Miguel Passarini
Se sabe que tragedia más tiempo es comedia. De algún modo, con esa premisa, la actriz y standupera cordobesa Mariana Cabrol imaginó, mientras cursaba un cáncer de mama, que el humor podía ser un camino de salida, o al menos, una estrategia que le permitiera superar el mal trago de una enfermedad a las que incluso muchos no pueden ni nombrar.
Fue así como surgió Mama mía, un espectáculo de humor y cáncer que este viernes 16 de octubre llega a Rosario en el marco del ciclo Un pasaje hasta aquí que lleva adelante el Centro Cultural Parque de España (CCPE) hace unos años, a partir de una convocatoria en la que se presentaron esta vez más de 250 proyectos provenientes de las provincias de Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe.
Con el trabajo en escena de Mariana Cabrol y dramaturgia de Natalia Buyatti, Julieta Daga, la misma Cabrol y Tamara Medina, la dirección de esta propuesta es de la destacada actriz, directora y docente cordobesa Julieta Daga, y esta función forma parte de Octubre Rosa, Programa Municipal de Prevención y Detección Temprana del Cáncer de Mama.

Desorientando al lugar común
En escena, hay una actriz en una sala de espera. Ella está en un laberinto mental inducido por el exceso de químicos. En ese espacio ficcionalmente expandido, lo hace todo porque el tiempo cuenta. “En su delirio, Shakespeare aparece entre resonancias y ecógrafos, configurando la radiografía de un teatro que siempre quiso hacer. El cáncer de mama es un tema tabú para muchos. Mariana Cabrol lo atraviesa, lo desmitifica sin golpes bajos, con contundencia y con humor… sobre todo con humor ¿Podemos reírnos de todo? sí, ella sí”, adelantan desde el equipo artístico.
Y completan: “Mama mía… es una obra necesaria que habla del cáncer, habla de lo que nadie quiere nombrar. En esta obra, el humor nos permite arribar al tema desde esa periferia, desorientando al lugar común, jugando con el tabú, coqueteando con el orden establecido, desolemnizando la tragedia, profundizando en el dolor desde la risa encarnado en personajes emblemáticos de la historia del teatro universal para validar una mirada femenina, desde una perspectiva disidente, metiéndose con los cánones de belleza, el capitalismo alrededor de lo que se supone debería ser un cuerpo de mujer y las pretensiones culturales de tener un cuerpo hegemónico aun atravesando una enfermedad”.
Ponerle el cuerpo
“Mariana Cabrol es actriz y vive en Villa Las Rosas, un lugar que queda en Traslasierra (Córdoba). Ella es también standupera, humorista, y atravesó el proceso del cáncer de mama. Durante todo ese tiempo, ella intentó sostener el proceso de curación tratándolo con humor. Entonces, hacía videos, es también influencer, y en las redes, bajo el nombre Soy Liminal, generó y genera gran cantidad de contenido referido al tema. Hay un montón de videos donde ella muestra su transformación en esta situación tan liminal, porque uno no sabe si va a morir, si va a vivir, qué va a pasar. El humor hizo que ella pueda atravesar ese proceso y así se pudo curar”, contó Julieta Daga acerca de esta propuesta que cuenta con escenografía y diseño de vestuario de Ladronas de Seda, iluminación de Mariela Ceballos y Lucas Lavalle, música original de Julieta Colangelo, realización de vestuario de Gina Peiretti, asesoramiento coreográfico de Cecilia Priotto, diseño de maquillaje de Julia Grimoldi, ilustración de Colacho Corrias, diseño gráfico de Pato Argiz y asistencia de dirección de Tata Medina.
“Fue la propia Mariana quien me buscó para hacer un espectáculo que hable sobre todo ese tiempo vivido por ella. Conocía mi trabajo porque había visto La puta mejor embalsamada, otra obra que yo dirijo, que habla acerca de la manipulación del cuerpo de Evita, y que habla sobre el cáncer en un momento, un trabajo que generó mucha polémica, sobre todo en gente que no vio la obra y se quedó con el título. A Mariana le gustó mucho el tratamiento que yo hago sobre el cáncer en esa obra, siempre jugando en un límite porque el humor se basa en la tragedia, entonces caminamos por esa cornisa en donde podemos emocionarnos y también reírnos, tratando de que el espectáculo no se vuelva solemne ni pedagógico. El planteo es poder reírnos aunque quizás estemos al borde de la muerte. Es una de las maneras en las que a mí me gusta trabajar, que es donde nos podemos reír y llorar al mismo tiempo, sobre la misma cosa o situación, y no se genera una catarsis, sino que uno puede ahí vislumbrar el costado trágico y al mismo tiempo el humorístico”, destacó la dramaturga y directora.
La también protagonista de piezas notables como Bufón o La Celestina, tragicomedia de Lita habló acerca del lugar en el que aparece Shakespeare en la obra: “Me pareció interesante trabajar dentro de la obra fragmentos de las tragedias de Shakespeare. Hay un pasaje de un texto de Julieta (de Romeo y Julieta), un momento que está en su casa, que no sabe si tomar la pócima o no tomarla, donde no sabe si se va a morir o va a lograr despertarse, y si eso pasa, quizás esté rodeada de cadáveres; y allí la pócima y la situación terminan teniendo una conexión con la quimioterapia, porque no sabemos hacia dónde nos lleva. Hay muchos tipos de cánceres y tan poca certeza al respecto de lo que nos cura y de lo que nos mata, que se establece allí una cuestión poética. La obra empieza con ella en un hospital, por entrar a la consulta médica, y la incomoda mucho la situación que hay alrededor, el «combo rosa» que te ofrecen en ese tipo de situaciones. Te ofrecen ponerte tetas y la pregunta es: «¿Para qué quiero ponerme tetas si me voy a morir? (risas)». Te abruma la situación porque se vuelve todo muy comercial y vos estás en un momento de enorme vulnerabilidad. Y la idea de los clásicos también juega con que Mariana es una actriz que siempre soñó con hacer Shakespeare y ahora se está por morir. Y allí también aparece Macbeth”.
Y cerró: “Es una obra en la que hay humor, mucho sarcasmo, pero sobre todo mucha verdad, porque Mariana lo ha pasado en carne propia, y también mucho teatro. Se ve todo el tiempo el artilugio del teatro lo que le da vida. Hay un elemento de vestuario, escenográfico y de utilería, que es transformado a la manera payasa en mil cosas, que genera unas imágenes muy hermosas. Pero sobre todo, sentimos que es una obra muy necesaria porque critica también esta cuestión hospitalaria, lo mercantilista de la medicina, a la vez que está atravesada por la tragedia teatral y la tragedia personal que es la posibilidad de la muerte, de la que nadie se escapa finalmente”.

Para agendar
Recomendado para mayores de 12 años, Mama mía, un espectáculo de humor y cáncer se presenta este viernes 16 de octubre en el CCPE (Sarmiento y el río), desde las 20.30, con entrada gratuita, en el Octubre Rosa de la lucha contra el cáncer. Los tickets se podrán retirar en la boletería del espacio cultural desde las 15 del mismo viernes y hasta la hora de la función.
