El acceso al empleo regular cae a la mitad en los estratos más bajos. Apenas el 13% de los jóvenes argentinos logra estudiar y trabajar en simultáneo
Casi 7 de cada 10 jóvenes entre 18 y 25 años se encuentran inactivos, desempleados o en la informalidad laboral, mientras 1 de cada 5 no estudia ni trabaja, de acuerdo con un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA) .
El mapa de la inserción laboral juvenil muestra un escenario fragmentado:
«Las desventajas laborales aumentan al descender en la escala social: cae el empleo regular y crecen el empleo irregular y el desempleo prolongado», señalan desde la UCA.
Al analizar los extremos de la estructura social, los datos reflejan la magnitud de la brecha: el empleo regular cae prácticamente a la mitad, pasando del 38,9% en el estrato medio alto a tan solo el 19,7% en el estrato muy bajo.
En la misma línea, el desempleo de larga duración se triplica al bajar en la pirámide socioeconómica (del 5,2% al 14,9%), al tiempo que las inserciones precarias pasan del 11,6% en el sector medio alto al 30,6% en los sectores de menores recursos.
La dinámica entre la formación académica y el ingreso al mercado de trabajo expone trayectorias sumamente dispares según el origen social de los hogares. Del total de la población juvenil analizada, el 26,6% se dedica exclusivamente a estudiar, casi 4 de cada 10 (39,7%) trabajan sin estudiar —de los cuales un 22,9% lo hace en empleos regulares y un 16,8% en empleos irregulares—, y solo un 13% logra sostener ambas actividades en simultáneo.
«A medida que disminuyen los recursos del hogar, pierde peso el estudio y aumentan la inserción laboral irregular y la desvinculación», subraya el informe. Mientras que en el estrato medio alto el 41,2% de los jóvenes puede abocarse únicamente a sus estudios universitarios o terciarios, en el estrato muy bajo esa cifra se desploma al 15,6%. Paralelamente, el trabajo informal no acompañado de formación educativa trepa de un marginal 4,9% en la clase media alta a un 26,8% en la base de la escala social.
Uno de los puntos más críticos expuestos por la UCA es la consolidación de un núcleo duro de jóvenes totalmente excluidos de las esferas formativas y productivas. «Uno de cada cinco jóvenes está desvinculado del estudio y del trabajo», es decir, un 20,7% del total general.
Sin embargo, el informe deja en claro que la inactividad no puede ser leída como un fenómeno homogéneo: «La inactividad requiere una lectura específica: puede expresar dedicación al estudio o, por el contrario, desvinculación educativa y laboral, situaciones que presentan una fuerte diferenciación social».
En efecto, el análisis condicional muestra que «la desvinculación educativa y laboral es más de cuatro veces mayor en el estrato muy bajo que en el medio alto». La brecha alcanza niveles dramáticos al observar que el 34,2% de los jóvenes pertenecientes al estrato socioeconómico muy bajo no estudia ni trabaja, en marcado contraste con el 8,3% registrado en los sectores de mayores ingresos.
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