Parecía, algunos análisis recortados la avalaban y el Gobierno argentino buscó encolumnar repudios, pero no: la teoría de una campaña antiargentina coordinada y orquestada desde los días previos hasta los posteriores del Mundial 2026 no encuentra sustento si se analiza un gran número de posteos en X en ese lapso. Es lo que hizo la consultora Inteligencia Analítica. La dispersión, antigüedad y heterogeneidad de las cuentas que publicaron mensajes hostiles hacia el país, sus habitantes, sus autoridades y hasta los jugadores de la Selección de Fútbol no se condicen con una avalancha de tuits organizada. Por el contrario, sugiere una dinámica espontánea, aunque masiva. Y retroalimentada por las respuestas indignadas.
La conversación hostil sobre Argentina es el título del informe sobre el monitoreo de 587.907 tuits publicados publicados por 325.627 cuentas. En conjunto, esos mensajes habían acumulado más de 552 millones de impresiones (veces que aparecen en las pantallas de ususarios incluso sin que interactúen con los posteos).

La investigación encontró que la mitad de las cuentas que apuntaron contra los argentinos publicó un solo tuit. No hubo un grupo concentrado e intenso de usuarios replicando mensajes varias veces, como ocurre con las granjas de bots contratadas para ataques masivos. «Vimos a cientos de miles de cuentas participando una o dos veces», señalaron los responsables del estudio.
Destacaron además que «los participantes (de las conversaciones hostiles) prácticamente no formaban grupos densos que se respondieran entre sí». Fueron intercambios abiertos entre desconocidos.

Sin indicios de manipulación, coordinación o centralización
Hubo efectivamente mensajes hostiles y proliferaron globalmente. Pero el conjunto no tiene las características de una campaña orquestada. En general, para las mismas se crean ex profeso cuentas para replicar los textos, pero el relevamiento detectó que la mitad de las cuentas que postearon esos contenidos tiene más de 7,46 años de antigüedad. Apenas un 0,29% había sido creada después del inicio del Mundial. Más del 81%, a la vez, tenía al menos tres años.

Tampoco la conversación digital, como suele hacerse en las digitaciones de opinión, estuvo centrada en pequeños núcleos cerrados. Por el contrario, fue abierta y, en general, entre desconocidos. Es decir, no se detectó una comunidad que actuara de manera coordinada instalando temas. Lo que sí aparecieron fueron comunidades específicas que centraron sus acusaciones sobre la Argentina en los temas que más les interesan. Por ejemplo, Malvinas, racismo o el conflicto palestino-israelí. Niinguna de esas comunidades, sin embargo, dominó la conversación.
Si bien no fueron mensajes aislados, tampoco cumplen con la característica de un plan orquestado para atacar al país o a sus referentes. Los autores del relevamiento indicaron que «la hostilidad fue real, intensa y masiva», pero «su circulación fue dispersa y orgánica».
También influyó el «negocio» de los clicks
El periodista y consultor de Social Media y estrategia digital Federico Aikawa aportó otro factor de proliferación de tuits hostiles sobre Argentina. Nada ideológicos, ni orquestados. Simplemente, el negocio de la monetización en el espacio virtual. Analizó en X los datos de una cuenta brasileña muy popular en Instagram y concluyó que detrás de los mensajes acusatorios hubo búsqueda de interacciones.
Esos posteos brasileños en contra de la Argentina, detectó el español Aikawa, tuvieron un 62% más de interacciones que el promedio general de la cuenta. Generaron mas clicks, me gusta, reposteos y respuestas que los contenidos pro-Brasil o pro-rival de la Argentina (España, Inglaterra o Egipto).
El consultor también analizó una cuenta de YouTube de un streamer mexicano que empezó hablando del mundial en general pero viró a la hostilidad contra Argentina. «Todo esto termina en una cosa: monetización. Si lográs alcance e interacciones, alguien cobra por todo eso. ¿Y por qué pasa específicamente con la Argentina? Porque los argentinos reaccionan fácil a estos cebos del algoritmo. No hay que reaccionar». Precisamente, las respuestas indignadas potenciaron el fenómeno.
Indignación que sumó volumen a la conversación

