Escala el conflicto que enfrenta al sindicato Sutna y la empresa de Javier Madanes Quintanilla. La firma tiene la mayor planta industrial del sector, en la localidad bonaerense de San Fernando, que está parada hace más de un mes. Allí, recortó a la mitad la cantidad de operarios en los últimos dos años. Contexto de avalancha de importaciones, caída del poder adquisitivo y desplome de la industria automotriz
A todos los empleados administrativos de Fate les llegó un aviso para que no vayan a trabajar el miércoles, informó el periodista Alejandro Bercovich. Se trata de un capítulo más, pero también una señal de extrema gravedad, en el conflicto que enfrenta al sindicato Sutna y la empresa de Javier Madanes Quintanilla. La firma tiene base en la mayor planta industrial del sector, en la localidad bonaerense de San Fernando, que está parada hace más de un mes. Allí, recortó a la mitad la cantidad de operarios en los últimos dos años. El contexto lo marca la avalancha de importaciones asiáticas gracias a la apertura decidida por el Gobierno nacional y la menor demanda interna por desplome del sector automotriz y un poder adquisitivo menguado que fuerza la postergación del cambio de cubiertas por parte de los usuarios particulares.
Ya a mediados de 2024, Fate inició un proceso de ajuste agresivo que incluyó el despido de 97 trabajadores y el ofrecimiento de retiros voluntarios. La empresa argumentó una «pérdida de competitividad insostenible». Luego, solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo de Nación.
Mediante ese mecanismo legal, la compañía apunta a suspender o despedir personal con indemnizaciones reducidas. También, a flexibilizar condiciones laborales bajo el argumento de una crisis pone en riesgo la continuidad de su operación.
El sindicato del neumático, que conduce Alejandro Crespo, rechazó el PPC y denunció un «lock-out patronal» para disciplinar a los trabajadores y forzar una reforma laboral de hecho. El conflicto escaló con paradas de planta, asambleas y movilizaciones sucesivas.
A mediados de enero último, el Sutna recordó que las justificaciones empresarias son de larga data y falsas. Señalaron que Fate utilizó explicaciones similares en negociaciones anteriores, incluso durante la pandemia de 2020, cuando pretendió abonar solo el 50% de los salarios pese a recibir beneficios estatales en el marco de un anterior PPC. Y denunciaron que los balances posteriores presentados por la propia firma reflejaron ganancias de decenas de millones de dólares durante esos años, que se incrementaron en ejercicios siguientes.
La situación terminal de Fate, de capitales nacionales, no es la única. Aunque con menor impacto, también la atraviesan los otros dos grandes jugadores en el país: Pirelli y Bridgestone. El sector emplea a alrededor de 5 mil trabajadores en forma directa.
Las empresas argumentan que no pueden continuar con insumos encarecidos por los altos aranceles que deben pagar las importaciones de materias primas como caucho natural y acero. Y agregan que la flexibilización dictada por el Ejecutivo nacional para la entrada de neumáticos le generan una competencia desleal: ingresan con un precio hasta un 40% inferior que los de fabricación local. Principalmente de China, pero también de Brasil, dicen.
El panorama adverso se completa con un mercado interno desplomado por dos motivos. La recesión y los salarios deprimidos impulsan a los usuarios a estirar la vida útil de los neumáticos o bien cruzar las fronteras a Paraguay o Chile para comprarlos más barato.
A lo anterior se suma el parate automotriz, signado por la menor producción de terminales como Toyota, Ford o Volkswagen. Eso redujo drásticamente el pedido de neumáticos para «equipo original», o sea los autos 0km.
La apertura comercial irrestricta impulsada por el Gobierno nacional se tradujo, en mayo del año pasado y según registros del sector, en un récord histórico de importaciones: ese mes, ingresaron al país 869.525 neumáticos, el volumen mensual más alto en las últimas dos décadas.
El origen de esas importaciones fue casi exclusivamente asiático. Y China consolidó su liderazgo acaparando el 78% del total del segmento de autos y camionetas.
En el primer semestre de 2025, las importaciones de neumáticos asiáticos crecieron un 37,2% interanual, impulsadas por la eliminación de trabas burocráticas y la reducción de costos logísticos internacionales.
En contrapartida, las tres plantas radicadas en el país (Fate, Pirelli y Bridgestone) enfrentaron su peor escenario productivo desde la crisis de 2001. De hecho, el rubro nidustrial de «Caucho y Plástico» cerró 2025 con una caída del 22,1%.
Al finalizar el año, las fábricas de neumáticos operaban apenas al 33,4% de su capacidad. Esto es, dos de cada tres máquinas estuvieron apagadas.
El rubro neumático local depende fuertemente de las terminales automotrices, y la fabricación nacional de vehículos terminó 2025 con un desplome del 22,5%.
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