Rosario, sábado 03 de octubre de 2026
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Rosario, sábado 03 de octubre de 2026

Lorenzo Toto Ferro, de la adolescencia a la fama repentina: «En el colegio no te enseñan a crecer»

El multifacético artista, reconocido por su protagónico en "El Ángel" y su participación en "El marginal", señaló que "crecer es lo más duro que hay" para un adolescente y aseguró haber encontrado en su proyecto musical "un método de sanación" para "bajar a tierra"

El multifacético artista Lorenzo «Toto» Ferro, reconocido por su protagónico en El Ángel y su participación en El marginal, señaló a Télam que «en el colegio no te enseñan a crecer» y que «crecer es lo más duro que hay» para un adolescente, a la vez que consideró que en su caso encontró en las composiciones de su proyecto Kiddo Toto «un método de sanación» para «bajar a tierra» sus difíciles experiencias con «la fama y el amor».

Al carácter trágico que cargan las letras de Mansión Helada, su flamante segundo disco en clave de trap electrónico, hay que sumarle el estreno de un cortometraje basado en el clásico de Leonardo Favio Nazareno Cruz y el Lobo, del que se vale para aportarle una nueva dimensión al repertorio y conectar «en su mayor expresión, los dos caminos» que eligió para su vida. El material está disponible en YouTube pero antes quien desee verlo deberá acreditar su edad por tener escenas sensibles.

«No siento que sea capaz de crear un personaje o un álter ego; es todo lo mismo. De hecho, Kiddo Toto soy yo hablando de lo que me pasó con la fama y el amor. Y si no lo hubiese dicho en este disco, por ahí nunca lo hubiese entendido. Son cosas que uno tiene que bajar a tierra para entenderlas. Lo hice como un método de sanación para entender lo que había vivido», reflexionó el artista urbano de 23 años, acompañado en esta obra con las colaboraciones de Bizarrap, Daniel Melingo, Malena Villa, Louta y otros artistas.

Consultado sobre qué aprendizaje le dejó la fama repentina, siendo aún un adolescente, el artista sostuvo: “Crecer es lo más duro que hay y que en el colegio no te enseñan a crecer. El mundo es muy frío y uno siempre busca guaridas en sus amigos, en el deporte, en la música, en el arte, pero yo estoy todo el tiempo escapándome de mí mismo y con este proceso me di cuenta de que estoy más tranquilo. Al final, lo más importante es tratar de conocerse a uno mismo, o por lo menos hacer un esfuerzo para llegar a eso, porque cuando uno está en la fama, en las fiestas o creando todo el tiempo, está ocultando un vacío. Y ese vacío es el miedo a poder conocerte a vos mismo en la soledad y el silencio”.

Además, dejó en claro que con Mansión Helada logró conectar el lenguaje audiovisual con el musical y lo próximo de Kiddo Toto estará atravesado por ese concepto. “Creo que es donde los dos caminos que yo tomé en mi vida se unen más explícitamente y está en su mayor expresión. Hay que ver si eso se puede sostener, porque hay algo que me da miedo que es que este corto y el disco me gustan mucho, entonces superar eso va a ser algo difícil. ¿Qué hacer? ¿Otro corto después o una película? Pero sí, creo que es donde se me unieron los dos mundos a pleno, al cien por ciento. Me pone contento saber que eso puede seguir sucediendo y que pueden convivir tranquilamente”.

En la misma sintonía, y consultado sobre el aporte que le da el corto a la obra musical y cómo se relaciona con las formas de consumo de la música, que al contrario del cine, parece ser menos perdurable, el actor sostuvo: “Formo parte de ese método de consumo, pero también cuando puedo voy en contra de él y trato de sentarme a escuchar un disco solo en casa de «pe a pa». Hoy las formas de consumo hacen que todo sea más rápido y menos eterno, pero me parece que el corto apoya en ese sentido al disco, le da un nivel de eternidad. Tampoco es que quiero que sea eterno; alcanza con que uno pueda volver atrás en diez años y decir «uf, la gente que conocí haciendo esto, lo que nos esforzamos haciéndolo», y qué te puede pasar escuchando los sonidos del disco o viendo una escena del corto”.

