*Por Luciana Mangó y Daniel Zecca
El escenario político de cara a las elecciones del año próximo se prepara para una transformación estructural tras la sanción de un nuevo código electoral que redefine las reglas de juego. El cambio más rotundo impactará en la conformación de la Legislatura, al eliminarse la histórica cláusula de mayoría automática en la Cámara de Diputados para pasar a un sistema de distribución proporcional D’Hondt sobre la totalidad de las 50 bancas. A la par, el texto de la ley introduce modificaciones inéditas para Santa Fe, como la reelección del gobernador, la posibilidad de presentar múltiples candidatos a vicegobernador en la instancia de las Paso, la obligatoriedad de los debates televisados junto a las universidades nacionales, la creación de figura del juez electoral permanente y los pisos de representación. En diálogo con el stream El Ciudadano Política, la diputada provincial del peronismo Lucila De Ponti analizó los principales cambios de la reforma, valoró el consenso obtenido para la aprobación y se mostró optimista con el futuro del peronismo de cara a las próximas elecciones.
—¿Cómo fue el debate de la reforma en Diputados?
—Había muchos proyectos de ley presentados. Esta reforma era obligatoria, porque había que operativizar modificaciones que se habían hecho en la reforma constitucional de 2025. Una de las más importantes era la eliminación de la cláusula de mayoría de la Cámara de Diputados, que establecía que quien ganaba las elecciones tenía automáticamente 28 bancas. Era la situación desde 1962. A partir de esta reforma, las 50 bancas se van a distribuir por sistema D’Hondt. Otra cosa muy importante es que a partir de ahora el gobernador tiene reelección, entonces también modifica el escenario político electoral. Todas estas cuestiones tenían que expresarse en la normativa electoral y fue una oportunidad para ordenar leyes y decretos que existían en la provincia, algunos de la dictadura incluso, que ahora van a formar parte de un solo código electoral. Ordena toda la normativa y da previsibilidad y certidumbre a los partidos políticos, que son los principales interesados de esta discusión.
—¿Cómo se logró el consenso?
—Las dos cámaras tienen mayoría del oficialismo. En el Senado, Unidos tiene dos tercios de los votos y en Cámara de Diputados tiene 27 y algunos votos más que funcionan como satélites. Siempre llegamos perdiendo en los debates, en el sentido que el proyecto no puede ser exactamente como queremos. Hay dos caminos: quedarse con la opinión propia y hacer una posición más testimonial y denunciar lo que no nos gusta, o ir a la construcción de consensos y tener la posibilidad de condicionar al oficialismo en cosas que nos parecen fundamentales. En estos años hemos tenido, la mayoría de las veces, una posición opositora cien por ciento, de denunciar, de señalar, de oponernos. En este caso concreto, donde se establecían las reglas de juego para los procesos electorales, nos parecía indispensable que el peronismo, que es el principal partido de la oposición, tuviese el ejercicio de condicionar lo que iba a salir en el texto de la ley. El punto principal para nosotros era blindar las Paso, porque se discutía su continuidad.
Otro tema que se debatió fueron los pisos, los cuales propusimos bajar, mientras que el oficialismo quería subir. Buscamos garantizar que no fuesen excesivamente altos. Se subió un punto el piso para la integración de los cuerpos, pero en el contexto de que se amplían las bancas a distribuirse. Con lo cual, si lo hiciéramos en base a los votos que se sacaron en la última elección, ningún bloque perdería representación, al contrario, todos sumarían. El piso de 1,5 % del padrón para pasar las Paso bajó a uno por ciento, y el de la repartición interna de la conformación de las listas también bajó. Era fundamental que el código electoral siguiera garantizando condiciones igualitarias de participación para todos los partidos. Tuvimos que aceptar, porque no podíamos modificar, el artículo 44, que es el que crea lo más novedoso de la elección: la interna de vices. Somos muy críticos porque entendemos que está hecho para resolver cuestiones del frente de gobierno y que, además, le agrega una complejidad al momento del voto.
—¿Cuáles son las modificaciones con las que nos vamos a encontrar en el cuarto oscuro?
