Miguel Passarini
Un canto al amor y un grito de libertad, pero de una libertad real, no supuesta, aparente y engañosa, aparece en un primer plano al repasar el poético y a la vez político texto En mitad de tanto fuego, de Alberto Conejero, dramaturgo, poeta y director español cuya obra dialoga, entre más, con las problemáticas del colectivo LGTBIQ+.
Con un importante recorrido por los escenarios del mundo, en la Argentina, el estreno de la pieza implicó la reunión, desde la dirección, del siempre notable Alejandro Tantanian, y en escena, lo que supone un valioso salto al vacío, del actor Victorio D’Alessandro, que de este modo salió de cualquier posible lugar de comodidad que podría suponer una carrera más ligada a la televisión para apostar por el riesgo que implica abordar un material que en sí mismo es un gran desafío.
“La obra es un canto al amor en un mundo signado por la guerra, un manifiesto queer a favor del deseo y la disidencia”, adelantan acerca de la propuesta que este fin de semana se presenta en Rosario, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC).
Un futuro de matrias

“La guerra de Troya ha sido cantada por los siglos de los siglos, una y otra vez, desde la Ilíada hasta hoy. Pero esta no es la historia de la Guerra de Troya. En mitad de tanto fuego cuenta la historia de Patroclo, «el más amado por Aquiles». Esta es la historia de la carne que antes de morir, amó. Alberto Conejero convoca, entre muchas otras, las voces de Safo, Lorca y Lemebel en esta aproximación íntima y singular de la Ilíada, que opone al soldado, el amante insaciable; a los héroes de guerra, una estirpe de raros; y a los himnos y las espadas, una alegría desesperada y la posibilidad de imaginar un futuro de matrias gobernadas por amazonas y maricas”, plantea el director acerca de esta propuesta cuya ficha técnica se completa con el diseño de vestuario e iluminación de Oria Puppo, diseño audiovisual de Johanna Wihelm, música original de Axel Krygier, asistencia de dirección de Juan Cruz Bergondi, producción ejecutiva de Julieta Pavic y producción general de Victorio D’Alessandro y LUZU TV.
Revisar la “Ilíada”

Al analizar el material en diálogo con el contexto actual, se vuelve evidente que abordar el amor en general ya constituye un acontecimiento político frente a la proliferación del odio. Sin embargo, enfocarlo a través de esta mirada tan particular hacia la cuestión de género, donde se entraman la guerra y el amor entre dos hombres, refuerza de manera determinante esa postura.
“La guerra es el disparador. De hecho, el texto, Alberto lo empiezo a escribir cuando se declara la Guerra en Ucrania, él teniéndola mucho más cerca que nosotros, obviamente, porque vive en Europa. Y el texto empieza a ser una suerte de respuesta a ese poema que en algún punto ensalza la guerra y a su vez retrata la guerra de manera única como es la Ilíada, al mismo tiempo que va abrevando no solamente de esa fuente, sino en otras fuentes más contemporáneas o bien que tienen algún eco de ese poema de la historia en el presente”, destacó Alejandro Tantanian, creador escénico de gran recorrido en el país, de proyección internacional, que entre más viene de dirigir en Buenos Aires El trágico reinado de Eduardo II, la triste muerte de su amado Gaveston, las intrigas de la reina Isabel y el ascenso y caída del arrogante Mortimer, una elogiada versión de Dulce pájaro de juventud con la Comedia Nacional de Uruguay, y más atrás en el tiempo otra recordada obra de Conejero, Cliff (Acantilado), sobre la vida de Montgomery Clift, estrenada en 2012.
Esta propuesta evidencia una decisión política consciente: por un lado, la de poner en escena ese tipo de vínculos. Y por otro, la de disputar el concepto de libertad para reivindicar una idea real de ella, distanciándose de los discursos contemporáneos que intentan resignificarla de forma distorsionada.
“De ese modo se construye este texto que claramente se transforma en un manifiesto antibélico, amoroso y también Queer. Y al momento de montar la obra acá, más allá de que cuando se genera en España el foco está vinculado con la guerra, nosotros decidimos poner nuestro foco en mayor medida en ese canto a la libertad; pensar en la libertad como lo que de verdad es y no como nos quieren hacer creer que es”, sumó el creador respecto de esa “distorsión”.
Una fuerza amorosa

