Reinaldo Merlo habló del “apoyo” que recibió inclusive “cuando las cosas no salían”.
Mucho más aliviado y distendido, a partir de los últimos resultados obtenidos por el equipo, Reinaldo Merlo fue entrevistado ayer en El Nacional, programa que se emite los fines de semana por la señal de cable TyC Sports. En diálogo con los conductores del ciclo, el relator Julián Bricco y el comentarista Eduardo Ramenzoni, Mostaza hizo un balance sobre la producción canalla en las primeras diez fechas del torneo de ascenso.
Pero además, habló del respaldo que recibió de la dirigencia después de un arranque poco feliz del equipo. “Sabía que no empezamos bien, pero siempre me sentí bancado, apoyado, y pude trabajar tranquilo”, admitió Merlo sobre la tormenta que parece haber sorteado tras las últimas dos victorias consecutivas obtenidas por el equipo.
—Desde que empezó el torneo, se habla de si Central podrá adaptarse a la categoría. ¿Hay tanta diferencia entre la primera división y la B Nacional?
—El fútbol es uno solo. Y generalmente se imponen los que juegan bien. En este torneo se juega algo más fuerte, es más friccionado. Pero creo que a la larga, el que juega bien tiene que hacer diferencia. Los futbolistas son los que marcan el estilo de juego de un equipo.
—A esta altura, ¿se puede decir que Central ya se está dando cuenta de cuándo puede jugar un partido y cuándo tiene que pelarlo?
—Sí, puede ser. El tema es que a veces hay que ganar la mitad de cancha peleando antes que jugando. Es una divisional que requiere más sacrificio. Pero después, cuando tenés la pelota hay que tratar de jugar.
—La sensación es que tanto los jugadores como la gente de Central se fueron dando cuenta con el correr de las fechas de que en la B Nacional se juega diferente a la primera.
—Nos fuimos dando cuenta todos que con el buen pie no alcanza. De arranque apostamos al buen pie, y se nos complicaba. Pero le fuimos agregando agresividad con el correr de los partidos.
—¿Te sentiste apoyado siempre por la gente que contrató, por la dirigencia?
—Sí, lo sentí siempre. Inclusive cuando las cosas no salían. Sabía que no arrancamos bien. No se dieron algunos resultados por cosas del fútbol. Pero siempre me sentí bancado, apoyado, y trabajé tranquilo.
—Después del partido con Ferro se habló mucho. Y el mánager bajó un discurso al plantel: “éste es el cuerpo técnico y no lo vamos a cambiar”. Debe haber sido importante para vos esta banca.
—Me llamó Belloso al día siguiente de haber perdido con Ferro, habíamos jugado muy mal. Charlamos de fútbol, como siempre, y más allá de que estábamos preocupados me sentí respaldado. El lunes él y el presidente charlaron en el vestuario con los jugadores…
—No va en desmedro de los demás dirigentes, ¿pero puede que Belloso haya tomado esta decisión por haber sido jugador del club?
—El tema es que Belloso conoce muy bien a Central. Sabe todo el manejo. Además de saber de fútbol, conoce el club de adentro.
—¿Se metió en decisiones tuyas?
—No, nunca. Jamás. Ni me pregunta el equipo. Sí hablamos mucho en el momento de las contrataciones. Me llamó cada vez que surgió un nombre de un jugador que podía incorporarse. Y nos pusimos de acuerdo en todo.
—Hasta ahora, tal vez lo mejor de Central se haya visto en el primer tiempo contra Almirante Brown, y en el segundo con Chacarita.
—Le agregaría el primer tiempo que hicimos con Belgrano en Córdoba. Ahí nos equivocamos en una jugada y nos empataron. Pero tuvimos varias opciones para liquidarlo en la primera parte.
—Por distintas circunstancias te ha costado armar siempre la misma defensa, tanto en cuanto a nombres como al sistema que utilizaste.
—Nos costó armarla. Fuimos buscando el equipo con el correr de los partidos.
—De lo que viste hasta acá, ¿a qué equipos ves con posibilidades de llegar bien arriba en esta pelea?
—Vi varios buenos equipos. San Juan es un buen equipo, Rafaela juega bien, pero me parece que hay que esperar que termine la primera rueda. Esto recién empieza, todavía falta jugarse un 75 por ciento del torneo. En la segunda rueda vamos a poder dar una opinión más certera.
—Hay varios jugadores que estuvieron cuando el equipo descendió y parecen permanecer bajo severa observación de parte de la gente.
—Puede ser. Pero son muy buenos jugadores. Tenés los casos de Valentini, Braghieri, Paglialunga, todos juegan bien. Igual que Gómez o Rivero, que ahora no les está tocando jugar como titulares. Hay muy buenos jugadores. Pero cuando jugamos de local, y se falla en algún pase, cuesta. El tema es que tenemos que dejar atrás definitivamente lo que pasó. No hay que quedarse en el pasado porque eso sería una pérdida de tiempo. Hay que pensar en cómo hacemos para llevar a Central otra vez a la primera.
—¿A veces da la sensación de que estos jugadores sufren? Tal vez se haya notado más en los primeros partidos.
—Puede ser. Pero si seguimos ganando de local se van a ir soltando. Nos tocó ganar los últimos dos partidos en el Gigante y eso fue muy importante. Creo que eso también va a tranquilizar a la gente, que nos está brindando un apoyo bárbaro.
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