Se trata de un patrón que tiene una base neuroquímica
Durante mucho tiempo, el comportamiento de empezar muchas cosas y no terminarlas fue asociado a falta de disciplina o a pereza. Ahora, la psicología y la neurociencia le dieron una explicación diferente: muchas personas se vuelven adictas al entusiasmo inicial de cada nuevo proyecto.
Se trata de un patrón que tiene una base neuroquímica concreta y aparece con frecuencia en adultos que sienten que viven empezando cosas sin llegar a terminarlas. Es decir, lo que se experimenta es una recompensa neuroquímica en el arranque más que en el final.
Dónde está el problema
El problema no está necesariamente en la falta de voluntad, sino en cómo funciona el sistema de recompensa cerebral, según explicó la psicóloga Silvia Severino en sus redes sociales.
La dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación, se activa con especial intensidad durante la anticipación. Es decir que el cerebro disfruta más imaginando el resultado que alcanzándolo realmente.
Esta explicación no es nueva, ya que fue demostrada en 2006 en un estudio de Nico Bunzeck y Emrah Düzel que comprobó a través de una resonancia magnética funcional que zonas del sistema dopaminérgico cerebral se activan especialmente frente a la novedad de un estímulo.
Sin embargo, cuando llega la fase intermedia, la del trabajo aburrido y repetitivo, el incentivo desaparece y el cerebro busca otra novedad que vuelva a activar el sistema.
Lejos de tratarse únicamente de personas desorganizadas, Severino indicó que este comportamiento suele aparecer en perfiles altamente activos y creativos. Son personas que inician varios cursos, cambian de trabajo con frecuencia o practican varios hobbies en simultáneo.
Hasta acá no habría por qué preocuparse. El problema aparece cuando esa búsqueda constante de novedad genera frustración y sensación de estancamiento porque, aunque la persona nunca deje de hacer cosas, termina sintiendo que no concreta ninguna.
La psicóloga sugiere a quienes padecen este comportamiento que se propongan un margen de unos días entre el deseo y la matrícula, la inscripción o la compra. Ese tiempo permite bajar la excitación inicial y ayuda a evaluar si el interés permanece cuando desaparece la euforia.
Benjamín Scerra fue visto por última vez el viernes a la medianoche tras salir con…
La movilización comenzará a las 15:30 y se dirigirá al Monumento a la Bandera, donde…
El mediocampista, ídolo del "Canalla", tuvo un insólito fallido en lo que significó la eliminación…
Un nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela la profundidad de la…
Una mirada sobre los efectos del inédito experimento libertario que pasan bajo el radar pero…
AgroActiva 2026 fue presentada oficialmente con un mensaje claro: la mayor muestra a cielo abierto…