Ciudad

MundoAparte: el lugar en Rosario donde cuidan y protegen animales rescatados

“Así, todo junto, es el nombre y que las dos vocales suenen con fuerza”, remarcó su fundadora María Esther Linaro quién abrió las puertas del predio de dos hectáreas donde conviven unos 70 animales. La historia de cómo surgió y cómo se mantiene hoy la ONG

Hace calor, es verano y llegamos al predio de MundoAparte. Está en Sorrento 1595, en la base del puente que cruza el Ludueña, en el noroeste de Rosario. Lo primero apenas entramos es una postal: una mujer entregando una tortuga. Era de un vecino, dice, que se mudó y la dejó abandonada. La tortuga encontró afortunadamente un espacio donde la protejan. En este predio de dos hectáreas que se resignificó en 2001 y en la actualidad alberga unos 70 animales.

A María Esther Linaro la conocen como Beba y es su fundadora. Hoy la ayudan, entre otros voluntarios, Franco e Ivo. Son dos hermanos que llegaron para instalarse. De hecho, uno de ellos vive en el lugar, en una casita tipo cabaña.

Algunas maderas, aquí y allá, recuerdan en palabras el espíritu del lugar: compasión, empatía, respeto, amor, constancia, palabras que traducen lo que hay detrás del trabajo en MundoAparte.

 

Foto: Claudio de Moya

 

A Beba se le nota la mirada profunda de sus ojos claros que antes de las palabras hablan de la historia y las marcas que deja en ella este “centro de interpretación ecológica y educación humanística”. Así lo describe.

Linaro repasa la historia durante el recorrido que pasa por los árboles con nombre propio. Lo mismo que cada animal. Lo que pide a cambio es silencio, para no incomodar a los “residentes”.

Foto: Claudio de Moya

 

Arranca por una curiosidad. Hay un árbol, un timbó bautizado Don Carlos, que parece estar tapizado por chicharras. Y lo estuvo, pero ya no: lo que hay es el vestigio de su evolución. Son los exoesqueletos de los que se desprenden para poder crecer y transformarse en adultos. Es como el recuerdo de su paso en 3D. “Es el único árbol en el que la metamorfosis de las chicharras dejan su rastro”, explica Beba mientras sostiene una de esas carcasa en su mano.

 

En ese árbol comienza el recorrido y el relato de cada historia que tiene un principio triste y una continuidad de esperanza.

Los cuatro timbó que hay en el predio los donó, precisamente, Don Carlos, un vecino del barrio de Beba, ecologista. “Yo lo buscaba los domingos al gerontocomio  y lo traía hasta la tarde”, recuerda la mujer con nostalgia. Ahora, raíces, tronco y ramas homenajean al viejo amigo.

¿Cómo nació MundoAparte?

La ONG surgió tras el cierre del zoológico de la ciudad al compás de la nueva conciencia sobre el bienestar animal, durante la intendencia de Hermes Binner. Linaro fue su directora durante siete años, en el período de cambio de paradigma. Y hace 26 años, fundó lo que hoy se conoce como MundoAparte. Hace hincapié en que es una sola palabra, para que la unión de las dos vocales cobre fuerza.

María Esther estudió en la facultad de Bellas Artes, siempre estuvo vinculada al arte y también al trabajo ambiental. En esa época daba junto a otros colaboradores también, charlas educativas en colegio, principalmente en zona norte. Hacía un año que era intendente Héctor Caballero, le ofreció la dirección del zoológico. “Pero tené cuidado si aceptas por que las fieras están afuera”, recuerda las palabras del que fuera intendente por aquel entonces.

El cierre del zoológico ya era inminente: habían protestas y además algunos animales habían sido trasladados a otros centros de fauna donde se comprobó la muerte en la mayoría de las especies. Así fue que le ofrecieron que se quede con los animales vivos y pueda finalmente abrir el refugio. Otros, aves y especies autóctonas, fueron derivados a la Granja de la Infancia. En el otrora zoológico hoy funciona el Jardín de los Niños.

El predio de Sorrento al 1500 era antes un basural. Allí depositaban la tierra de lo que hoy es el Mercado del Patio, donde funcionaban los talleres del ferrocarril. El terreno pertenece a Nación. Es un triángulo escaleno, describe Beba su geometría.

La obstinación acercó colaboradores que se fueron sumando. Por ejemplo Manuel, carpintero, sabe de electricidad, soldaduras, limpieza y además, según la propia Linaro “tiene  un aprecio especial por los animales, es un gran observador”.

Todos hacen posible el funcionamiento de MundoAparte. Y para ello fue necesario, entre otras cosas, obtener la personería jurídica.

