"No podemos aceptar que todos los días desaparezca una industria y que el Estado solamente observe cómo se pierden puestos de trabajo y capacidades productivas", dice el autor, Mauricio Brizuela
Por Mauricio Brizuela (#)
Pampa Energía pretende cerrar la única planta productora de caucho sintético de la Argentina y dejar en la calle a más de 200 trabajadores. Frente a esta amenaza, los petroquímicos no vamos a esperar. Vamos a defender una industria estratégica para el desarrollo nacional, porque sabemos que detrás de una planta hay trabajo, conocimiento y una capacidad productiva que al país le llevó décadas construir.
El complejo petroquímico de San Lorenzo nació en los años sesenta con PASA, a partir de la integración de cinco grandes capitales extranjeros que apostaron a construir el primer polo petroquímico de América Latina. Aquella inversión permitió desarrollar una industria estratégica, capaz de abastecer con insumos fundamentales a todo el entramado productivo nacional. Lo que nació en Puerto General San Martín fue mucho más que una fábrica: fue una apuesta al desarrollo industrial del país.
Hoy, dentro de ese complejo, la planta de caucho sintético tiene una capacidad de producción de 55.000 toneladas anuales y produce distintos tipos de caucho sintético. Entre ellos, SBR, utilizado principalmente en neumáticos y también en mangueras, correas, adhesivos y otros componentes industriales; y NBR —caucho nitrilo-butadieno—, especialmente resistente a aceites, combustibles e hidrocarburos y utilizado en juntas, sellos, retenes, mangueras y piezas técnicas fundamentales para industrias como la automotriz, petrolera, gasífera y de maquinaria industrial.
Por eso, cuando hablamos de caucho sintético no hablamos solamente de neumáticos. Hablamos de un insumo que atraviesa buena parte de la industria argentina. No estamos hablando solamente de lo que produce una planta, sino de todo lo que permite producir a otras industrias.
La empresa sostiene que las condiciones actuales del mercado hacen inviable la continuidad de la producción. Pero para nosotros la discusión no puede terminar ahí. Cuando una industria estratégica está en riesgo, el Estado tiene que involucrarse y buscar alternativas.
Y en esto la Provincia de Santa Fe tiene una responsabilidad enorme. El Gobierno provincial debe ponerse al frente, convocar a Pampa Energía y al SOEPU y conducir una mesa de trabajo que permita encontrar una alternativa para sostener la producción. No podemos aceptar que todos los días desaparezca una industria y que el Estado solamente observe cómo se pierden puestos de trabajo y capacidades productivas.
El libre mercado no puede ser la única respuesta cuando está en juego una industria y el futuro de los trabajadores. Una empresa puede decidir sobre su negocio, pero el Estado tiene la responsabilidad de defender las capacidades productivas que necesita la provincia y el país. Santa Fe se hizo grande produciendo, generando empleo y agregando valor; no podemos aceptar que esa historia se pierda fábrica por fábrica.
La soberanía también se defiende produciendo.
(#) secretario General del SOEPU – Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos.
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