Este jueves 27 de agosto se conoció una noticia qué conmueve al barrio Tablada y a la sociedad rosarina: murió Augusto Duri, histórico dirigente de la Biblioteca Constancio C. Vigil.
Duri tenía 92 años y fue uno de los miembros fundadores de la potente organización surgida en 1959, en la zona sur de la ciudad. Para febrero de 1977, cuando una patota integrada por policías, militares, escribanos y contadores irrumpió en La Vigil e inició su intervención, Duri era el presidente de la comisión directiva. 
En mayo de ese año, secuestraron a ocho miembros de la comisión. Los llevaron al servicio de informaciones, el mayor centro clandestino de la ciudad y la provincia por la cantidad de víctimas que pasaron por ahí: más de 2000. Si bien los ocho sobrevivieron, cayó sobre ellos una verdadera “libertad vigilada”.

Además, la “intervención normalizadora” sobre Vigil implicó el inicio de un largo periodo de saqueo y destrucción patrimonial, que aún no fue investigado por la Justicia.
La institución ubicada Gaboto 450, en zona sur, dedicó unas palabras en sus redes: “Con mucha tristeza despedimos a Augusto Duri, socio fundador de la Biblioteca Popular C. C. Vigil y Presidente histórico de nuestra Comisión Directiva. Augusto, fundamental en la construcción de La Vigil, dedicó gran parte de su vida al trabajo colectivo que convirtió a la Biblioteca en una institución fundamental para el barrio y para la ciudad, un proyecto cultural, educativo y social profundamente ligado a su comunidad”.

A fines de 2011, formó parte del colectivo que se constituyó como querellante para que se investigue la intervención de la Biblioteca Constancio C. Vigil como delito de lesa humanidad y se incorpore la figura de genocidio cultural. En 2018 declaró en el juicio que investigó los secuestros cometidos contra él y sus compañeros en la tercera elevación de la causa conocida como Feced, que finalmente condenó a los responsables en 2020.
Cuando empezó el proceso de normalización institucional y recuperación de la entidad, durante la primera década del 2000, Duri también formó parte.
En 2016 había grabado este testimonio que forma parte de la Biblioteca Nacional: