Una pesquisa sobre una docena de abusos sexuales que datan de 2014 en adelante derivó en la detención de un hombre de 43 años que finalmente fue imputado en dos de esos hechos. Pero un cotejo genético lo desvinculó de la causa y la fiscal Carla Cerliani dispuso el archivo de la instrucción en su contra, lo que volvió a fojas cero la investigación respecto de la identidad del o los agresores de estos hechos que mantienen un patrón similar. Si bien el sospechoso zafó de la imputación de abuso, fue condenado a través de un juicio abreviado porque al momento de su detención vestía uniforme policial, estaba armado y tenía una credencial policial falsa. Por ello, el fiscal Patricio Serjal y la defensora oficial Paula Álvarez acordaron una pena de 2 años y 4 meses de prisión condicional por los delitos de portación ilegal de arma de guerra atenuada, usurpación de autoridad y utilización de documento apócrifo. Este convenio fue homologado por el juez Hernán Postma y el ahora condenado recuperó la libertad.
Una decena de abusos sexuales o intentos de ellos comenzaron a tener cierta similitud.
El primero se produjo en mayo de 2014 y desde entonces se repitieron. La zona noroeste era la elegida por el agresor, que se hacía pasar por policía y, con alguna excusa vinculada con el ejercicio de su presunta función, detenía a las víctimas y las trasladaba en un automóvil hacia un lugar descampado donde abusaba de ellas. Los casos quedaron en manos de la fiscal Carla Cerliani de la Unidad Fiscal de Delitos Sexuales, que comenzó a cruzar información con otras unidades fiscales.
La detención
El 6 de abril un hombre uniformado llamó la atención de un móvil policial. Un saludo interno que el presunto funcionario policial no distinguió hizo que sus compañeros dieran la vuelta, y el llamativo compañero ingresó en un local de Eva Perón al 7100. Cuando le consultaron sobre su jerarquía, el hombre de 43 años mostró una credencial que resultó apócrifa, por lo que marchó preso y se le secuestró un arma calibre 9 milímetros. Las características físicas del sospechoso, sumadas a la vestimenta policial que tenía al momento de su detención, derivaron en un entrecruzamiento de información entre la Unidad fiscal de Flagrancia y la de Delitos Sexuales. Ante ello, Cerliani solicitó la realización de dos ruedas de reconocimiento de personas que dieron positivo, por lo que se le imputaron dos hechos. Un abuso sexual ocurrido el 21 de octubre de 2014 en Juan José Paso y Garzón donde obtuvieron muestras de material genético del agresor, y una tentativa de abuso sexual que sucedió el 9 de marzo de 2015. En este caso, la víctima logró eludir a su agresor cuando le dijo que estaba embarazada y el hombre la dejó ir. A su vez, Reinaldo R. fue imputado por el fiscal Serjal por portación de arma de guerra atenuada –si bien la pistola era suya y contaba con tenencia, no tenía permiso de portación– usurpación de autoridad y utilización de documento apócrifo. Por su parte el juez Postma y a los fines de que se obtenga un resultado de ADN, dictó la prisión preventiva hasta ayer. Pero la prueba genética dio negativo, y según la pesquisa la evidencia señala que la persona que cometió el abuso sexual es la misma que perpetró la tentativa de abuso, por lo que Cerliani archivó el caso respecto de Reinaldo R. Por su parte Serjal presentó junto a la defensora oficial Paula Álvarez un acuerdo abreviado que dispone una condena de 2 años y 4 meses por los otros delitos por los que fue imputado.
El convenio fue homologado por el juez Postma y como la condena fue condicional Reinaldo se fue en libertad.