Entre los que se acercaron por afinidad con la propuesta están Franco e Ivo. Ahora, junto a María Esther, son los que se ponen al hombro el lugar.

Linaro saluda Magui, concentrada en la preparación de la comida matutina para los animales. Es otra de las colaboradoras.

Unos de paso, otros permanentes

Hace poco liberaron una golondrina. No es fácil: hay que preparar a los animales para que vuelvan a la libertad. Y no siempre es posible. Es una tarea ardua. Los que nacieron en cautiverio, como el tigre de bengala, no pueden regresar a su hábitat natural. Nació en cautiverio y perdió el instinto de supervivencia. Huele a humano, no podría sobrevivir. Al menos, ahora, aunque no es libre, vive en un espacio en el que recibe cuidado y amor.

“Nos odia”, interpreta Beba el sentimiento del gran felino hacia los humanos.

Foto: Claudio de Moya

 

Linaro empatiza con cada animal de MundoAparte. Les habla con cariño, recuerda en qué fecha llegaron, en qué condiciones y hasta la razón del nombre propio que les dieron.

Tiene que disociarse. Explica que ella no participa de los recorridos guiados porque debería comportarse de otra manera y los animales no entenderían por qué lo hace así, más distante, en presencia de otros humanos.

Los alimentan tres veces al día, por lo que es necesaria la presencia de personal en todo momento. Algunos de los colaboradores están enfocados en algunos de los animales. Pablo se encarga de los monos carayá. Julieta, por ejemplo, juega con un mono caí. Le lleva juguetes, le esconde la comida para incentivarlo y entretenerlo.  Eso sí tiene que apurarse de sacar los elementos a tiempo cuando sale de la jaula. Pudimos ver cómo quedó la manguera y el mono casi la destroza mientras nos miraba haciendo su gracia. “El monito dibuja y pinta. Tiene un 86% de su ADN igual al humano”, asegura María Esther.

Foto: Claudio de Moya

El predio está acondicionado de una manera que puedan coexistir diferentes especies. No todas pueden compartir el mismo espacio. Y eso requiere ingenio para su distribución en el “triángulo escaleno”.

Un amigo del sobrino de María Esther, que es ingeniero, diseñó por ejemplo la laguna artificial con un molino que distribuye desde allí, pasando por un piletón, a la jaula del tigre.

Todos dejan su huella

Beba recuerda cada animal que pasó por MundoAparte. Sabe sus historias particulares. Algunas la marcaron especialmente.

 

Foto: Claudio de Moya

Recuerda a Fenix, el león que trajo desde Luján, donde apenas sobrevivía entre maltratos y sedaciones. Sobre todo, cuenta, le cautivaron los ojos, la mirada. Tenía un año y parecía mucho mayor. Después llegó Brisa, “que más que brisa era un huracán”, bromea Linaro por el carácter de la leona.

También está Clemente. Es un búho de 16 años sin alas. Lo operaron y estuvo en recuperación. Hace poco salvaron con varias intervenciones quirúrgicas  a una comadreja adulta.

Hay aves, monos, pumas, un osito lavador. Y Prince, que llegó a MundoAparte el 20 de junio de 2021 desde Maggiolo, pueblo ubicado a 195 kilómetros al sudoeste de Rosario. Vivía junto a leones, osos y otros tigres en un campo. Todos fueron comprados por una familia a un circo que se desprendió por las prohibiciones de los espectáculos con animales. No hay legislación nacional al respecto, apenas si la Ley 14.346 (Maltrato Animal) de 1954 establece penas para quienes los maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad. Fruto de esa acefalía, sí fueron sancionándose normas provinciales o municipales.

Foto: Claudio de Moya

Vida que se queda quieta y que se mueve (Preparan árboles para donar en el Día del Planeta)

Todos los años regalan retoños de árboles autóctonos. Y la especialidad es el ceibo. El próximo 22 de abril se abrirán las puertas de MundoAparte para quienes quieran y puedan plantar un árbol.

Visitas guiadas

Hay visitas guiadas una vez al mes a partir de abril para conocer este espacio de fauna silvestre herida intencional o por accidente. Son recorridos con la historia de cada animal y luego también una pequeña reflexión para escuchar y analizar. Se realizan con inscripción previa en www.mundoaparte.com. 

Foto: Claudio de Moya

Pasafauna

Se están gestionando e impulsando pasafaunas, particularmente en la conexión vial Rosario-Victoria, para proteger la biodiversidad del humedal. Estas estructuras, propuestas como túneles inferiores, buscan evitar el atropellamiento de especies como pumas y carpinchos, siendo una demanda activa del refugio MundoAparte.

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