En ediciones de fines de diciembre de 2010 y primera quincena de enero de 2011, El Ciudadano publicó artículos breves sobre dos niñas que intervinieron en el fabuloso mundo del universo, pero los casos son distintos en espacios, tiempos y formas. De estos hechos derivan relaciones que dan lugar a la ampliación de informaciones vinculadas al tema de los artículos. Analicemos el primero de ellos.
En la edición del día lunes 27 de diciembre último, en la sección “Sabías que…”, título al que sigue un adelanto de la información decía: “Una niña de 11 años fue quien puso el nombre al planeta Plutón”. El recuadro contiene la breve y original historia de la asignación del nombre al planeta Plutón. Sus actores fueron: la niña Venetia Phair, que lo sugirió; su abuelo Falconer Madan, gestor fundamental en la aplicación de la idea; el astrónomo Hebert Hall Turner, amigo del abuelo, intermediario en la gestión ante el Observatorio Lowell en Plagstaff, Arizona, Estados Unidos, para que consideren la propuesta, sitio donde el joven astrónomo estadounidense Clyde Tombaugh realizó el descubrimiento del planeta el 17 de febrero de 1930. La ocurrencia de la niña fue el 14 de marzo, el lugar: una ciudad de Inglaterra que, se deduce, podría ser Oxford o población cercana durante el grato momento del desayuno en que el abuelo leía el The Times. Allí encontró la noticia del descubrimiento y comentó que el noveno planeta aún no tenía nombre. En ese instante fue cuando Venetia, con la espontaneidad propia de los niños, propuso que el nombre fuese Plutón. El abuelo fue a ver a su amigo astrónomo para comentarle la propuesta y éste envió un telegrama al Observatorio sobre la iniciativa. Termina el artículo con la noticia de que el 1° de mayo el nombre Plutón fue formalmente adoptado y menciona el obsequio del abuelo a la nieta de un billete de 5 libras.
El artículo contiene otros datos y una fotografía de la señora Phair ya mayor, indicando que tenía 91 años. Si bien la nota es breve, brinda un punto de partida al ubicarnos en las coordenadas de tiempo y espacio. En este último aspecto observamos que los espacios en cuestión son dos, Atlántico por medio, pero que no fue óbice para que una idea originada en Inglaterra, tuviese aplicación en Estados Unidos.
El Observatorio Lowell es uno de los más antiguos de ese país, fundado en 1894 por Percibal Lowell. En la actualidad cuenta con cuatro telescopios, pero el más antiguo opera sólo en función educativa y es un sitio turístico. Clyde Willams Tombaugh, nacido en Streator, Illinois, en 1906, tenía 24 años al momento del acontecimiento, por eso se lo cita como el joven astrónomo. Su carrera continuó con nuevos descubrimientos de asteroides y una supernova. Terminó trabajando en la Universidad de Nuevo México, estado donde falleció en 1997.
En Inglaterra, el otro espacio, el personaje principal fue la niña Venetia Katherine Douglas Burney, apellido con que –en su honor– fue bautizado el asteroide 6235 “Burney”. Phair fue su apellido de casada con Edward Maxwell Phair. También por ella, “Venetia” es el nombre de un aparato de la sonda espacial New Horizons dirigida a Plutón. Esta dama nació en Oxford, distrito del condado de Oxfordshire, Inglaterra, el 11 de julio de 1918. La BBC entrevistó a la señora Phair y le preguntaron qué la motivó a proponer el poco simpático nombre de Plutón, el Hades griego, personaje de la mitología grecolatina que reinaba en el mundo subterráneo, el de los muertos. La respuesta fue que cuando niña, en ese tiempo, estaba interesada en lecturas de mitología y otras leyendas. Además, hacía poco había jugado con otros niños en un jardín con bolitas de arcilla que representaban los planetas ubicados en su posición con relación al Sol y como todos tenían nombres de dioses mitológicos, recordó ése sin pensar mucho en él. En 1978 se descubrió su primer satélite, al que bautizaron Caronte, acertada elección, por ser este personaje el barquero que transportaba los muertos a su destino subterráneo. Luego, en 2005 le descubrirán dos nuevos satélites llamados Hidra y Nix, monstruo y diosa de la noche, respectivamente.
La señora Phair ha manifestado que una secuencia de situaciones afortunadas fueron las que permitieron que su idea se concretase: la ausencia del nombre en primer término y aquel telegrama del profesor Turner que decía: “…para el nombramiento, favor consideren Plutón sugerido por la pequeña (…) para el planeta oscuro y sombrío”. Puede agregarse que influyó en la elección que ese nombre tiene en sus dos primeras letras las iniciales del fundador del observatorio Percibal Lowell.
Pluto es el término inglés equivalente al castellano Plutón y surge la pregunta: ¿tiene relación el nombre de la mascota del ratón Mickey con el del planeta? Sí. Una versión, puesta en duda por algunos, señala que fue la esposa de Disney quien sugirió cambiar el nombre Rover, entonces mascota de Minnie, novia de Mickey, aprovechando el reciente descubrimiento de Plutón. Esto tendrá viso de realidad, por lo menos en el cambio, cuando en 1931 en The Moose Hunt, La caza del Alce, el perro apareció como mascota de Mickey con el nombre Pluto. Como en algún tiempo se divulgó lo contrario, la señora Phair festejó recordar el tema porque dejaba aclarado que es el planeta el que da el nombre al perro.
Pluto, nuestro Plutón, seguirá siendo origen de nombres a diversas cosas. Por ejemplo, al elemento plutonio, metal sólido radiactivo, cuyo símbolo es Pu y su peso atómico 94, que se produce en forma artificial en reactores nucleares a partir del uranio. Se utiliza en armas nucleares y en pequeñas unidades en baterías nucleares y generadores termoeléctricos. Su nombre surgió por ser subsiguiente peso atómico al 92 del uranio, al que le sigue Neptuniun 93 y Plutonio 94, que es el mismo orden que tienen los nombres de los planetas en nuestro sistema solar.
A pesar de toda esta proyección, el oscuro y sombrío Plutón, también lejano y pequeño, cayó en desgracia cuando la astronomía internacional, en agosto de 2006, lo consideró planeta enano y helado y le bajó el estatus a planetoide tipo binario por la desproporción en tamaño con relación a él de su satélite Caronte y que, además, rotan a la par. Verdadera paradoja, por cuanto en enero de ese año fue lanzada la sonda New Horizons que visitará por primera vez al que –al salir– era planeta y, a meses de su viaje, su destino será un planetoide. La nave espacial llegará en julio de 2015, lleva una bandera estadounidense, cenizas de Clyde Tombaugh y, agregamos, su electricidad la produce un generador termoeléctrico alimentado por pastillas de plutonio 238. Al acto del lanzamiento la Nasa invitó a la señora Phair, quien no asistió por su avanzada edad. Más adelante, con referencia a la rebaja de estatus a Plutón, la señora comentó que prefería que siguiera siendo planeta pero destacó que el descenso de categoría mantenía el interés por él. Por último, de ella se sabe que estudió matemáticas y economía, siendo luego profesora en esas ciencias en la ciudad de Epsom, condado de Surrey. Falleció el 30 de abril de 2009 en Baustead, Surrey, Inglaterra.