—El año que viene el elector se va a encontrar con las cinco boletas, una por cada categoría: gobernador y vicegobernador, diputados provinciales, senadores provinciales, intendentes y concejales. La novedad ahí es que en la categoría gobernador y vicegobernador, si algún partido o frente decide hacer uso de esta herramienta, se puede encontrar a un mismo candidato con hasta tres posibilidades de vice. Los votos de esas fórmulas son independientes, no se suman entre sí por la naturaleza de las Paso, que son una instancia electoral para ordenar candidatos de cada frente. En las Paso, en términos formales, uno no compite contra los otros frentes, sino contra los propios adversarios internos.
En la general, va a haber tres boletas únicas: una con la categoría de gobernador y diputados provinciales; otra con senadores; y otra con candidatos locales a intendentes y concejales, con la opción de votar la lista completa. Una crítica que siempre hicimos a la boleta única es que el voto está fragmentado por candidatos, porque las boletas están elaboradas por categoría y, de alguna forma, promueve que las personas elijan individuos y no un proyecto de partido. Creo que puede ser una modificación que aporte a recuperar la lógica de los partidos políticos y de los proyectos de cada uno de los frentes. Con la boleta única de una lista donde entraban 28 diputados, la gente conocía al primero; y sucede en todas las categorías donde hay cuerpos colegiados, porque uno no le puede exigir a la ciudadanía que tenga un nivel de conocimiento e información tan grande como el que tenemos las personas que vivimos involucradas con la política. Hay que pensar que la gente tiene que poder votar el proyecto político, el proyecto de provincia o de ciudad con el que se siente identificada, o incluso si quiere votar en contra del que no se siente identificada. Muchas veces la boleta única trajo la posibilidad de que personas simplemente por ser conocidas, por ser famosas, por estar en la tele en Buenos Aires, después tuviesen un montón de representación parlamentaria o incluso uno casi llega a ser gobernador. Y eso también tiene sus dificultades.
—Otra cuestión que establece la reforma, por ejemplo, es que los debates pasan a ser obligatorios en la categoría de gobernador…
—Es un gran aporte. Se van a organizar en conjunto con las universidades de la provincia de Santa Fe y, probablemente, van a transmitirse por el canal provincial. Pedimos que se convoque a la televisión abierta para que lleguen a un público más grande. Los debates han ido ganando espacio y se han consolidado.
Nos parece importante que los organice la Universidad porque garantiza una calidad en la discusión. Obviamente los medios de comunicación van a ser parte en la difusión, pero la participación de las universidades siempre le da un sello de prestigio y de calidad a cualquier proceso.
—Lo va a organizar la Justicia electoral, que ahora también tendrá otra organización.
—La Justicia electoral ahora va a estar compuesta por un juez electoral que por un determinado tiempo va a ejercer esa función. Será sorteado en el colegio de jueces contenciosos administrativos, que es uno de los fueros que rigen la provincia. Ese juez va a ejercer la competencia de la Justicia electoral por un determinado plazo, sobre todo para cada elección. Va a estar acompañado de un secretario electoral, que hoy es un cargo que existe, pero se modifica la forma de nombrarlo. Antes era un funcionario o alguien nombrado por el Ejecutivo. A partir de ahora va a ser nombrado a propuesta del Ejecutivo con acuerdo de la Legislatura provincial. La Justicia electoral es la que tiene la decisión sobre las controversias que se dan en los procesos electorales y es importante que se la fortalezca.
—También está el tema del financiamiento de los partidos políticos incluido en la ley…
—Hay un capítulo específico sobre financiamiento, tanto electoral como de los partidos políticos. Hay un avance hacia un sistema más transparente, con posibilidades de rendición de cuentas más accesibles para los partidos, e incluso se elevaron los montos que se permiten, tanto por personas como por personas jurídicas, para aportar a una campaña. En la medida en que la mayor parte del gasto pueda estar declarado aporta transparencia, y cualquier ciudadano puede, si quiere, ir a buscar cuáles son las fuentes de financiamiento tanto de las campañas como de los partidos políticos en los momentos en que no hay campaña.
—Hay quienes argumentan que la necesidad de alcanzar un piso más alto, concretamente cerca de 115.000 votos en relación al padrón electoral, puede llegar a desalentar el voto de los partidos minoritarios ¿Cuál es tu opinión?
