primer tiempo, corner para Argentina, Enzo Fernández se acerca a patearlo y la platea lo aplaude; se suma la populares y llega al climax con toda la cancha.

Esa es nuestra Selección actual. Un equipo de pertenencia. Tal vez por eso lo menos importante de esta noche sea que al terminar el primer tiempo Argentina gane 5 a 0. La cosa pasa por otro lado.

El seleccionado es toque y toque, gambeta, lujo. ¡Qué presente tenemos!  Acá es donde quiero destacar a Leonel Flores, la nueva joya de nuestro fútbol que la rompe en Boca y que contra Burkina Faso necesitó apenas una gambeta para demostrar se clase. Su calidad por izquierda generó el sexto de Argentina en el segundo tiempo. Mastantuono la mandó a la red. Un tandem River-Boca alucinante. Y ellos son apenas dos de tanto que tenemos por el mundo.

Fue un 7 a 0 que pudo ser más amplio. El arquero de Burkina Faso Abdoul Guira no solo le tapó el penal a Lautaro cuando el partido recién empezaba (tras el rebote llegó el primero), sino que tapó un par de pelotas muy difíciles.

Terminado el partido, aplausos, celebración, alegría. Los jugadores argentinos dieron una vuelta alrededor de la cancha recibiendo y dando reconocimient. Más comunión, imposible.

Así que, amigos, nos reencontraremos el martes, Messi mediante. Hoy terminó la previa. Ahora todo lo que viene es Messi, Messi y más Messi.