Rosario, martes 27 de octubre de 2026
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Rosario, martes 27 de octubre de 2026

Otro sacudón con origen en China

29 minutos de caída bastaron el jueves pasado en las bolsas chinas de Shanghai y Shenzhen para sacudir al mundo, sólo algunas horas después de que el Banco Mundial emitiera sombrías perspectivas para los llamados “mercados emergentes” de cara a 2016.

29 minutos de caída bastaron el jueves pasado en las bolsas chinas de Shanghai y Shenzhen para sacudir al mundo, sólo algunas horas después de que el Banco Mundial emitiera sombrías perspectivas para los llamados “mercados emergentes” de cara a 2016.

En conjunto, las novedades marcan un comienzo de año difícil para las economías del Sur, que se habían convertido en los últimos años en la locomotora del crecimiento mundial.

El diario Financial Times se refirió a “los 29 minutos que sacudieron al mundo” en una nota en la que relató lo ocurrido a partir de las 9.30 del jueves 7, cuando se desató la caída de las acciones de las bolsas chinas, lo que provocó una suspensión de la rueda y finalmente la finalización de la misma.

En ese breve período, la moneda china cayó 1 por ciento frente al dólar en sólo 10 minutos, marcando un récord.

Estos son nuevos episodios críticos en la economía china, que recuerdan a los de julio y agosto del año pasado, aumentando las dudas sobre la sustentabilidad en el corto plazo de la situación de las empresas industriales en ese país.

Algunas horas antes del sacudón asiático, el Banco Mundial había dado a conocer sus perspectivas para 2016, donde la situación más complicada se encuentra en los llamados “emergentes”.

Entre ellos, América Latina lleva la peor parte, con estancamiento, luego de haberse contraído un 0,9 por ciento en 2015.

En particular, Sudamérica no mostrará crecimiento hasta 2017 cuando “las economías más grandes de la subregión adopten políticas para reducir los desbalances macroeconómicos y restauren la confianza de empresas y consumidores”, de acuerdo al organismo con sede en Washington.

La caída de la economía brasileña será nada menos que de 2,5 puntos; para Argentina las perspectivas son de una contracción del 0,7.

La voz del FMI también se hizo escuchar a través de una nota publicada en medios internacionales por su directora, Christine Lagarde, con advertencias para los países del Sur.

“Ha habido una fuerte desaceleración en el crecimiento del comercio mundial; y, la caída de los precios de las materias primas plantea problemas para las economías basadas en recursos naturales”, señaló la economista francesa.

“Decepcionante y desigual” fueron las palabras elegidas por Lagarde para describir la situación del crecimiento mundial en 2016.

En boca de la directora gerente del Fondo, suenan como un estruendo algunas palabras: “la estabilidad financiera aún no está asegurada, a pesar de que ya transcurrieron que siete años desde del colapso de Lehman Brothers”.

Por otra parte, advirtió que “hacia afuera de las economías avanzadas, los países están generalmente mejor preparados para hacer frente a tasas de interés que son más altas en comparación con las del pasado”.

Y subrayó que los países menos desarrollados deben seguir de cerca la situación de endeudamiento de Estado y empresas.

Las herramientas para las economías productoras de commodities se ven acotadas en otros aspectos.

La revista The Economist citó un informe del FMI en el que se indica que las grandes devaluaciones de monedas no están impulsando las exportaciones tanto como solían hacerlo en el pasado.

La publicación especializada señaló que de acuerdo a un estudio del FMI, entre 1980 y 2014 un 10 por ciento de depreciación relativa de monedas con respecto a socios comerciales impulsó las exportaciones en forma neta en el largo plazo en promedio en torno al 1,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, indicó que “las devaluaciones no parecen haber provisto el mismo impulso recientemente”.

Entre los motivos para este menor impulso a las exportaciones, se mencionó la “contracción global del comercio” y “el colapso en los precios de los commodities”.

En particular con respecto a los países productores de materias primas, se indicó que “cuando los precios estuvieron altos, los capitales ingresaron aumentando el valor de sus monedas y haciendo sus exportaciones menos competitivas” mientras que el empleo y las inversiones se dirigieron “a las firmas dedicadas a las commodities”.

Esa situación, según se indicó, “dejó a las otras industrias demasiado débiles para tomar impulso ahora que las monedas se están devaluando”.

Con ese panorama, esta región del mundo enfrentará en los próximos doce meses un panorama en el que casi con seguridad no faltarán los desafíos y los conflictos.