Regular el uso de las pantallas en diferentes etapas de los niños y las niñas es fundamental para no generar problemas en el desarrollo de sus capacidades
En un mundo donde la tecnología está presente en cada aspecto de la vida cotidiana, surge una preocupación creciente: el impacto del uso de pantallas en los más pequeños. Expertos advierten sobre la necesidad de regular el tiempo que los niños pasan frente a dispositivos como computadoras, celulares y tablets, especialmente en edades tempranas, para proteger su desarrollo cognitivo y su salud visual.
Según estudios y organizaciones internacionales, los niños menores de dos años no deberían tener contacto con pantallas. Para aquellos entre dos y cuatro años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar una hora diaria de exposición, siempre y cuando el contenido sea educativo. «Cuanto menos tiempo pasen expuestos a los dispositivos, mejor es», destaca un informe de National Geographic.
A medida que los niños crecen, las recomendaciones se flexibilizan, pero los expertos insisten en la importancia de establecer límites claros. Durante la semana, el tiempo no educativo frente a una pantalla no debería exceder una hora, mientras que los fines de semana podría extenderse hasta dos horas. Además, se enfatiza la necesidad de fomentar actividades alternativas, como deportes o lectura en papel, para promover un desarrollo integral.
La exposición prolongada a pantallas no solo afecta el desarrollo cognitivo, sino también la salud visual. Irritación ocular y dolores de cabeza son algunos de los efectos más comunes. Para mitigar estos riesgos, es fundamental ajustar el brillo de las pantallas.
En computadoras con Windows, por ejemplo, los usuarios pueden calibrar manualmente el brillo o activar el filtro de «luz nocturna», que reduce la intensidad de los colores y añade una tonalidad más cálida. En el caso de los celulares, la opción de brillo automático adapta la iluminación según el entorno, lo que ayuda a reducir la fatiga visual.
En una era donde la tecnología es omnipresente, los padres enfrentan el desafío de equilibrar el uso de dispositivos con hábitos saludables. «Es crucial que los niños desarrollen una relación sana con la tecnología desde pequeños», afirma el psicólogo infantil Carlos Martínez. Esto implica no solo limitar el tiempo de pantalla, sino también supervisar el contenido y fomentar actividades que estimulen su creatividad y desarrollo físico.
En definitiva, mientras la tecnología sigue avanzando, la clave está en encontrar un equilibrio que permita a los niños aprovechar sus beneficios sin comprometer su salud y bienestar.
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