Yanina es la mamá del joven de 15 años de Casilda que murió según se presume por consumir LSD, en una plaza de Casilda.
“Lo recuerdo a Francisco con su sonrisa contagiosa, compradora, con su guitarra… Todavía parece que lo escucho. Mi hijo era un chico de 15 años que le gustaba la música, tocaba la guitarra, el bajo y la batería. Nunca tuve un problema con él. Cuando él estaba, siempre había música en mi casa”. Así recuerda a su hijo, Yanina Espíndola, de 36 años, la mamá de un adolescente casildense que murió aparentemente por la ingesta de LSD, una potente droga de la rama de los alucinógenos.
La mujer recuerda que todo empezó el 28 de noviembre pasado en una plaza de la ciudad de Casilda cuando su hijo estaba allí con sus amigos. Hasta allí se acercó un joven que ofreció venderles lo que aseguraba, era LSD (Dietilamida de Ácido Lisérgico). Un amigo de Francisco la compró y le ofreció la mitad de esa droga. A los pocos minutos de consumirla, Francisco comenzó a sufrir convulsiones. El joven que le suministró la sustancia se asustó al verlo en esas condiciones y pidió ayuda.
Ante el pedido de auxilio, Francisco fue trasladado al Hospital San Carlos de Casilda, donde estuvo internado en terapia intensiva durante una semana, hasta que fue derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), a raíz de un severo problema neurológico. Francisco murió el pasado lunes 7, ocho días después, por una hemorragia cerebral, con la probabilidad de que su causa haya sido por la ingesta de estupefacientes, según los resultados preliminares de la autopsia que se le realizó la semana pasada en el Instituto Médico Legal.
“Uno de los días que lo fui a visitar al hospital me pudo hablar, me preguntó por sus hermanos, Franco (12) y Antonela (9), por su papá y me pedía que no me vaya, que me quede al lado suyo. Se preocupaba porque se iba a quedar libre en la escuela, porque tenía que rendir algunas materias. Yo trataba de tranquilizarlo y le decía que lo importante era que él se recupere. Hasta que a los pocos días los médicos me dijeron que Francisco estaba en un estado muy crítico, que tenía muerte cerebral y estaba tolerando estar vivo por el respirador. Todavía no puedo entenderlo”, lamenta Yanina.
La madre del joven detalló que su hijo nunca tuvo un dolor de cabeza, que era un chico sano, sin problemas, y tranquilo. También trae a su memoria que le decía a su hijo que estudiara el profesorado de música; mientras él le respondía que le gustaría estudiar también instrumentador quirúrgico; sueños de un adolescente que quedaron truncados.
Yanina reveló que el supuesto vendedor de la droga que le había causado la muerte de su hijo fue al velatorio, se enteró después porque se lo contaron los amigos de Francisco.
“A mi hijo nadie me lo devuelve. No quiero ver a otra madre llorando por la misma causa, hay muchos chicos inocentes. Esos chicos que estuvieron con mi hijo son tan víctimas como él. Francisco consumió esa droga por curiosidad”, sostuvo la mujer.
Yanina se plantea muchas preguntas: «¿En qué falló si lo cuidaba tanto?» y «¿Por qué Dios no le dio una oportunidad?»“, entre otras.
“Nosotros como padres, hablábamos con Francisco, tomábamos ciertas medidas, precauciones, pero los chicos salen a la calle y nadie los controla. La droga está instalada hace tiempo y la puede consumir cualquiera, la venden como si se pidiera una pizza. Tiene que pasar un caso como este para que tomemos conciencia”, deslizó la mujer.
La mamá de Francisco quiere creer en la Justicia y espera que la persona que le vendió la droga a su hijo pague por eso. “Que le asignen tareas comunitarias y que tome conciencia de lo que hizo. Son chicos que saben lo que están entregando, No quiero que todo quede impune. Hagamos lo que hagamos nada nos va a devolver a Francisco”, declaró la mujer acongojada.
Yanina detalló que los órganos de Francisco fueron donados para poder darles vida a otras personas; un acuerdo que tuvo con el papá del joven. “Uno se pone del otro lado a pesar del gran dolor que tenemos”, aseguró.
“Vivo el día a día, hay momentos en que caigo y otros en que me levanto. Se siente su ausencia, hay un vacío en la casa; caigo en lo que está pasando, pero automáticamente me levanto porque no quiero transmitírselos a mis otros dos hijos. Es un desafío constante cada minuto”, describió la mujer.
El mensaje de la mamá de Francisco hacia los chicos es que confíen en sus padres y puedan hablar sobre el tema de la droga y que no todos las personas son lo que parecen.
“Por consumir drogas, se están entregando a la muerte. Que esto sirva y que haya un antes y un después. Que paguen quienes tengan que pagar y pido ayuda para combatir este flagelo. Que hagan lo que tienen que hacer para que se esclarezca este caso”, expresó.
Y concluyo: “Hace unos días atrás estaba pensando qué le iba a regalar a Francisco para Navidad. Hoy, con toda mi entereza, estoy haciéndole los trámites en el cementerio”.
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