Y agregó sobre su trabajo junto a Bizarrap: “Con Biza nos conocimos haciendo la «Session» (BZRP Music Sessions #11, de 2019). Ahí nos juntamos un montón de veces más en el estudio e hicimos un montón de canciones. Cinco, ponele, y elegimos una de esas de 2019 para poner en el álbum. Después compartimos varios viajes a México; tengo muy buena relación con él, me parece un capo. De repente nos mandamos mensajes, es una buena relación y trabajar con alguien como él siempre está increíble”.

Pero eso no fue todo, el joven también trabajó con otros invitados, como Malena Villa y Louta, con quienes también los conecta la actuación. “Siento admiración por todas las personas que invité al disco y también que no le tienen fobia a mi música y a experimentar. Por eso las invito, son personas que admiro, relajadas, que tienen la capacidad de experimentar y jugar. Esas son las personas que más me atraen: las que son capaces de sumarse a algo que ya tiene un camino y un concepto y no tienen que llevarlo para un lado más suyo. Un invitado tiene que unirse y respetar, y ellos son toda gente muy respetuosa, talentosa, relajada y también dispuesta a jugar, probar y fallar”, señaló.

Por otro lado, en el disco se encuentran el trap y electrónica, con sonidos del synth-wave que le aportan un carácter retrofuturista. Respecto a las influencias y paletas de colores que tiene su producción, Ferro apuntó: “La máxima inspiración en la música que hacemos con Oniria y Cielo es Kanye West; es la persona que más nos atraviesa. Después empezó a aparecer Kavinsky, al igual que Daft Punk, y de repente empezaron a aparecer cosas que no están tan presentes en el disco. No sé, canciones de folk o cantores como Atahualpa Yupanqui. Van apareciendo cosas todo el tiempo, y está bueno que un disco te lleve tiempo hacerlo porque vas cambiando de referencias”.

Por otro lado ,consultado sobre si le gustaría hacer música para alguna película, dijo: “Hay canciones que se inmortalizan porque tienen películas y películas que se inmortalizan porque tienen canciones. Eso es increíble, son dos cosas que conviven muy bien. No siento que yo sería el mejor haciendo eso, pero siempre sería divertido. Yo no me llamaría a mí para hacerlo porque llamaría a Kavinsky, alguien que sepa tocar instrumentos. De hecho, ahora las canciones que estoy haciendo, que no son tantas porque acaba de salir el disco y no encuentro lo próximo que quiero decir, tienen un sonido muy Kavinsky. Las últimas canciones que hice re podrían estar en Drive (film de Nicolas Winding Refn, de 2011)”.

No es Maradona, es Leonardo Favio

Su primer acercamiento a la obra de Leonardo Favio, a quien considera su «mayor referente argentino», significó para Toto Ferro el descubrimiento de «un nuevo tipo de cine» y la llegada de una voz que parecía hablarle ya sea para acompañar su derrotero personal o como un guía que a veces obraba desde el «inconsciente» para ayudarlo a crear su disco, Mansión Helada.

El corto inspirado en Nazareno Cruz y el Lobo, que dirigió Federico Tachella y Ferro co-protagonizó con Cecilia Roth, no solo logra condensar sus «dos mundos» sino que, además, le otorga una dimensión más perdurable frente a las nuevas formas de consumo de la música.

 

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«En vez de Maradona es Leonardo Favio para mí. Con su música también, me parece muy poderoso y muy transparente con su sufrimiento, y eso siempre se agradece de otro artista, porque uno cuando está sufriendo necesita una contención en algún disco, película o libro. Cuando ves que una persona está creando desde el sufrimiento y está siendo transparente con eso lo agradecés. Por eso también es que sentís que te están hablando a vos y te sentís identificado. Al final todas las personas estamos tristes», sostuvo.

