Arranque perfecto. Central ratificó ayer en el segundo tiempo frente a Independiente todo lo bueno que había mostrado en el complemento ante Newell’s para quedarse con el Clásico. El equipo de Eduardo Coudet consiguió anoche, en Avellaneda, una trabajada victoria que estuvo apuntalada en varios aspectos determinantes. Supo aprovechar sus momentos, fue efectivo y defendió desde lo colectivo casi sin mostrar grietas, especialmente en el segundo tiempo.
Un trabajo solidario para recuperar la pelota. Y este Central 2016 es una versión mejorada en el aspecto defensivo: casi no le llegan. Y si a esa virtud le agrega la eficiencia de cara al arco rival será el candidato que la mayoría anuncia en el arranque de este torneo.
El equipo manejó la pelota pero careció de profundidad, no fue vertical y Larrondo con Cervi no se conectaron casi nunca. Encima tuvo un par de errores que casi le cuestan carísimo. Pero contó con la suerte de que la pelota de Benítez pegó en el palo.
Luego cambió. Aprovechó las que tuvo y esa fue una diferencia determinante que tuvo con respecto a su rival.
Golpeó rápido, de penal, tras una infracción de Toledo a Álvarez que en la cancha no dejó dudas.
Encima, esta vez hasta lastimó de contragolpe con el gol de Aguirre que definió el partido tras una jugada bárbara que llevó adelante Colman. Pero lo mejor que tuvieron en la noche los del Chacho fue la capacidad para defenderse con y sin pelota bien lejos de García.
Aunque cambió nombres –Lo Celso y Ruben sólo ingresaron en el Libertadores de América para cerrar el partido–, Central sigue mostrando en este campeonato una solidez y un juego colectivo que entusiasma a propios y que acapara elogios de los ajenos.
