Dirigentes de diferentes espacios políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, todos integrantes de la franja etaria más golpeada por la crisis económica de los últimos años, difieren a la hora de proyectar los condicionamientos del convenio con el organismo de crédito internacional
El gobierno nacional anunció el viernes 28 de enero un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Dicho entendimiento puede ser analizado desde tantas aristas como se desee, aunque, salvo por ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri, todos coinciden en una sola cosa: es una auténtica tragedia de donde sólo se puede aspirar a lo menos peor. Los diferentes sectores de la política partidaria se encuentran y desencuentran en opiniones respecto de qué es lo que llegará en forma de proyecto de ley al Congreso dentro de cuarenta días y esperan impacientes. Ahora bien, la mayoría de los legisladores que lo pondrán a votación tiene la edad suficiente como para haber vivido, en promedio, dos de los últimos 22 acuerdos que Argentina ha firmado con el ente multilateral de crédito desde 1956. Sin embargo, gran parte de los analistas concuerdan con que este nuevo compromiso con el organismo financiero será condicionante de la economía doméstica, por lo menos, por los próximos 10 años.
“Mi generación era una generación que crecimos, incluso nos formamos políticamente, nuestras conciencias, sin la palabra FMI» dice Mauricio Ferolla, responsable local del Santiago Pampillón, organización perteneciente al Frente Patria Grande. “El Fondo no era parte del lenguaje común de toda una generación y creo que eso fue lo que volvió a reintroducir Macri con la deuda, y todo lo que fue el debate con el acuerdo con el FMI. No sólo eso sino también lo que implica sobre todo para las juventudes ese condicionamiento (de la deuda sobre las próximas generaciones)”.
Para Ferolla, el gobierno «ya venía condicionado con sus políticas», poniendo como ejemplo la fallida expropiación de la empresa Vicentin durante 2020 y el devenir de la cerealera, cuyo conflicto con los acreedores cumplió dos años esta semana. El joven, estudiante de Ciencia Política, afirma que el gobierno nacional “se viene resistiendo” a generar políticas que disputen una distribución equitativa de las riquezas: “No está involucrado en una puja distributiva en favor de los sectores populares: es un gobierno condicionado por los sectores de poder que se fortalecieron durante el gobierno de Mauricio Macri y la heterogeneidad de la coalición de gobierno” y sentencia diciendo que “hasta ahora no viene dando cuenta de ratificar el contrato electoral”.
Emiliano Pavicich, responsable del Movimiento Nacional Reformista (MNR) de Rosario, brazo universitario del Partido Socialista en Rosario, considera que lo más importante es poder revisar la “letra chica” del acuerdo “y poder discutir quién paga la deuda, quién paga los platos rotos en el sentido de que no decaiga sobre mayores presiones contra las personas que hoy más lo están sufriendo”.
Pavicich es docente de la Facultad de Ciencias Exactas y entiende que, en lo que refiere a las medidas para materializar las condiciones sostenidas en el acuerdo con el Fondo, “debe hacerse lo que menos afecte y menos perjudique al pueblo argentino, que está viviendo una situación dramática por la aplicación de los cuatro años de políticas neoliberales del macrismo”, condiciones que a su vez se agravan “en la situación de pandemia que golpea no sólo en la salud, en lo social, en lo económico”.
“Entendemos que el default no le sirve a la Argentina, no le sirve a los trabajadores, a los jóvenes”, opina Pavicich y de inmediato afirma que desde el MNR están “escépticos de que este sea un buen acuerdo, ya que la historia de nuestro país no nos da demasiadas ilusiones en ése sentido”. “Lo entendemos como lo menos peor entre las alternativas posibles”, describió.
“Las reformas que se tienen que hacer son en materia tributaria e impositiva para que la paguen quienes más tienen”, sujetos que a su vez son quienes, al criterio de Pavicich, “se beneficiaron con este endeudamiento”. En este mismo sentido, se muestra contrariado ante el voto negativo de los legisladores socialistas hacia el proyecto de Presupuesto presentado para este año: “No creemos que haber rechazado el presupuesto sea una buena medida para el conjunto de la sociedad”.
Mauro Díaz Haddad, secretario general de la Federación Juvenil Comunista (FJC), organización juvenil del Partido Comunista de la Argentina, integrante del Frente de Todos, hace un análisis más a fondo y se pregunta por el cómo se llega a este acuerdo y hace hincapié en “ver qué importancia tiene en la política argentina, más allá de la implicancia que tiene en la economía”.
Haddad entiende que “se llega a este momento atravesando una crisis muy importante, en términos globales, y una crisis económica constituida del macrismo que generó zozobra en la sociedad”. Desde su mirada, “la cuestión del FMI y la importancia de la deuda no fue una discusión política. Se pensó en lo urgente pero no en lo necesario”.
“Me parece que tenemos que discutirla en términos de para qué necesitamos una deuda y qué queremos hacer” reflexiona Haddad. “Si necesitamos esa deuda para desarrollarnos como país o si queremos esa deuda para fugarla, que es lo que pasó. Uno puede tomar deuda para desarrollar a su país: Argentina es un país subdesarrollado y que necesita financiar las células productivas”.
El referente de izquierda reflexiona que el problema con el acuerdo tiene dos aristas importantes a debatir: por un lado “la deuda con el FMI pone en serios aprietos nuestra soberanía, por la configuración del ente como tal y qué es” el organismo y su historia para con la Argentina. Y, en segundo lugar, la falta de conciencia social y de comunicación sobre el problema que constituye el propio acuerdo: “El gobierno va a una negociación con el Fondo Monetario con su propia visión, con un sujeto social que no discutió en ningún momento”.
