"La vuelta a la nueva normalidad no es solamente la reapertura de los cafés de París, también es esto: marchar para pedir un aumento inmediato de 300 euros para las categorías más bajas de quienes trabajan en salud pública”, contó José Luis Zeballos, técnico radiólogo argentino radicado en Burdeos
Especial para El Ciudadano
“Desconfinen nuestros salarios”, fue la consigna con la que se movilizó este martes, por toda Francia, el personal sanitario. Hubo 220 manifestaciones. José Luis Zeballos, técnico radiólogo argentino que vive hace veinte años en Francia, participó de la de Burdeos. Junto a su mujer Ana María, francesa y trabajadora del sistema público de geriátricos, venían de estar en los últimos meses en la primera línea de batalla ante el coronavirus. Y hoy estuvieron en la protesta del sector salud. Al volver de la marcha, hablaron con El Ciudadano.
“Se decidió parar porque el presidente Emmanuel Macron no hizo lo que prometió. En medio de la crisis del covid-19, aseguró que iba a solucionar todos los problemas previos. Pero ahora que no tenemos pacientes de coronavirus, los hospitales públicos están con enfermos en los pasillos, personal precarizado y falta de insumos”, dijo José Luis. En las marchas, según consignaron medios locales, se reunieron paramédicos, empleados de clínicas privadas, laboratoristas y personal de mantenimiento de los hospitales.
“En Lyon hubo unas 10 mil personas. En la capital hubo mucha gente y terminó con choques con la policía. Nosotros participamos de la movilización acá en Burdeos, fuimos cinco mil. Te mando las fotos para que las puedan ver allá en Rosario que la vuelta a la nueva normalidad en Francia no es solamente la reapertura de los cafés de París. También es esto, marchar para pedir un aumento inmediato de 300 euros para las categorías más bajas de quienes trabajan en la salud pública”, describió Zeballos.
En otro audio de WhatsApp en la tarde del martes, desde Francia, el radiólogo rosarino explicó a El Ciudadano: «Acá no es fácil hacer un paro. Hay cinco sindicatos de la salud y con que uno de ellos arregle, ya no se puede ir a la huelga. Pero es tanto el malestar, que esta vez, todos decidieron apoyar. Porque además venimos de haber puesto el cuerpo. Y ahora no se nos escucha».
Como en el inicio de la pandemia en Argentina, en Francia se aplaudía a los trabajadores de la salud desde los balcones, a las ocho de la noche. Y el propio Macron rescataba entonces los esfuerzos del personal sanitario. Hoy, la empatía persiste en la población que apoyó las protestas, aunque no en el gobierno.
“Esto había empezado en 2018, con los chalecos amarillos que se movilizaban, los jubilados más pobres. Se sumaron después los estudiantes y también el personal de salud. Es como si la pandemia hubiera puesto todo ese movimiento en pausa. Pero seguramente lo que pasó hoy va a ser un escenario repetido en los próximos meses, si el gobierno no cambia su actitud.”, finalizó Zeballos.
«Pepe», como le dicen sus amigos, se radicó en 1999 en Francia. Allí nacieron también sus hijos y uno de ellos trabaja en el hospital de Burdeos. «Labura en otra especialidad que la mía, pero hoy también marchó en defensa de la salud», contó Zeballos, que está cerca de jubilarse pero ya tiene quien tome la posta, en todos los sentidos.
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