—Creo que la gente no va a votar, pero no por ese motivo. Hay una baja de la participación en el voto, pero tiene que ver con la frustración de la sociedad respecto de la capacidad de la política de resolver sus problemas de la vida cotidiana. No creo que haya mucha gente que haga ese análisis de que es necesario juntar tanta cantidad de votos y por eso no vaya. Me parece que, de alguna manera, son justificaciones que se buscan construir para oponerse a una determinada cuestión. Nosotros entrábamos en una discusión donde el oficialismo quería levantar todos los pisos. Pusimos como condicionamiento que no se elevaran excesivamente y que incluso algunos se bajaran. El piso para las Paso disminuyó e incluso se incorporaron otros mecanismos que permiten que, como pasó con el Frente de Izquierda en la elección pasada -donde su candidata a gobernadora pasó el piso pero su lista de diputados no-, que si el candidato a gobernador pasa, automáticamente lo hace la lista de diputados. Eso le da más posibilidades a la minoría de competir en las elecciones generales. El piso de distribución interna en la conformación de las listas también quedó mucho más bajo de lo que lo quería dejar el oficialismo, y el piso de conformación de los cuerpos se subió un punto. Esto tiene que ver también con la eliminación de la cláusula de las mayorías. Si se hace un ejercicio de cómo fue la distribución según los números de la última elección, poniendo en juego las reglas nuevas del código electoral, ningún sector perdería representatividad, incluso ganaría cantidad de diputados. Esto concretamente fue lo que hizo que también muchos bloques pequeños votaran la ley.
—¿Sentís que a partir de esta reforma cambia el escenario electoral de 2027?
—No, me parece que ninguna de las modificaciones tenga la fuerza como para generar una transformación del escenario político. Las reglas electorales se pueden modificar para beneficiar contundentemente a un sector. En este caso no va a existir una incidencia tan grande respecto de las modificaciones de las normas electorales. Creo que la discusión política en la provincia de Santa Fe va a estar dada entre el frente Unidos y el peronismo, que es la principal oposición. En el peronismo estamos trabajando y ordenando con mucho compromiso y mucha conciencia respecto de la situación social que hoy existe en la provincia de Santa Fe. Creo que el año que viene vamos a estar en una elección muy pareja, porque hoy la gente en la provincia está viviendo muy mal, con mucho malestar, y si bien la principal responsabilidad del momento socioeconómico que estamos viviendo la tiene el gobierno nacional, tenemos un gobernador, Maximiliano Pullaro, que es de alguna manera cómplice o muy débil a la hora de defender a los santafesinos frente a estas cuestiones. Eso sumado a muchas decisiones específicas que él ha tomado, vinculadas con los trabajadores y los jubilados provinciales, va a generar una enorme merma de votos respecto de lo que el Frente Unidos obtuvo en 2023. El peronismo está para representar y expresar un proyecto político que propone una Santa Fe distinta, centrada en la calidad de vida de los santafesinos. Esa es la discusión. Las reglas electorales no van a modificar en ese aspecto el debate.
—¿Cómo viene el trabajo en el peronismo? ¿Se está articulando? ¿Sos optimista?
—Soy muy optimista. El peronismo en un año preelectoral está en un proceso de debate y organización, con todas las dificultades que eso trae, pero también con todas las oportunidades. Al peronismo en la provincia de Santa Fe le sobran personas que puedan ocupar candidaturas y lugares para la disputa electoral. Hemos ido consolidando una propuesta y un proyecto político para la provincia. Santa Fe tiene que ser el motor del desarrollo de Argentina, como lo plantea el gobernador Pullaro, pero le falta ver cómo vive la gente en la provincia. Este gobierno no se ha ocupado en absoluto de garantizar condiciones igualitarias y dignas de vida para los santafesinos. Entendemos que hay que tener un proyecto político provincial absolutamente distinto y en eso estamos trabajando. Vamos a transitar un camino de debates, de definiciones, de mucha exposición pública de quienes quieran dar la contienda, y quienes estén en mejores condiciones van a ocupar esos lugares. El peronismo como siempre va a salir a dar la pelea y con muy buenas posibilidades. Estamos en excelentes condiciones para competir y no nos importa que haya tres Pullaro en la boleta. Nosotros estamos en condiciones de ganarle de cualquier manera.