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¿Qué había antes de la usina Sorrento? La quinta de Mazza, el Victoria Park y el Germania Park

Agustín Mazza fue intendente de la ciudad en 1889, cargo que ocupó solo un año. En 1888 construyó la mansión en la zona norte. Después fue un espacio de reuniones sociales. Y en 1930, se creó la primera generadora termoeléctrica, a carbón

Imposible caminar por la costanera o vivir en la zona norte de Rosario sin haber visto, entre el paisaje natural del río y el cielo, una arquitectura muy particular: la de la Usina Sorrento. ¿Pero, qué había antes de la vieja y la nueva central de generación eléctrica? En es predio, otrora barrio Sorrento y hoy Sarmiento, estaba la quinta de un vecino. El historiador rosarino Eduardo Guida Bria relató a El Ciudadano su historia y la de su propietario: Agustín Mazza.

Guida Bria explica que las quintas abundaban en el Rosario de principios del 1900. Formaban parte del paisaje entonces suburbano, espacios abiertos que luego serían barrios que se iban consolidando. Las quintas fueron desapareciendo de a poco al lotearse sus grandes terrenos para la construcción de viviendas en los comienzos del siglo XX.

La Quinta Mazza estaba emplazada en el barrio Sorrento, en los terrenos que posteriormente adquiriría la usina para generación de energía y playón de almacenamiento de carbón, en el sitio que hoy ocupa la playa de maniobras y transformadores, en las cercanías del arroyo Ludueña.

El barrio recibió el primitivo nombre por Ernesto Brandt, quien al establecerse en la zona en 1866 la encontró similar a la ciudad que lleva ese nombre en la región de Nápoles, Italia.

Sus límites actuales son: la calle Juan B. Justo (Sur), el río Paraná (Este), la calle Washington (Norte) y las vías del ferrocarril Mitre (Oeste). Hoy se lo conoce como barrio Sarmiento.

Agustín Mazza fue intendente de la ciudad por poco tiempo: ocupó el cargo entre el 21 de diciembre de 1889 y el 6 de agosto de 1890. Donde hoy está la usina, hizo edificar un verdadero castillo con la piedra y la madera como materiales principales. La construcción estaba rodeada de árboles, pero igual sorprendía a la vista su estilo mudéjar, se desarrollado en los reinos cristianos de la península ibérica y que incorporaba influencias hispano-musulmanes.

La Quinta de Mazza tenía hasta grandes cocheras para alojar a la caballada de la línea de tramway que llegaba hasta los límites del predio. Los coches tirados por caballos circulaban por la avenida San Martín (hoy bulevar Rondeau). Todavía era el Pueblo Alberdi, fundado por José Nicolás Puccio.

La mansión mutó, años después, en un sitio de entretenimiento colectivo. Allí se montó el llamado Victoria Park, con sus bailes populares característicos.

La quinta era lugar predilecto de reuniones sociales y de aquellas excursiones campestres tan al gusto de la época, que hoy son apenas material de nostalgia.

Guida Bria cuenta que este soberbio palacio fue construido en 1888 y tenía forma de “U”. En la entrada había un gran portón con rejas en estilo colonial, sobre lo que sería hoy la calle José Hernández. El frente opuesto de la quinta daba sobre el río Paraná. Había dos grandes fuentes: una al frente y otra en la parte trasera. Una cúpula con un gran vitreaux coronaba el centro y dos imponentes torres sobresalían en sus costados. Una de ellas fue destruida por un rayo, y nunca se reparó. La demolición llegó a fines de la década del 30, pero antes fue escenario de otras historias.

En la quinta se había construido incluso un canal que iba desde el río hasta debajo del chalé, que Mazza y su familia usaban para entrar con la lancha que denominó “Pik”.

Guida Brida recuerda escritos del historiador Wladimir Mikielievich sobre Mazza: “Otra propiedad de gran valor lo constituía un chalét de piedra y madera de cedro que hizo construir en el barrio Sorrento, hoy Sarmiento, al estilo mudéjar (conjunción del árabe y el occidental). La estructura formaba una U cuyo frente daba a la actual calle Hernández, mientras el patio interior estaba orientado hacia el Paraná”.

Agustín Mazza no vivía en esa mansión, sino en el centro de la ciudad, en calle Rioja al 800. Entonces, enviaba quincenalmente un mensajero anunciando al personal de la quinta cuándo sería la próxima visita de su familia, que integraba su esposa y varios hijos.

Las hijas de Mazza, luego, se casaron con hombres de la elite rosarina. Los varones eran Agustín y el menor, Guillermo, al que apodaban “El manco” por tener amputado un brazo a raíz de una revuelta en el centro durante una noche bastante agitada. Agustín (hijo) era más responsable, y acompañaba a su padre en elos emprendimientos comerciales.

El jefe de la familia, convertido en un hábil y meticuloso empresario, también tuvo gestos hacia los desposeídos de la ciudad, una actitud que continuaron dos de sus hijas, casadas con los poderosos hermanos Carlés.

La quinta fue reconvertida en 1890 en el recreo “Edén Rosario”, luego llamado “Victoria Park”. En 1901 lo compró el inmigrante italiano E. Filippini, quien lo rebautizó “Germania Park” por la marca de la cervecería local que allí se vendía. Fue demolido a mediados del siglo XX, y parte de la superficie que ocupaba es donde hoy está la usina Sorrento.

El fugaz intendente de Rosario, donador de los leones

Agustín Mazza era un acaudalado comerciante que había amasado considerable fortuna con el abastecimiento de carne en la ciudad y que contaba entre otra de sus fuentes de ingresos al mercado «El Porvenir» (bulevar Avellaneda y French) y el mercado “Modelo» (bulevar Oroño al 100).

También donó los dos leones esculpidos en mármol de Carrara, que se ubican en la entrada del Palacio Municipal, que antes adornaban su quinta.

Estos son réplicas de los leones que se encuentran en la escalinata de Iglesia de San Lorenzo en Génova (Italia). Es por ello que al edificio que alberga a la Municipalidad de Rosario, también se la conoce como el Palacio de los Leones.

En barrio Sorrento, el primer hipódromo de la ciudad

En 1888 se inauguró en ese barrio Sorrento el primer hipódromo de la ciudad de Rosario.

Estaba ubicado entre las actuales calles Castagnino, bulevar Rondeau y Maciel y las ex vías del Ferrocarril Mitre. El acceso se hacía por Maciel (entonces llamada Colón), tres cuadras al oeste de bulevar Rondeau (llamado por esa época bulevar San Martín).

Ese lugar de carreras que se denominó Rosarino funcionó hasta 1901, año que abrió sus puertas el hipódromo del parque  de la Independencia.

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