Las plagas son recurrentes en el país. Una de ellas, incluso, ayudó al triunfo de Belgrano en la batalla de Tucumán. Santa Fe es una de las provincias nombradas por el organismo de control nacional como justificativo de la medida
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró este miércoles la alerta fitosanitaria hasta el 31 de marzo de 2021 por la plaga de la langosta Tucura Quebrachera en todo el territorio nacional. La resolución ordena adoptar y fortalecer las tareas de prevención, vigilancia y control. Una manga de esa especie activo las prevenciones en el norte de Santa Fe a mediados de junio pasado, cuando ingresó desde Chaco.
La decisión está contenida en la resolución 568/2020 publicada en el Boletín Oficial. “Toda persona responsable o encargada de explotaciones agrícolas y ganaderas, autoridades sanitarias, y quienes detecten la presencia de tucura quebrachera, como así también realicen controles a través de medios propios o de servicios prestados por terceros, están obligadas a notificar el hecho en forma inmediata al Senasa”.
«Durante 2018, 2019 y el transcurso del 2020, se observó un significativo aumento poblacional de la plaga Tucura Quebrachera en Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Catamarca, Chaco y Salta, ocasionado daños en cultivos, en bosques nativos y pasturas», argumenta Senasa en la medida.
El texto señala que “toda persona responsable o encargada de explotaciones agrícolas y ganaderas debe obligatoriamente, en caso de ser necesario, realizar el control de la plaga a través de medios propios o mediante servicios prestados por terceros”.
La medida insta a “utilizar los principios activos autorizados por el Senasa para el control de la plaga”, y también “permitir el ingreso de los agentes oficiales para realizar, supervisar o fiscalizar las actividades de control establecidas”.
https://www.elciudadanoweb.com/invasion-en-santa-fe-una-manga-de-40-millones-de-langostas-que-come-lo-mismo-que-350-mil-personas/
Entre los considerandos de la resolución, el Senasa apunta que «la especie Tropidacris collaris Stoll, comúnmente denominada Tucura Quebrachera, es una plaga perteneciente a la superfamilia de los acridoideos y si bien es una especie polífaga con preferencia alimenticia hacia el follaje de árboles y arbustos de hoja dura, sus estadíos juveniles, caracterizada por presentar hábitos gregarios, consumen prácticamente todo tipo de material vegetal».
A mediados de junio pasado, una enorme manga de langostas ingresó al norte de Santa Fe y pasó por la comuna de Lanteri. En las semanas previas había sido detectada en Paraguay, luego pasó por Formosa y Chaco ayudada por fuertes vientos del norte y llegó a la bota santafesina. Su presencia “asusta y preocupa por las dimensiones que tiene”, señaló en ese momento Daniela Vitti, licenciada en Biodiversidad del Inta Reconquista.
Esa manga se desplegaba en un frente de unos 8 kilómetros y 10 de profundidad, y se desplazaba entre 100 y 150 kilómetros por día.
El ingeniero agrónomo Héctor Medina, coordinador del programa nacional de Langostas y Tucuras del Senasa, destacó que se trataba de una langosta sudamericana, no la más común tucura quebrachera como la que ahora enciende la alarma. Y comparó: una manga como la detectada puede contener hasta 40 millones de insectos en un kilómetro cuadrado. “Una manga de un kilómetro cuadrado puede comer lo mismo que 35 mil personas o unas dos mil vacas por día, afectando principalmente pasturas y pastizales”, agregó como ejemplo. La que se monitoreó en junio era 10 veces más extensa que la del ejemplo.
Medina recordó que “el primer registro que existe de una plaga en el país es de 1538, cuando provocó daños en cultivos de mandioca en la provincia de Buenos Aires. En 1812, durante la batalla de Tucumán, contribuyó a que el ejército liderado por Belgrano venciera al español, y hasta 1954 causara estragos en forma recurrente”.
Después de ese año, entró en un estado de recesión con pequeñas explosiones regionales hasta 2015, cuando resurgió con fuerza en la Argentina, se extendió en 2016, avanzó a Bolivia en enero de 2017, pasó a Paraguay en febrero de ese mismo año, volvió a la Argentina y repitió este circuito en 2018 y 2019, en forma cíclica.
“Este año tenemos una nueva invasión pero la novedad es que avanzó al este del país, algo que no ocurría desde hace mucho tiempo, después de 73 años llegó a Corrientes, tras desplazarse más de mil kilómetros en un mes y cruzar el Paraná”, detalló el especialista.
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