El crecimiento del pádel a nivel local y mundial atraviesa una etapa de constante expansión. Con décadas de trayectoria dentro y fuera de la cancha, Mónica Carey —referente del pádel rosarino y nacional— y Cristian Aquino —con más de 40 años vinculado a la disciplina— analizaron en el stream Saque y Volea cómo cambió el juego desde sus inicios en la ciudad, las transformaciones en la infraestructura y los retos organizativos que afronta el deporte.
Los comienzos del pádel en la ciudad se remontan a mediados de la década de 1980. En el caso de Aquino, su vinculación nació de forma directa con la llegada de la disciplina a la provincia: “Creo que nací con el pádel en Rosario porque arranqué con la primer cancha en Arenas Pádel en 1986. Teníamos una familia de tenistas, nos enganchó tanto que pasamos todos. Papá fue a hacer un curso a Mar del Plata, conoció el pádel antes de que llegue acá, se volvió loco, fuimos antes de que inauguren la cancha y ahí jugamos el primer partido. Nos picó este bichito de dejar el tenis por completo y meternos en el pádel directamente”. Por su parte, Carey recordó sus inicios a fines de esa década: “Yo empecé jugando tenis y me la pasaba buscando las pelotitas. En Salta e Italia estaba la sede de ARPA y había dos canchas de pádel; empecé a probar y vi que es un deporte muy divertido. Al jugar con la pared el juego continúa, no como en el tenis que se corta”.
Una de las claves del resurgimiento y la masividad del deporte radica en la dinámica de sus encuentros y en el marcado perfil de su público. “La parte social que en el tenis no la tenés, en el pádel la encontrás: poder jugar con un amigo, con tu novia, con tu mamá y después terminar tomando algo o comiendo un asado. Tengo que remarcar que hoy las mujeres son las que más están jugando. Entrás a mi pádel o al de Mónica en un turno de cuatro canchas y en tres hay mujeres y en una de hombres”, destacó Aquino. Carey coincidió en la inclusión del deporte y su vigencia intergeneracional: “Cualquiera puede jugar al pádel. Yo estoy jugando al pádel con 71 años. El fin de semana jugué un torneo de la Copa Rosarina de libre donde la suma de las otras tres jugadoras no llegaba a mi edad, pero igual sigo. Para mí, meterme en una cancha de pádel ya está”.
La infraestructura y el reglamento también sufrieron modificaciones sustanciales con el paso del tiempo. Aquino rememoró las condiciones de las primeras superficies: “Acuérdense de las canchas de cemento. Algunos tenían una lija que a las zapatillas no les duraban más de dos partidos, el tejido hasta la altura de la cintura y las paletas con aro de aluminio que si tocaban cualquier parte del cuerpo te lastimaban. La evolución de las canchas hoy se tuvo que acomodar al reglamento”. Carey agregó sobre los avances técnicos: “La salida de la pelota en la pared y en el vidrio cambió totalmente. Antes un jugador con potencia hacía el tanto sacando la pelota de la cancha enseguida; hoy la alfombra hace que el juego sea mucho más continuo”.
En el plano institucional, la trayectoria de ambos dirigentes estuvo marcada por la búsqueda de una representación provincial sólida. Carey repasó los orígenes y la evolución de la dirigencia local: “En el 2006 Cristian me vino a ver y me dijo: ‘Necesito que seas la presidenta de la Asociación Santafesina de Pádel (ASP)’. Durante nueve años formamos una comisión directiva que fue un lujo. Hicimos eventos en lugares que nunca se hubiesen imaginado, como el Patinódromo, frente al Monumento a la Bandera o en La Florida”. Sin embargo, la meta de articular a toda la bota santafesina requirió un esfuerzo superior: “Tratamos de armar una federación para que nuclee todo el pádel de la provincia y no conseguimos personería jurídica acá. El año pasado trabajamos en Santa Fe y pudimos conseguir la personería jurídica de la Federación Santafesina de Pádel para nuclear a todos. Pusimos al pádel dentro de la Copa Santa Fe, donde participaron un montón de clubes y asociaciones”.
