“Quiero lanzar un llamado a todos los migrantes económicos ilegales potenciales, de donde sean. No vengan a Europa. No les crean a los traficantes”, dijo el presidente del Consejo europeo, el polaco Donald Tusk, en una conferencia de prensa en Atenas tras reunirse con el primer ministro griego Alexis Tsipras. “No pongan en riesgo sus vidas y su dinero”, añadió Tusk, en el marco de una gira por Grecia y Turquía, dos países en primera línea en la actual crisis migratoria.
Tusk estuvo en Atenas antes de una cumbre Unión Europea (UE)-Turquía sobre la crisis migratoria, el próximo 7 de marzo. Tusk se dirigió luego a Ankara, donde se entrevistó con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.
“Estamos de acuerdo en cuanto a que el flujo de refugiados sigue siendo demasiado elevado y que son necesarias más medidas”, declaró Tusk, sugiriendo la puesta en marcha de un “mecanismo rápido y a gran escala destinado a mandar de vuelta a los migrantes irregulares que llegan a Grecia”.
Davutoglu respondió: “Ni Turquía, ni Europa son responsables de la crisis siria. Pero son quienes sufren las consecuencias”, para luego advertir que su país hará “todo lo necesario” para luchar contra la migración clandestina.
La UE propuso el miércoles pasado una ayuda humanitaria por 700 millones de euros (en tres años) a los países más afectados por esta crisis, entre ellos Grecia, donde cerca de 10.000 migrantes que buscan llegar al norte de Europa siguen bloqueados en la frontera con Macedonia, como consecuencia de nuevas restricciones impuestas por varios países de los Balcanes.
Tusk criticó estas “decisiones unilaterales”, que perjudican el espíritu europeo de “solidaridad”.
Más de 130.000 migrantes han llegado a Europa desde enero, según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La mayoría de éstos pasaron por Grecia tras cruzar el Egeo desde Turquía.
Según el viceministro de Defensa griego, Dimitres Vitsas, el número actual de migrantes en su país es de casi 32.000, de los cuales “6.857 se encuentran en las islas (del Egeo) y 24.985 en el continente”.
La ayuda de la UE podrá ser destinada a cualquier país del bloque en situación excepcional, pero “irá, en gran medida, a Grecia, que vive la crisis humanitaria más grave”, dijo el comisario europeo de Ayuda Humanitaria, Christos Stylianides. Grecia advirtió el martes pasado que “no está en capacidad de gestionar a todos los refugiados que llegan” al país, y que necesitaría 480 millones de euros para acoger a unos 100.000 migrantes.
Desmantelamiento de Calais
En tanto, en Francia, el desmantelamiento de una parte del campamento de inmigrantes en Calais se reanudó ayer. Según las autoridades, ha sido evacuada una hectárea en lo que va de la semana, del total previsto de 7,5 hectáreas. En todo el campamento hay entre 3.700 y 7.000 migrantes, en su mayoría sirios, afganos y sudaneses que quieren ingresar en Gran Bretaña.