Teniendo en cuenta que Nazareno Cruz y el Lobo data de 1975, Ferro compartió el momento en que se cruzó con el proceso de su disco. “Había visto un par de películas de Robert Bresson y de Jean-Luc Godard antes, pero cuando vi por primera vez Nazareno Cruz y el Lobo fue como descubrir un nuevo tipo de cine, uno que había sido hecho en Argentina, que es lo que más me sorprendió. Y ahí, inevitablemente, como cuando ves películas o leés libros que te gustan mucho, aparece algo muy lindo que es empezar a ver la vida con el filtro de esas obras, así que desde aquella primera vez me empezó a influenciar inconscientemente y después apareció en mi obra sin buscarlo”, compartió.

Sobre su conexión con el disco, dijo: “Lo hicimos con el mayor respeto pero también con la impunidad que siento que es como Favio hizo la película, que está cargada de un montón de otras cosas pero siempre siendo un poco inocente, y eso es lo que la vuelve tan linda y tan de verdad por más que sea muy fantástica. Y es un poco lo que hicimos nosotros, pedir prestado y haciéndonos cargo desde un lugar más inocente. En el disco y en el corto hay un montón de textos de Favio que yo fui agarrando, porque sentía que era una voz que me estaba hablando a mí, que le estaba hablando a lo que me estaba pasando o me pasa en mi vida. Me sentí muy representado por eso y me parecía hermosa la idea de que alguien 40 años atrás haya pasado por las mismas cosas que estoy pasando yo ahora en un mundo muy distinto. Es como si Tachella y yo sintiéramos que Favio nos hablaba desde el pasado. En honor a eso lo hicimos, aunque también sacando referencias de otros lugares y partiendo de ahí para crear una historia nueva con los tiempos que corren ahora”.

A su vez, recordó cómo fue reencontrarte con Cecilia Roth: “Volver a trabajar con Cecilia fue hermoso y muy distinto a lo de El Ángel, que fue una película que se rodó en condiciones más profesionales o burocráticas. Y acá éramos dos jóvenes divirtiéndonos y jugando, haciendo lo que se nos dé la gana, probando cosas en un plan mucho más libre y relajado. Y eso me permitió ver jugar como una niña a quien yo había conocido como una estrella, que es una capa. Verla desde ese lugar, me sorprendió mucho”.

Su paso por «Narcos: México»

Sobre su participación en Narcos: México, donde fue dirigido en dos capítulos por su mentor Luis Ortega, Toto Ferro aseguró no haber sido «muy consciente».

Para el actor lo más impactante fue haber sido parte de un rodaje con «cantidad de recursos» ilimitados y el «estilo Hollywood» de la producción: «Hubo una escena en la que tenían que recrear la frontera de finales de los años 80. Y cortaron como si te dijera la Panamericana, ocho carriles, con 600 autos de esa época. La cámara estaba en un carro de seis metros y arriba una grúa; las cámaras en la loma del orto».

«Todo eso un plano que debe valer un millón de dólares, una locura. Eso para que la cámara avance, se mete en la ventana del auto y yo me asome un poco y me vuelvo a meter. Todo eso para un plano de diez segundos, ahí dije «claro, estos chabones tienen una cantidad de recursos»», reflexionó sobre el calibre de la que fue la tercera temporada de la popular serie, estrenada en Netflix en noviembre y en la que encarnó al «narcojunior» Alex.

Sobre su reencuentro laboral con Luis Ortega, por quien saltó a la actuación con El Ángel, donde se puso en la piel del asesino serial Carlos Robledo Puch, señaló que ambos compartieron el aislamiento luego de contagiarse coronavirus y que fue una experiencia «muy distinta» porque el proyecto se trataba de «algo no tan personal».

«También con otros directores muy talentosos que tuve la suerte de conocer, como a Amat Escalante, que es un animal del cine mexicano. Creo que es el mejor», señaló el actor, quien aprovechó su estadía en ese país para filmar uno de los videoclips de Kiddo Toto, su faceta musical.

Y concluyó: «Fui sin pensar en nada, apenas un poco asustado porque era algo muy grande. Sentí que iba a llegar y que iban a ser todos robots. No lo sentía real. Recién cuando llegué me di cuenta de que eran todos muy tranquilos. Aproveché para conocer gente, salir de paseo, experimentar la noche y comer tacos. Fue eso hacer Narcos, conocer México».