En un contexto nacional atravesado por la suspensión de partidas presupuestarias, la disolución de áreas clave y el avance de un discurso oficial fuertemente crítico hacia la agenda de diversidad y de derechos, la ciudad de Rosario busca sostener y consolidar su red pública de atención. En ese marco, la secretaria de Género, Igualdad y Derechos Humanos del municipio, Mónica Ferrero, repasó en el stream A Puro Click la labor del Teléfono Verde —el dispositivo histórico de la ciudad para la atención en situaciones de violencia de género— y remarcó la importancia del compromiso colectivo frente a la problemática.
Al ser consultada sobre la realidad institucional y presupuestaria que enfrenta la gestión municipal, Ferrero situó el punto de partida del debate actual en los vaivenes que vive el país. «Estamos en un contexto nacional de dificultades o de algunos retrocesos en materia de lo que ha sido la construcción de una arquitectura institucional a nivel nacional que aloje distintos proyectos, programas o planes que tengan que ver con promover políticas para la igualdad», explicó la funcionaria, y añadió: «Rosario tiene antecedentes de muchos años de construcción de políticas públicas que se han ido consolidando. En Rosario hemos logrado sostener, construir con mucho esfuerzo, por supuesto, y fortalecer todo un sistema de atención en violencia de género y de promoción de derechos que hoy nos enorgullece».
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Tres décadas de políticas públicas y respuesta telefónica
La estructura que hoy tiene la Municipalidad de Rosario no surgió de manera improvisada. Cuenta con una trayectoria institucional que supera las tres décadas: el primer antecedente data de 1988 con la creación del Área de Promoción de la Mujer; en 1990 nació el Teléfono Verde; en 1994 se inauguró el primer Centro de Protección de Atención a Víctimas; y en 2019 todas estas experiencias concluyeron en la creación de la Secretaría.
Dentro de esa arquitectura, el Teléfono Verde actúa como la principal puerta de entrada a la red estatal. Sobre la demanda cuantitativa que registra el servicio, la secretaria detalló: «Nosotros recibimos aproximadamente unos 8 mil llamados al año entre lo que es el Teléfono Verde y a un contacto de WhatsApp que tenemos, que es el 341 578 1509», indicó Ferrero. Y precisó la modalidad de atención del canal principal (0800-444-0420): «Es un teléfono donde del otro lado están profesionales comprometidos con una agenda de género que van a asesorar, acompañar y construir una estrategia con cada una de las mujeres que se ponen en contacto con nosotros. Es un sistema que funciona las 24 horas, los 365 días del año».
La funcionaria insistió además en el carácter inclusivo y protector del dispositivo: «Las llamadas son confidenciales, son anónimas, no tiene que mediar una denuncia penal ni judicial. Nosotros estamos para asesorar y acompañar a todas las personas que necesiten un acompañamiento del Estado en la construcción de esa ruta crítica de las mujeres que necesitan un acompañamiento por violencia».
Mapeo territorial y diversidad de violencias
Los datos obtenidos mediante los llamados no se utilizan de forma aislada, sino que permiten elaborar un mapa de situación y perfiles de las usuarias (mujeres de entre 18 y 60 años) para desplegar intervenciones focalizadas en cada Centro Municipal de Distrito (CMD). Tratamos de construir un perfil de quienes llaman. Sabemos por ahí dónde encontramos algunos distritos o zonas más afectadas. Entonces fortalecemos el trabajo con las organizaciones que forman parte de una red de conversación en el marco de la Mesa Consultiva y Participativa por Motivos de Género», explicó Ferrero.
En cuanto a los motivos de consulta y la tipología de las agresiones, Ferrero planteó que la agresión física no aparece desconectada de otras expresiones de violencia. «La violencia física es como la más palpable, pero la violencia simbólica, la psicológica, la económica hoy es un gran condicionante de la situación de muchas mujeres que se ven afectadas y aferradas y casi cautivas con una situación económica compleja de la que no encuentran herramientas para salir adelante», advirtió.
Frente al aislamiento social que suele provocar el círculo violento, la funcionaria hizo un llamado a construir redes cotidianas de afecto y contención:»Siempre tratamos de decirle a las mujeres que hablen, que no se sientan aisladas, que encuentren algún canal de comunicación. Siempre hay alguien que nos puede ayudar: una mujer, una compañera de trabajo, una amiga del barrio, alguien que nos puede acompañar a no sentirnos solas en ese trayecto que hay que emprender. Y por supuesto, el Estado ahí está para acompañarlas, cuidarlas, asesorarlas y sostenerlas».
La respuesta descentralizada: distritos y refugios de resguardo
Para dar una respuesta integral que trascienda la línea telefónica, el municipio organiza su abordaje mediante anillos de intervención: atención e ingreso a través del Teléfono Verde y el canal de WhatsApp. Con los equipos territoriales de profesionales de la psicología, el trabajo social y la abogacía distribuidos en los seis distritos de la ciudad que realizan un seguimiento caso por caso. Y teniendo dispositivos de máxima protección: Casas de alojamiento para mujeres cuyas vidas corren peligro.
Respecto a este último eslabón, Ferrero destacó que «tenemos otros dispositivos para situaciones más críticas, para mujeres que ya están en situación de riesgo de su vida o de su familia, que son los Centros de Protección. Tenemos dos centros en la ciudad que son casas de alojamiento con plazas para 50 personas entre los dos espacios».
Y profundizó sobre el rol interdisciplinario durante el hospedaje temporal. «Ahí la mujer ya es recibida por el municipio por una situación de resguardo de su vida y hay otro proceso para ella y su familia, donde acompañamos a la mujer y a los niños para que no pierdan la escolaridad, para que puedan sostener un hábito y una cotidianidad».
Un análisis crítico de la postura nacional
Consultada sobre el rol de las autoridades nacionales y la eliminación de políticas sociales y presupuestos dedicados a la igualdad, la secretaria trazó una clara diferenciación respecto a la postura del Municipio de Rosario, enfatizando tanto las consecuencias presupuestarias como las discursivas. «Hay una suspensión de las partidas presupuestarias… A contramano de lo que hace el Gobierno Nacional, que ha desmantelado un ministerio —que podemos discutir si el ministerio sí o el ministerio no, lo que no pueden dejar de existir son las herramientas y las posibilidades de poder acompañar a las mujeres—, en Rosario hay una definición política de sostenerlo».
En la misma línea, analizó el peso que genera la narrativa oficial sobre la sociedad. «Hay un ejercicio institucional de poner en duda la desvalorización de género como una problemática social y tener un discurso absolutamente negativo y de odio, no solamente para con las mujeres sino para muchos colectivos o minorías. Es absolutamente nocivo para nosotros como comunidad», señaló.
Finalmente, Ferrero ratificó el compromiso municipal con las tareas de prevención, la aplicación de la Ley Micaela y los programas de promoción de derechos para jóvenes: «Trabajamos en las relaciones sexoafectivas para que sean con respeto, con afecto, que le pongamos el rótulo y el nombre que queramos, pero que siempre sea con respeto. Rosario va a seguir sosteniendo sus herramientas estatales con consistencia, argumentos y trabajo en el territorio», concluyó.