El ex teniente coronel Juan Amelong amplió su declaración en base a injurias y presuntas contradicciones.
Lucía Demarchi
Juan Daniel Amelong, uno de los cinco imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, amplió su declaración ayer en una nueva jornada del juicio que se le sigue a él y a cuatro compañeros en las causas conocidas como Quinta de Funes y Fábrica de Armas. Después de hacer un repaso de los testimonios de víctimas, familiares y expertos que hicieron sus aportes durante el debate que se desarrolló desde el 31 de agosto hasta fines de diciembre pasado, el ex teniente coronel acusado de la desaparición de 17 personas se dedicó a introducir comentarios irónicos sobre las declaraciones de varias de las víctimas, lo que provocó una fuerte reacción del público que culminó en un pedido de la defensa de un cuarto intermedio y terminó sacando de su compostura a la presidente del Tribunal Oral Federal N°1, Beatriz Caballero. “El que está siendo juzgado es usted”, le aclaró la jueza.
En la mañana de ayer, y luego de dos semanas de postergaciones, se reanudó el juicio oral y público contra los represores Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Amelong, Walter Pagano y Eduardo Constanzo.
Si bien se preveía el inicio de la etapa de alegatos, antes el imputado Amelong realizó una ampliación de su declaración indagatoria. Esto, en base un pedido que su defensor Silvio Galarza Assoni había realizado antes de la feria judicial.
Así, en la audiencia de ayer, el acusado comenzó a exponer su largo discurso, en el que pretendió tirar abajo los testimonios tanto de las víctimas de los centros de detención clandestinos Quinta de Funes, Escuela Magnasco, La Intermedia, La Calamita y Fábrica Militar; como las palabras de familiares de desaparecidos y también el relato que dieron distintos expertos.
Esto, con una retórica cargada de matices irónicos que no hicieron más que generar reclamos de la fiscalía y enfurecer al público. “Amelong se dedicó a señalar supuestas contradicciones de los testigos de la causa, fundadas en sus propias anotaciones, que a todas luces son antojadizas y no se ajustan a los testimonios que dieron los sobrevivientes y familiares” explicaron las abogadas de Hijos, Ana Oberlin y Nadia Schujman.
La declaración del imputado estuvo plagada de provocaciones al público y los testigos. La abogada Ana Oberlin tuvo que pedirle al tribunal que le llame la atención a Amelong “cuyas declaraciones estaban rayando el cinismo”, según indicó la representante legal de varias de las víctimas.
Los dichos de Amelong tuvieron como blanco –entre otros– a los testigos Rafael Bielsa, Jaime Dri y Alicia Gutiérrez, y exaltaron a gran parte del público al punto de que la jueza Barabani hizo desalojar de la sala a una militante de Hijos que le gritó a Amelong que cuando torturaban no le daban recesos a las víctimas, en un momento en el que el defensor del represor había solicitado un corte para que el imputado descansara.
Entre otras cosas, el imputado remarcó que en los relatos de estos últimos no había concordancia en las fechas en que cada uno estuvo detenido y fue liberado. “Se ve que esta parte no la pudieron arreglar bien antes de venir a declarar”, dijo Amelong.
Ante estas expresiones, la fiscal Mabel Colalongo solicitó a los magistrados Beatriz Caballero de Barabani, Otmar Paulucci y Jorge Venegas Echagüe que le exigieran al imputado que encauzara sus declaraciones sólo a la defensa de los delitos de los que está acusado.
Luego de un breve cuarto intermedio, Amelong continuó con su discurso, donde hizo referencia al testimonio de otra de las víctimas de La Calamita, Carlos Novillo. Es que este hombre en su testimonio dijo que había reconocido a Amelong por la voz, ya que lo había conocido en Santo Tomé cuando hizo el servicio militar, y que en el CCD utilizaba el alias de Daniel. “Me pregunto si esto que dice lo creó en una alucinación por las drogas o lo inventó después”, expresó el imputado, en clara referencia al problema de adicciones por el que Novillo recibió numerosos tratamientos.
Además, Amelong remarcó que esta declaración fue realizada recién en 2003. “No sé por qué le tomó 20 años acordarse de esto”, dijo con ironía el imputado, lo que generó una nueva reacción en el público: “¡Tenía 17 años cuando lo secuestraron!”, gritó una mujer del público antes de que un gendarme la hiciera retirarse de la sala.
Al cierre de la audiencia, Amelong anunció que le quedaba todavía mucho por declarar, por lo que los integrantes del tribunal anunciaron un receso hasta hoy a las 9. Tras su declaración se espera que hable el imputado Constanzo, quien en la mañana de ayer, luego de escuchar parte del relato de Amelong, pidió declarar para defenderse de los dichos de su ex camarada.
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