La obra de Matías del Federico y Daniel Veronese tendrá desde este domingo una versión local, con las actuaciones de Ofelia Castillo, Leonardo Genés, Luciana Mangó, Sofía Molinengo, Lisandro Quinteros y Claudia Simón, bajo la dirección de Mumo Oviedo
Miguel Passarini
Una comedia estrenada hace un tiempo en la cartelera porteña, con distintas versiones en el país, que lleva la firma compartida de los dramaturgos y directores Matías del Federico y Daniel Veronese, tendrá desde este domingo 4 de octubre una versión rosarina en el Cultural de Abajo.
Se trata de Para anormales, obra inspirada en un chat real de “mamis y papis” que tiene algunos condimentos de la recordada Un Dios salvaje de Yasmina Reza, o de piezas más cercanas como la argentina La sala roja, donde un mar de contradicciones de los adultos se expresan en un supuesto afán por acompañar o contener a las infancias dentro de un marco de “normalidad” que, claramente, no existe.
Con las actuaciones de Ofelia Castillo, Leonardo Genés, Luciana Mangó, Sofía Molinengo, Lisandro Quinteros y Claudia Simón, bajo la dirección de Mumo Oviedo, la propuesta describe los entretelones de un grupo de padres de 4° grado, que se reúne en la casa de la directora de la escuela para hablar de una situación que atraviesan sus hijos. Así, lo que comienza como una reunión habitual, termina poniendo en crisis las certezas, los prejuicios y lo que cada personaje entiende por “normalidad”. Tanto es así que lo “paranormal” irrumpe en ese encuentro cotidiano y pone a los personajes, literalmente, en el lugar del otro.
“El texto está inspirado en un caso real que trascendió en los medios en 2017, cuando se viralizaron capturas de un grupo de WhatsApp de padres de 4° grado que celebraban que un niño con Síndrome de Asperger fuera apartado del curso. A partir de aquel episodio, Matías del Federico y Daniel Veronese resaltan en la obra la posibilidad de respetar a los demás aun en la diferencia y muestran lo difícil que puede resultar ser empático cuando una situación toca de cerca a los propios hijos. Con humor y situaciones que crecen hasta bordear el absurdo, Para anormales enfrenta a los personajes con sus propias contradicciones. Mientras intentan resolver lo que les sucede a los hijos, terminan exponiendo sus miedos, deseos, miserias y límites. En definitiva, se trata de una comedia sobre la inclusión, el respeto, las fragilidades adultas y la dificultad para aceptar lo distinto”, detallan desde el equipo artístico a través de un parte de prensa que cuenta con el material fotográfico de Gisela Ardit.
“Este texto me llegó a través de Sofi Molinengo y Lisandro Quinteros. Sofi ya había laburado con textos de los mismos autores en Bajo terapia, una versión que dirigió en Rosario Mecha Núñez. Y me llamaron a mí para dirigirla; veníamos coincidiendo varias veces en espacios como Kika, Microteatro, cruzándonos por los camarines, y así nació la idea de trabajar juntos. De entrada, me encuentro con un texto que a partir de una simple lectura ya me causaba gracia. Me reí mucho y fuerte, varias veces, leyéndolo, y eso ya me pareció un buen indicio. Y tenía un plus, lo empezaba a leer y decía: «Esto es El Rock de los Fachos pero en un formato más de obra teatral». Hay mucha coincidencia en ese desparpajo, en el tipo de humor que yo vengo manejando en muchos sentidos. Volvía a aparecer esta cuestión de reírnos de personas que discriminan a las y los demás, algo que está de regreso y que transitamos con …los Fachos”, contó Mumo Oviedo, singular personaje de las escénicas locales, dueño de una vis cómica notable y conocedor del humor en sus distintas variables.
“Ya en un primer momento el elenco estaba bastante conformado, yo sólo tenía que dirigir. Y de inmediato, se bajó una de las actrices, y me reservé el derecho de elegir a quién la reemplace. Así se incorporó Ofelia Castillo, una actriz de gran trayectoria; la invité y ella por suerte aceptó. Ofelia es la directora del colegio, un personaje fundamental, de mucho peso, muy importante dentro del conflicto”, sumó Oviedo.
Y detalló: “Todo transcurre en su casa, son un grupo de padres del colegio que cae a la casa de la directora para exigirle el cambio de uno de los chicos del curso que tiene un problema. Y el texto tiene un humor muy irreverente, ácido, crítico; la risa surge de situaciones que son terribles pero que actúan como espejo en la platea. Nos ha pasado de estar en los ensayos y suelo ver que baja un poco la energía, porque hay una cuestión que tiene que ver con lo energético del humor para poder reírnos de estas cosas que son tremendas. Hubo algunas pasadas, cuando eso aparecía, que tuve que buscar sacar a los actores y actrices de ese lugar, porque de otro modo se vuelve algo denso, pesado, dado que es terrible todo lo que dicen, y todo el tiempo están en esa línea, en ese fino borde”.
En el mismo sentido, Oviedo, que ha repartido sus años de trabajo entre el concert y el teatro más de texto, con una indiscutida afinidad por el humor y la comedia, reconoció que la obra busca el arribo de un público más amplio al habitual. “Sabemos que es una obra más «calle Corrientes» de lo que nosotros solemos hacer, por lo cual, por un lado nos parece un plus y nos sirve para llevar gente al teatro, que es lo que siempre queremos más allá de la obra que hagamos. Siempre buscamos que la gente llegue y muchas veces, también, corrernos un poco del público habitual y que caiga un público más general. Es algo que vengo buscando en muchas de las propuestas que hago, siempre intento ir por un público más popular, abrir el juego. Un público que quizás no va a ver otras cosas, y que le parezca atractivo o divertido lo que estamos haciendo. Hay mucha gente que no va al teatro habitualmente y muchísima gente que no fue nunca”, planteó.
Y sumó: “En este caso, me parece una oportunidad tanto para nosotros de poder ganar un mango con lo que hacemos, porque es nuestro trabajo y, por otra parte, para el público de acercarse al teatro, ampliar ese público que siempre se achica en las salas. Entendemos que la idea del grupo de WhatsApp de «mamis y papis» es un gran atractivo; la obra surgió a partir de la viralización de unos chats reales en 2017 que salieron en varios medios, de una escuela en la que los padres celebraban el cambio de curso de uno de los chicos”.
Finalmente, respecto de la producción, Oviedo evaluó: “También hay una propuesta estética desde la gráfica y desde la producción que está enfocada en que el público se acerque. Si nosotros queremos atraer gente al teatro, tenemos que tener una linda gráfica, unas lindas fotos, material de difusión que es muy importante hoy en las redes. Después, obviamente, somos un grupo de teatro independiente y apelamos a resoluciones que conocemos y están a nuestro alcance, incluso más que en otros momentos dado que actualmente no contamos con ningún tipo de apoyo económico. De todos modos, trabajamos mucho para alcanzar lo que estábamos buscando en términos de producción, con objetos de escenografía y particularmente el vestuario, juntando y sumando cosas, siempre manteniendo una lógica de personaje y una paleta de colores, que era lo que queríamos que se vea en escena. Y después juega mucho la idea de lo paranormal, sobre todo por un Mono de Sumatra que Olga, la directora, tiene en su casa como un adorno pero que termina teniendo un peso propio dentro de la historia”.
Para anormales se conocerá este domingo 4 de octubre, a las 20.30, en la sala Cultural de Abajo (Entre Ríos 579), donde seguirá en cartel los restantes domingos del mes en el mismo horario. Reservas al 3416249435. IG: @paraanormalesrosario.
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