Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026
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Rosario, jueves 05 de noviembre de 2026

Pueblo chico, orgullo grande

Por Paola Cándido.- Los 14 alumnos de 4º grado de la escuela Nº270 Alejandro del Carmen Bazán, de Juan Llerena, hicieron ayer su promesa de lealtad a la Bandera. Coronó un enorme esfuerzo para viajar desde su localidad, que está en San Luis y tiene 250 habitantes.

bandera

Hay que imaginarse un lugar con no más de 250 habitantes, con un entorno agrícola y ganadero, con apenas un puñado de empleados públicos y con una fábrica, sólo una, como eje de empleo industrial. Así es Juan Llerena, que forma parte del departamento General Pedernera, en la provincia de San Luis. Y desde ese pueblo, pequeño aun entre los pequeños, donde conviven menos personas que en una manzana céntrica local, un grupo de chicos tejió un vínculo de por vida con Rosario: ayer los alumnos de 4º grado de la Escuela Provincial N° 270 Alejandro del Carmen Bazán se formaron en el Monumento Nacional a la Bandera para hacer su promesa de lealtad, en el mismo lugar donde hace 201 años Manuel Belgrano la izó por primera vez.

La localidad de San Luis lleva el nombre de quien fue abogado y miembro de la convención que sancionó la Constitución de 1853. Allí, los alumnos de 4º grado son apenas 14 y todos participaron de la promesa a la Bandera.

“Pudimos venir a Rosario con la colaboración de mucha gente ajena a la institución. La escuela Bazán tiene 86 alumnos en total, cinco maestros incluida la de nivel inicial, y cinco profesores de nivel secundario, que tiene sólo hasta tercer año y cuando terminan se van a terminarlo la localidad de La Toma, a pocos kilómetros”, dijo la titular de la cooperadora de la escuela, Silvina Palma, quien acompañó a los chicos junto a los docentes y directivos de la institución al acto frente a las barrancas del Paraná.

Palma quiso agradecer, en nombre de todos los “juanllenerenses” que vinieron a “a toda la gente de Rosario, porque se portó más que bien”.

El club Náutico Avellaneda, el teatro El Círculo, al barco Ciudad de Rosario, el Jardín de los Niños, el Museo de los Niños, están entre las instituciones de Rosario que los chicos pudieron conocer en su estadía en la ciudad, y a todas la titular de la cooperadora les quiso hacer llegar su agradecimiento, como a la comisión que organizó el acto en el Monumento, “ya que le brindaron a los chicos la posibilidad de poder conocer cada uno de los lugares”.

“Es difícil en una ciudad grande que entiendan la carencia. Hago esto porque amo a mi pueblo y a la escuela. Es mucha la emoción, yo soy muy corazonera, cuando cantaban el Himno se me caían las lágrimas”, se emocionó Palma.

La titular de la cooperadora inistió: “El significado patriótico que tiene todo esto es impagable. Tengo que agradecer a la gente de mi pueblo, como a la gente de acá. Trajimos para regalarles un cuadro con un collage con todos los lugares de nuestro pueblo. Los chicos hacían gestos de asombro”, marcó.

Susana Perassi es la directora de la escuela Alejandro del Carmen Bazán y también acompañó a los chicos en su viaje para la promesa a la Bandera. “Nosotros tenemos otras realidades –marcó distancia–. Trabajaron mucho las personas que integran la cooperadora”, dio cuenta de las dificultades atravesadas para hacer realidad el viaje.

Perassi hace 20 años que es docente de la escuela  Nº 270, de la que hace 17 es directora. Y señaló a Palma como responsable de la promesa a la Bandera, en el sitio de la Bandera. “Silvina fue la promotora de todo esto, los chicos se portaron muy bien. La persona que estaba a cargo de protocolo en el Monumento me dijo que cantaron con mucha fuerza el Himno”, se entusiasmó.

También la titular de la escuela reflejó la distancia entre una y otra realidad, la de la mayor ciudad de Santa Fe respecto de una de las más pequeñas localidades de San Luis, aunque entre los visitantes probablemente espacio sea lo que sobre y en Rosario es lo que falta.

“Los chicos no sabían lo que era un teatro”, reflejó.

Ya lo saben. Y además dieron el ejemplo: los 14 alumnos de la escuela puntana estuvieron firmes durante todo el acto en el Monumento. Los guardapolvos impecables, bien peinados, con zapatos lustrados, las chicas con moños en sus cabezas. El verde es el color de su uniforme escolar, pero lo que tenían en común todos eran guantes blancos como una forma de honrar a la Bandera.

“El orgullo más grande que puede sentir un director, nada más y nada menos, que sus alumnos vengan a hacer una promesa donde los mismos soldados de Manuel Belgrano, lo hicieron”, subrayó la directora de la escuela.

—Alumnos: ¿Prometen defenderla, respetarla y amarla, con fraterna tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanos libres y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a todos los que pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables?

—Sí, prometo.