Talleres se lo dio vuelta con muy poco en un duelo en el cual Bidoglio erró bastante y Vojvoda acertó mucho. Fue derrota leprosa por 2-1 en el Coloso. Leal, el gol rojinegro. Fueron expulsados Cacciabue y Ribair Rodríguez
Ribair Rodríguez lo vio venir de frente a Maroni con pelota dominada; las expulsiones de Cacciabue y Enzo Díaz y el cansancio habían quebrado el orden del partido. El rápido volante de Talleres encaró y el moreno uruguayo intentó frenarlo. Muchos imaginaban alguna falta violenta para detener esa contra, pero no sucedió. Maroni aceleró y Ribair pareció correr en cámara lenta. A contrapierna, Fontanini salió a tratar de tapar el incendio, pero el centro le llegó a Ortiz, que se acomodó y sacó un remate rasante. Y esta vez Aguerre no pudo hacer nada: simplemente no puede salvarla todas.
El gol de Talleres fue un mazazo para Newell’s. Lejos había quedado aquel tempranero zapatazo cruzado de Leal para adelantar a la Lepra en el inicio del partido, tal vez el único acierto del DT. Y también parecía distante el empate de la T en el cierre del primer tiempo, tras una pelota que perdió Bíttolo (otra vez) y dejó mal parada a la defensa.
Inexplicablemente el partido se definió en los bancos. Pocas veces hay tanta claridad para apreciar que las decisiones de los entrenadores y los relevos utilizados pueden definir un partido.
Lo ganó Vojvoda, porque metió a Maroni, rápido e inteligente para un partido que ya no tenía red de contención en el medio. Y a Ortiz, porque Palacios ya no lastimaba.
Lo perdió Bidoglio, que no supo aprovechar un guiño extra que le dio el partido y a un Leal afilado. Porque la expulsión de Cacciabue fue un duro golpe, pero enseguida el portugués hizo echar a Enzo Díaz y de nuevo diez contra diez.
Pero Bidoglio no pensó como Vojvoda. Con la excusa no vamos a apurar al pibe: dejó a Aníbal Moreno en el banco y mandó a la cancha a Ribair. Y ahí sentenció el partido. La figura del Sub 20 se quedó mirando en el banco como su compañero de selección, el que sí se animó a poner Vojvoda, humilló a Ribair y le dio a Talleres la victoria.
Es cierto que a veces la suerte ayuda. O no. Porque el 2-2 pudo estar más acorde a lo que fue el partido. Y el travesaño se lo negó a Formica, que con dolor y todo hizo más que Lisandro Alzugaray, otra inexplicable presencia decidida por Bidoglio.
Para peor, para exponer más al DT leproso, Ribair tuvo un cierre indigno merecedor de silbidos. A su lentidud exasperante le sumó un golpe y una patada que provocó su expulsión. Y el «lo veía bien en la semana» de Bidoglio en conferencia redondeó el papelón.
Newell’s comenzó a transitar un camino de crisis. Así de fácil Bidoglio pasó del invicto a los cuestionamientos. Bastó un cachetazo táctico de River y otro de Talleres para abrir interrogantes. Es que el promedio del próximo año apremia y este tramo final de puntos no admite irse sin nada. Mucho menos cuando el entrenador se equivoca.
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