Los usuarios argentinos que reaccionaron con enojo, en la misma red, a los mensajes hostiles, no hicieron más que potenciar esa conversación que pretendieron impugnar.
El relevamiento de Inteligencia Analítica concluye que, además, las respuestas locales esquivaron la grieta política. Libertarios, peronistas, opositores y cuasi oficalistas del PRO se involucraron en las mismas conversaciones. No hubo ordenamiento ideológico en esas reacciones. Eso sí, el presidente Javier Milei intentó capitalizar tales réplicas, hasta con acusaciones sin fundamentos (ver más abajo).

El estudio La conversación hostil sobre Argentina permite señalar que, contra algunas interpretaciones posteriores al fenómeno, la cuestión Malvinas no dominó la conversación. En la red argentina representó el 1,28% de los tuits, aunque sumó el 5,16% de las impresiones. De ello se deduce que no hubo una discusión extendida sino pocos tuits que alcanzaron gran viralidad.

Las cuentas argentinas, por otro lado, duplicaron las menciones sobre racismo en relación a la mayoría de los demás grupos. Ya sea con acusaciones, defensas, respuestas y autocríticas.
La conversación dominante, entre las críticas del país, remitió al universo futbolístico. Más que las otras mencionadas o las que hicieron hincapié sobre el genocidio en Gaza y el alineamiento libertario con Estados Unidos e Israel. Las acusaciones de arbitrajes favorables o mañas deportivas sumaron entre 8,2% y 8,9% de los tuits y 13,2% de las impresiones.
«Cada acusación generaba defensas, discusiones, citas y nuevas respuestas. Así, un marco minoritario dentro del total podía sentirse dominante desde adentro de la conversación argentina. No porque la acusación fuera imaginaria, sino porque cada respuesta contribuía a mantenerla visible», especificaron los responsables del relevamiento.
Una conclusión incómoda
El informe arroja una conclusión intranquilizadora. No fue un ataque organizado, sino algo más incómodo: cientos de miles de personas reales se involucraron en conversaciones hostiles contra Argentina sin un plan, ni un promotor, ni alguien que los coordinara.
«No fue una operación. Fue una multitud activando y haciendo circular prejuicios que ya estaban disponibles«, interpretaron los autores el relevamiento.
Milei aprovechó para fogonear y acusar, sin fundamento
El presidente, además de insultar durante un acto en San Pablo al presidente de Brasil, Luiz Inacio “Lula” Da Silva, afirmó allí y en una entrevista para Radio Mitre que la supuesta «campaña anti-argentina» en redes tuvo como una de sus usinas a Brasil.
El libertario se basó en un informe de Monitor Digital que sólo mide volumen de publicaciones por país y no identifica campañas orquestadas. Así lo explicó, ante una consulta de Chequeado, el autor Diego Corbalán.
Como la consultora Inteligencia Analítica, Ad Hoc también señaló que no hay evidencia de ataques desde Brasil ni de coordinación de los posteos hostiles al país.
Pero Milei fue más allá. Aseguró que hubo una maniobra financiada en un 25% por el Palacio del Planalto (cancillería mexicana) con el respaldo activo del Gobierno de ese país y del Partido Demócrata de los Estados Unidos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en una de sus habituales conferencias matutinas, calificó de «falsas» las acusaciones y subrayó que su administración se rige por principios constitucionales de no intervención.
«No hay ninguna campaña contra ningún país del mundo, ni contra ningún gobierno del mundo», sentenció Sheinbaum, marcando una distancia ética y procedimental frente a los señalamientos de Buenos Aires. La jefa de Estado mexicana recordó que su país suele ser blanco de ataques externos pero que no “acostumbran” a meterse con otros países.