“La obra propone una reescritura de la Ilíada, el poema homérico que está en los orígenes de la literatura occidental, desde la mirada de Patroclo, compañero de armas de Aquiles, cuya relación con el héroe griego ha generado diversos debates y, en más de una ocasión, ha sido tergiversada para encajar en los cánones de representación heteropatriarcales. En mitad de tanto fuego es, además de una reflexión sobre la guerra –la inutilidad de la guerra, sus consecuencias y las marcas que deja en las sociedades y en los cuerpos–, un manifiesto disidente a favor del amor y el deseo”, destacan desde el equipo artístico.
“El texto es eminentemente político. Es un material que se inscribe en la línea de los textos escritos por poetas que escribieron teatro a la manera de Pasolini, Fernando de Pessoa, Rafael Alberti o el mismo Lorca, sobre los cuales Alberto ha hecho muchos trabajos y también ha trabajado sobre textos inacabados de Lorca, es decir que no solamente plantea esta cuestión antibélica. Este texto no sólo le responde muy rápidamente a la Guerra de Ucrania, sino que además intenta una suerte de utopía, una suerte de voluntad de querer no sé si un gobierno, pero sí una coalición de los raros”, planteo el director.
“En esa idea entran todas las maricas del mundo – sumó el director–, todos los raros, los centauros, los Patroclos, los Aquiles del mundo que puedan unirse en una fuerza amorosa, en una fuerza de cambio, de revolución verdadera. Como dice el personaje de Patroclo en un momento, «no hay nada más horrible que un héroe de guerra», y lo que pide Patroclo a este Aquiles en esta suerte de limbo en el que se encuentra esperando que este Aquiles vuelva, regrese de la muerte o de no se sabe dónde, que deje de ser ese héroe de guerra para transformarse en un héroe del amor, en un héroe de la construcción silenciosa, de la unión, un héroe del entramado más pequeño”.
Y en el mismo sentido, profundizó: “Habla de poder construir un cambio no desde el poder, sino desde la intimidad. Y de allí cambiar la mirada sobre lo social. Es un texto que se inscribe muy profundamente en este presente, insisto, no solamente por el tema de la guerra, sino también por la voluntad de poder enfocar y poner por delante a estos colectivos. Porque seguimos siendo muy maltratados frente esta situación pendular entre la supuesta aceptación y el rechazo absoluto. Estamos ahora ante esta suerte de rechazo virulento y de una vez por todas necesitamos poder ser aceptados. Creo que hay algo también de poder tomar esta historia que viene desde la antigüedad griega; digamos que es el como el humus, el sedimento de nuestra cultura occidental. Me refiero a contar ahora esta historia que es una historia de amor diferente, una historia de amor diverso, una historia de amor marica. Y un poco también oponiéndose a esta mirada tan horrible que tiene, entre otros, el presidente de nuestro país cuando, por ejemplo, nos tilda a todos los homosexuales de pedófilos”.
El encuentro

Victorio D’Alessandro es un actor con cierta popularidad en la televisión que, como les pasa a muchos de su generación, buscó correrse de los lugares de comodidad, de lo que la televisión espera o supone para ellos, y el buen teatro, los buenos textos y los grandes directores siempre son un terreno fértil y poderoso donde poder demostrar que están también para otras cosas.
“Este proyecto viene de la mano de Vico, es un poco al revés de lo habitual. Nosotros nos conocimos grabando la serie de Cris Miró, los dos actuábamos. Ahí empezamos a tener un vínculo, charlábamos un montón, y él se mostraba súper interesado en un montón de cosas. Obviamente, solemos tener algunos o varios prejuicios sobre las personas y sobre las tribus, y de donde viene cada uno. Y Vico es claramente alguien que me enseñó a no tener esos prejuicios, a dejarlos de lado. Desde ese encuentro, desde ese vínculo, él empieza a tomar clases conmigo de dramaturgia y después, siempre diciendo que le gustaría hacer algo juntos. Pasa un tiempo, él se va de viaje, vuelve, y me cuenta que había estado en Madrid y que había visto un espectáculo que lo había conmovido profundamente y que tenía ganas de ponerle el cuerpo a ese texto, que era En mitad de tanto fuego”, rememoró Tantanian.
Y planteó finalmente: “A Alberto (Conejero) lo conozco desde 2011, cuando él viene a hacer una clínica a Buenos Aires conmigo, entonces allí nos hacemos amigos; soy lector de sus obras antes de que se estrenen, nos pasamos los materiales, nos leemos mutuamente, tenemos una relación de colegas y amigos, por lo cual conocía muy bien ese texto y siempre me gustó, pero nunca pensé en hacerlo de hecho hice un texto de Alberto en 2012, Cliff (Acantilado), que toma los últimos días de la vida del actor Montgomery Clift. Además fui el primero que estrenó un texto de Alberto en la Argentina, por lo tanto, cuando Vico llega con este material, no podía decir que no. Alberto se puso muy contento con esta suerte de vuelta medio insospechada del destino, y acá estamos. Y Vico, que es un actor que viene de otra experiencia, pero un actor que siempre tuvo al teatro en su corazón y que empezó formándose como actor en el teatro, decidió subirse a este «Everest», porque es un texto muy complejo, es también medirse con un trabajo en el que está solo en escena, con una entrega muy poderosa. A partir de allí, el desafío nos conmovió y nos pareció atractivo cruzar juntos ese río”.

Para agendar
En mitad de tanto fuego llega a Rosario con una única función (al menos por el momento), para presentarse este sábado 29 de agosto, a partir de las 21, en el CEC (Paseo de las Artes y el río). Las entradas anticipadas están a la venta ACÁ.