Haddad define al acuerdo con el FMI como “el resultado de las condiciones reales de la lucha de clases de la Argentina hoy” y lo califica como “un reto muy severo para el campo popular”. “El status quo está convenciendo de que la deuda es de Alberto (Fernández) y que hay que pagarla y que hay que mirar al costado, porque es la salida más sencilla: para discutir la deuda tenés que discutir quién se la llevó y ahí vas a discutir lo central de la estructura económica en la actualidad en Argentina.
El secretario de la FJC pone el ojo en los distintos «poderes enquistados» en el país, y habla de la necesidad de identificar las principales actores que hoy le disputan fuerza al propio Estado: «Son poderes enquistados en muchos niveles. No son sólo los empresarios, también es el poder judicial, que es funcional a esos intereses y que genera una legalidad que da espacio a esto. Hay que abrir muchos debates: vayamos a lo urgente sabiendo qué es lo necesario», definió para luego agregar: «Hay mucho desconocimiento en general del pueblo argentino sobre de qué se trata la deuda externa, qué pasó y quién la fugó. Hay que hacer un laburo muy finito que sólo lo pueden hacer las organizaciones desde los territorios.»
Patricio Sánchez, secretario general de la Juventud Peronista de Rosario, coincide con esta mirada y entiende que, al momento de organizarse en el año 2019 como Frente de Todos, “había que unirse contra el enemigo del campo popular, pero no se estableció un plan, un programa”.
El joven militante peronista reprocha la falta de una organización, desde el Estado, para superar las dificultades de la ciudadanía en lo económico y en lo social y recuerda que, durante su discurso de inauguración de las sesiones legislativas ordinarias, el 1º de marzo pasado, el presidente anunció la investigación de la deuda, pero “al final se terminó haciendo cargo de todo”.
Sánchez entiende que “hay una continuidad entre lo que se venía haciendo en el gobierno de Macri y lo que se hace ahora”, ya que el programa del Ministerio de Economía ha transcurrido en “ir reduciendo el déficit fiscal, cortar la emisión monetaria, etcétera”. Para el responsable de la Juventud Peronista, la equivocación radica en la falta de discusión de cómo se generan los costos de los productos alimenticios y de las tarifas energéticas: “Esa matriz, que es la más profunda, no se discute y se sigue.”
Los cuatro referentes políticos juveniles consultados por El Ciudadano promedian los 29 años y, si bien provienen de fuerzas políticas y formaciones ideológicas muy diferentes, sus reflexiones se encuentran en un momento común: auguran un futuro complejo, con variables que todavía no se han definido pero que marcarán los próximos años, de ellos y de las generaciones por venir: “La palabra futuro parece más una cuestión utópica” entiende Ferolla, y sigue: “Hoy en días las juventudes somos uno de los sectores sociales más afectados en un contexto de crisis del neoliberalismo, a la cual la idea futuro me parece muy difícil imaginarnos cómo va a ser en un presente que es muy complicado”.
Según el dirigente de Patria Grande, esto se explica observando la situación de los trabajadores jóvenes previo al acuerdo: “Somos un sector que está precarizado en lo laboral. La posibilidad de pensar un trabajo, un empleo estable con un salario digno parece hoy en día difícil”. A esto, el referente del Pampillón le suma la dificultad para poder conseguir una vivienda, en un contexto en el que pagar un alquiler se hace cada vez más complejo para las precarias economías domésticas de los asalariados y no asalariados: “Y a eso le tenemos que sumar la crisis ambiental que estamos atravesando. No sabemos con qué futuro nos vamos a encontrar en relación a la condiciones climáticas”.
Emiliano Pavicich rescata: “Muchas veces se asocia con los y las jóvenes una idea de la inmediatez, de no tener una proyección y no tener un plan de futuro” y entiende que “lo que nos muestra esta situación es el ejemplo que nos dan quienes gobernaron nuestro país en el período anterior: no había una idea de futuro”.
Si bien para Patricio “Pato” Sánchez el campo popular está viviendo una “gran desazón”; mira con ojos optimistas lo que le espera a las próximas generaciones, partiendo de la idea que “como militantes tenemos que pensar en cómo lo transformamos (al presente), siempre para adelante y con alegría. Pero no con alegría pavota, sino con la alegría de rescatar la solidaridad, algo que se ha profundizado con la pandemia”.
Por su parte, Mauro Haddad sostiene que “la hegemonía hoy es el individualismo, la enfermedad, y el caos” y que para revertir esta situación “tenemos que discutir qué Argentina queremos hoy. Para poder conseguir un país mejor, debemos discutir cosas profundas, pero no sólo intereses sino también cuestiones muy íntimas de cada quien”, opina para sentenciar a renglón seguido: “Hay que ponerse a militar”.
“Militar es perderle el miedo a conquistar los sueños” dice el responsable nacional de la FJC: “Es decir: «Podemos lograrlo». Hay que perderle el miedo a soñar y hacer realidad las cosas. El status quo te lleva a no poder soñar con un futuro, te bajan esa línea. El debate contrahegemónico tiene que ser ése: invitar a soñar a la gente, y a partir de esos sueños, preguntarse a dónde quieren llegar”.
El jugador de Atlético del Rosario se consagró con Los Pumas 7 en los Juegos…
Vuelve el jueves a la noche. Además de Naciones Unidas, reunión del “Escudo de las…
Se prevé que el debate oral se extienda durante una semana y media, instancia en…
El periodista de ESPN y referente del deporte pasó por el stream Saque y Volea.…
Se trata de una nueva alternativa para adultos con obesidad, que permite a los médicos…
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció para este 22 de septiembre una temperatura mínima de…