A la par del desarrollo orgánico, los grandes eventos deportivos internacionales comienzan a posar su mirada en la región, aunque con reconfiguraciones de sede. Consultado sobre la llegada de los Juegos Suramericanos y la inclusión de la disciplina en el medallero oficial, Aquino remarcó la importancia del acontecimiento a pesar del cambio de escenario: “Ya participa, entra en el medallero y eso es un paso importante. Las canchas iban a estar en Rosario, pero lo llevaron a Rafaela”.
Pese a los avances institucionales y el armado de la Copa Rosarina, ambos referentes coinciden en que la principal falencia reside en el sostén de las categorías formativas. “La deuda pendiente que tenemos es el semillero. Con Mónica tuvimos varios años una escuela gratuita de menores, juntábamos 100 chicos por sábado y a los tres años terminamos ganando el Torneo Argentino por primera vez en la historia. De ahí salieron jugadores como Elías Estrella. Pero no lo podemos mantener porque los menores son los que menos clases pueden tomar al depender de los padres para pagar”, señaló Aquino. Sobre este punto, Carey enfatizó: “Es la única deuda pendiente que tengo. Hay chicos de 13 años jugando en tercera o de 11 en quinta con muchas posibilidades en lo deportivo, pero si no tienen ayuda económica o el apoyo de empresas, es imposible. Agustín Tapia o Chingotto nacieron en la escuelita de acá y hoy Tapia es el número uno del mundo”.
Turismo y deporte
La referente del pádel rosarino detalló la inédita propuesta que combina turismo y competencia en Punta Cana.
Uno de los proyectos más novedosos de la temporada es la organización de una experiencia deportiva y recreativa en el Caribe, gestada junto a la profesora Beba Lopergolo y canalizada a través de su agencia de viajes. “Esta idea surgió de Beba Lopergolo para mezclar turismo con diversión y deporte. El viaje va a ser del 9 al 15 de noviembre a Punta Cana y se va a jugar en las canchas de la Academia de Rafa Nadal. Durante tres días va a haber prácticas, clínicas y un torneo más divertido que competitivo. Hay un grupo de más de 36 personas anotadas; al principio eran solo mujeres y ahora se sumaron varones. Salimos directo desde Rosario haciendo escala en Panamá”, detalló Carey. Respecto al impacto de la iniciativa, destacó: “Es el primer viaje que se proyecta así a nivel internacional desde Rosario. La idea a partir de ahora es hacer un calendario anual con viajes más cortos o repetirlo cada año”.
Deuda con los menores
Más allá de los nuevos formatos recreativos, la histórica dirigente y jugadora puso el foco en la necesidad urgente de sostener el recambio generacional y brindar contención económica a las promesas locales para que puedan dar el salto al circuito profesional. “La única deuda pendiente que tengo es el tema de los menores. Hubo varios jugadores de Rosario, como Elías Estrella, a quien quise tanto y que vino en 2015 a hacer una entrega de premios antes de fallecer en ese accidente fatal. Una de las cosas que yo quería era ayudar a los chicos que hoy tienen la misma posibilidad que tuvo ‘Estrellita’. Para la inserción al profesionalismo tienen que tener una ayuda económica y un apoyo, porque si no es imposible y los padres no lo pueden sostener”, enfatizó.
En esa misma línea, Carey valoró la cantera inagotable de jugadores que sigue emergiendo en los complejos de la ciudad y el antecedente de figuras mundiales que dieron allí sus primeros pasos: “Hoy hay una nena de 13 años jugando en tercera categoría o un nene de 11 en quinta caballeros; hay un montón de chicos con muchas posibilidades en lo deportivo. Agustín Tapia, que hoy es el número uno del mundo, Chingotto o el propio Elías Estrella nacieron en la escuelita que tenía Andrés Pronzato acá en Rosario. El talento está, lo que falta es que las empresas posen sus ojos en el pádel y le den el empujón financiero que necesitan”.
Por último, Carey reflexionó sobre la visibilidad mediática de los certámenes profesionales femeninos en la ciudad y la importancia del acompañamiento del público local. “El otro día un complejo trajo un torneo de AJPP damas y me llamó la atención la poca concurrencia. Fui a la final donde jugaba gente de acá y estaba Banchero, la número uno de Argentina, y había cinco personas. Falta que la gente aproveche cuando hay eventos de este nivel en Rosario; quizás falte difusión o un equipo de comunicación detrás para que el público se entere y acompañe”, concluyó.