En la localidad de Timbúes, la cosecha gruesa logra sitiar la ciudad ya que no es posible entrar ni salir porque los caminos están abarrotados de vehículos que van a las cerealeras.
“Dije que somos una ciudad sitiada y no exageré para nada”, expresó con agobio Néstor Sánchez, el presidente comunal de Timbúes. La localidad, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad, tiene 7.620 habitantes, pero para esta época del año circulan por los caminos que llevan a la zona 16 mil camiones por día, cifra que dobla el número de su población.
Los vehículos en cuestión llegan desde distintos puntos del país a descargar la cosecha de soja en las empresas cerealeras ubicadas en el polo portuario del norte del Gran Rosario, y esperan su turno para ser atendidos apostados a la vera de la ruta. Las consecuencias son previsibles y caóticas: los accesos colapsan, las ambulancias y las líneas de transporte interurbano no pueden ingresar; las droguerías no entregan medicamentos a las farmacias y como si esto fuera poco muchos chicos dejan de asistir a clases.
“La vida de todos se convierte en un infierno durante el tiempo que dura la entrega de cosecha gruesa, con el agravante de que las rutas desde hace años no se arreglan”, dijo Amaro González, un habitante de Timbúes que estudia abogacía en la Universidad Nacional de Rosario y en esta época no accede al sistema de transporte público para ir a la facultad. De hecho, las largas hileras de camiones apostadas en las rutas tapan los accesos a la comuna, y para entrar o salir de la localidad se deben efectuar desvíos de casi 75 kilómetros cuando el tramo normal es de 30.
Responsabilidad compartida
Debido al desastre vehicular, el presidente de la comuna de Timbúes se reunió ayer a la tarde con los secretarios de gobierno de Puerto General San Martín y de San Lorenzo, respectivamente, y los tres coincidieron en que gran parte de la responsabilidad de que se produzca un colapso de vehículos en la zona es de las empresas cerealeras que “terminan sitiando ciudades y en el afán de comprar, como la soja en esta época está barata, dan más cupos de los que pueden operar, de modo que tiene capacidad para mil y entregan el doble”, enfatizó.
Por su parte, otra vecina del lugar dijo que fue el presidente comunal quien le “abrió las puertas” a las empresas cerealeras y ahora la situación se le fue de las manos. En tanto, los representantes de las localidades afectadas pedirán hoy una reunión con los gerentes de las firmas involucradas y con Seguridad Vial de la provincia para que se reduzcan los cupos para las descargas.
Hasta ayer por la tarde los camiones ocupaban al menos unos 40 kilómetros de caminos y el principal acceso a Timbúes estaba habilitado solamente para los camiones que iban a efectuar la descarga a la empresa Bunge. No obstante, y lejos de tener una solución inmediata, la situación podría seguir igual durante los próximos 15 días.
El anuncio lo realizó a través de un video en redes sociales
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