La joven de 17 años falleció en noviembre de 2021 dentro de la casa del imputado, que en ese momento tenía 45 años. La representante del Ministerio Público Fiscal solicitó 3 años y 6 meses de prisión por considerar que “existía una relación asimétrica y desigual entre ambos” y que el hombre se aprovechó de la vulnerabilidad de la chica, a quién la introdujo en el consumo de dicha sustancia
La fiscal María Luz Castany pidió ayer 3 años y 6 meses de prisión efectiva para un hombre acusado de haber causado la muerte a una chica de 17 años, a quién le había dado cocaína minutos antes dentro de su casa, en el barrio porteño de Villa Ortúzar, en noviembre de 2021.
“Existía una relación asimétrica y desigual entre ambos”, sostuvo la representante de la Fiscalía General N°30 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal y consideró que Christian Mauricio Gilardenghi (49) es responsable de los delitos de homicidio culposo y suministro de estupefacientes a título gratuito agravado por ser una menor de edad.
De acuerdo a lo que expuso la fiscal ante el juez Pablo Vega (que integra de forma unipersonal el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17), el 16 de noviembre de 2021 la chica dejó a una nena a la que cuidaba, saludó a su novio desde lejos y se tomó un colectivo de la línea 111 para dirigirse a la casa del imputado, al que solía comprarle marihuana y que había sido pareja de una amiga de su madre.
Su llegada al domicilio, ubicado en Mariano Acha al 1000, fue aproximadamente a las 20:13. Poco más de media hora después, a las 20:46, Gilardenghi llamó al 911 y dijo que una amiga suya estaba convulsionando. Diez minutos después, volvió a llamar para pedir una ambulancia.
Casi al mismo tiempo, llegó un móvil desde el Hospital Tornú, ubicado a unas tres cuadras. Si bien le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, los médicos no lograron salvar a la joven, que falleció a las 21:15
De acuerdo con la autopsia, su muerte se produjo por congestión, edema pulmonar y meningoencefálico provocado por una sobredosis de cocaína.
La fiscal indicó que Gilardenghi le vendía marihuana a la víctima por lo menos desde sus 16 años y que sus mensajes tenían que ver siempre con esa dinámica. Sin embargo, resaltó (de acuerdo con los registros y los testimonios que se recolectaron en la causa) que el imputado le había ofrecido en varias ocasiones estupefacientes y dinero a cambio de que mantuviera relaciones con él, algo a lo que la chica no accedió.
Además, recordó que varios testigos marcaron que el hombre le regalaba cocaína desde hacía varios meses, ya que la adolescente no tenía dinero para comprarla y que incluso le había dicho a sus amigas que era “un vicio que no quería tener”. “No solo le facilitó la cocaína al regalársela sino que la inició en ese consumo”, afirmó la fiscal Castany.
Al analizar los registros médicos y las conclusiones de la autopsia, indicó que se habían encontrado signos de consumo desde hacía tiempo, pero que los médicos descartaron una falla cardíaca y que todos los estudios mostraban que se encontraba en buen estado de salud.
“El día del fallecimiento, la adolescente acordó con el imputado ir porque le iba a dar cocaína. No eran amigos, siempre sus encuentros tenían que ver con que él le proveía estupefacientes”, aclaró.
En ese sentido, recordó uno de los audios que el imputado le envió a la adolescente. “Vos tenés todo pago, para vos y quien venga con vos”, le dijo en octubre de 2021. Incluso en uno de los mensajes que le mandó el día del fallecimiento a la víctima, le prometió que “le iba a regalar cositas” si iba a su casa y que le avisara cuando salía para allá: “tomamos algo y ya”.
La fiscal señaló que no se detectó que la chica hubiera ingerido alcohol, por lo que sostuvo que en ese mensaje había quedado claro que se trataba de consumir cocaína y que eso había sucedido en cuanto ingresó a la casa del hombre.
Para eso, repasó cómo había sido la tarde de la adolescente, quienes la habían visto y con quienes había hablado. Ninguna de esas personas, incluida su madre, había notado algún síntoma de consumo, a lo que le sumó que la gran parte de esas horas había estado en espacios públicos.
A eso le agregó que, de acuerdo a lo que explicó una de las médicas en el juicio, cuando la cocaína es inhalada, el pico de sus efectos se produce alrededor de 30 minutos después, lo que es coincidente con el tiempo que pasó la chica dentro del departamento de Gilardenghi hasta que convulsionó.
En los estudios que se exhibieron y discutieron durante el debate, mencionó que se habían encontrado en los análisis de la víctima “metabolitos no activos” en sangre y orina. Se trata de compuestos químicos que se forman dentro del organismo cuando se metaboliza una sustancia. En el caso de que estén inactivos, significa que no tienen efectos biológicos relevantes. Por ello es que la fiscal destacó que su hallazgo no se relaciona ni explica la muerte de la chica.
Marcó que en definitiva, existían varios factores que pudieron haber acelerado la absorción del estupefaciente, como la edad de la adolescente, su buen estado de salud, que no tuviera patologías previas y que no registraba ni una falla hepática ni un corazón con algún problema.
“Si la cocaína la consumió apenas ingresó y empezó a convulsionar a los 33 minutos, dan los tiempos para que los efectos sean causados por lo que consumió dentro de la casa”, recalcó la fiscal e hizo foco en el hisopado nasal que se le hizo y que dio positivo.
La fiscal recordó que nunca se pudo secuestrar el celular de Gilardenghi porque, minutos después de la muerte de la adolescente, el imputado le dijo a la policía que no lo tenía encima, a pesar de que se comprobó que las llamadas al 911 y a la madre de la chica se realizaron desde su teléfono.
“La inició en el consumo, le vendió drogas desde sus 16 años, él era una persona adulta, le llevaba 28 años”, expresó la representante del MPF y aseguró que Gilardenghi se aprovechó de la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba.
Para la fiscal, no hay dudas de que la muerte de la adolescente está relacionada con la conducta del hombre. “El imputado sedujo a la víctima para consumir la cocaína dentro del domicilio, sabiendo el perjuicio que es para la salud, dándosela gratis”, afirmó.
Como agravante, planteó también la marcada diferencia de edad entre ambos, el aprovechamiento de la inmadurez de la chica y de la relación de confianza que tenía con su madre.
Además, le sumó la conducta posterior al hecho que tuvo: “descartó la cocaína que había en la casa, le mintió a la policía sobre la edad de la joven, se deshizo de su teléfono y desvió a la madre para que vaya al hospital y no para su casa”
Por todo ello, solicitó que la pena por el homicidio culposo y el suministro de estupefacientes sea de cumplimiento efectivo y recordó que el hombre fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 por lesiones y amenazas coactivas agravadas por violencia de género.
El juicio continuará el próximo 4 de marzo, cuando alegue la defensa del implicado.
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